¿Los venezolanos están más agresivos?

Existe el sentir de que los niveles de agresividad del venezolano se han incrementado, que hay que tener cuidado porque no sabes como o con cuanta violencia puede reaccionar el otro, que las ofensas y  gritos están a la orden del día y que incluso vidas se han terminado tras discusiones; agresividad que tampoco escapa de las redes sociales donde puedes leer acaloradas discusiones entre usuarios simplemente por diferir en su visión sobre un hecho o por cualquier cosa; por lo que cabe la pregunta, ¿el venezolano es agresivo por naturaleza o los niveles de agresividad se han incrementado en estos tiempos?

Me permito citar las palabras de mi amiga Nervis Nava quien me comentó: “La historia nos dice que los venezolanos, tuvimos una época de fraternidad, cordialidad, y donde se tenía muy en alto el concepto de amistad; lamentablemente hubo un maestro que llegó a despertar todas las bajas pasiones (intriga, envidia, resentimiento) que habían estado dormidas en determinado estrato, producto de las erradas políticas llevadas a cabo en cierto tiempo de nuestra historia”

Efectuando un análisis entre los factores que pueden desencadenar conductas agresivas y la realidad de nuestros tiempos, observo varios elementos que pudieran estar influyendo en un incremento de este tipo de conductas:

Supervivencia: tal cual lo vemos en otras especies animales, la agresividad sirve en situaciones de escasez de recursos a fin de garantizar los alimentos y demás recursos que permitan sobrevivir y todos hemos visto todo tipo de situaciones violentas en las colas para adquirir alimentos que en nada se diferencian de las escenas de animales luchando por conseguir comida.

Disminución de los niveles de tolerancia: cuando se siente que está en juego tu bienestar y culpas a otros por lo que has perdido, o por lo que pretenden arrebatarte, la negociación se reduce a cero porque se evidencia peligro, no hay cabida para entender la razones al otro sino que el objetivo es demostrar que se tiene la razón por sobre todas las cosas, y, desde allí se abre la puerta de la agresividad.

Modelaje de conductas: mucho de lo que aprendemos se produce por observación de modelos importantes, de lo que dicen y hacen y, definitivamente el mensaje de violencia por una parte y de un amor selectivo donde quien no comulga contigo es tu enemigo, ha sido una siembra importante para la agresividad.

Valores desajustados: la crisis de valores que se ha venido produciendo a lo largo de los años donde la impunidad la hemos visto reinar en muchos casos, donde si no tienes puedes apoderarte de lo ajeno porque así te corresponde, entre otros antivalores que se han sembrado, nos ha resquebrajado como sociedad, y, una sociedad sin valores compartidos es una sociedad enferma y fácilmente violenta.

Tristeza: por las grandes dificultades que vivimos los venezolanos, es común ver un cóctel emocional de desesperanza, impotencia, miedo, angustia y sobre todo mucha tristeza, por lo que la agresividad puede tomar el protagonismo como mecanismo de defensa ante la inmensa vulnerabilidad que produce este sentimiento en un afán desesperado de sentirse más fuerte.

Tendencia yoísta sobre el altruismo: esa búsqueda de satisfacción de los intereses personales sobre los colectivos hace que atrás quede la sensibilidad sobre el sentir del otro, lo importante es buscar el bienestar propio dejando de entender así que el bienestar solo es posible cuando es compartido.

Desconfianza: motivado por mucho de lo antes expuesto pareciera que andamos en desconfianza sobre los demás y esto eleva la adrenalina como manera de resguardarnos.

Disminución del esparcimiento: ante la disminución de recursos económicos las alternativas de esparcimiento se reducen, viajar se transforma en una utopía y las personas incluso pueden terminar trabajando más allá de lo normal para poder satisfacer sus necesidades, esto, sumado a la parte emocional produce un desgaste importante propicio para el desarrollo de conductas violentas.

 Mi intención al compartir estas líneas es invitar a una toma de conciencia que permita el regreso de la esencia del venezolano hermano, amigo, cordial, que entendamos que lo externo está afectando nuestra esencia, que un país no se construye contra el prójimo sino con él y que precisamente esa división entre los venezolanos es una de las causas fundamentales de un país que se resquebraja delante de la mirada triste y angustiada de quienes en el vivimos.

Es de valientes ser vulnerables y es de sabios entender que lo que te pasa a ti me pasa a mi, que tu dolor debe ser el mio  y que juntos podemos lograr sanar lo que nos divide siempre y cuando hagamos del amor el protagonista y dejemos de lado a los incitadores del odio y la división, y nos orientemos a la gran verdad del mandamiento sanador “Ama a tu prójimo

Yo me comprometo ¿y tu?

Liliana Castiglione

Liliana Castiglione

Psicóloga. Magister en relaciones Industriales mención Recursos Humanos. Conferencista.
Autora del libro "Amores en tiempos de Internet"
Liliana Castiglione

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