Continental Mark II, artesanía americana de los 50

Corre el año 1950. La Ford Motor Company a través de su división Lincoln vende hasta ese año un exclusivo automóvil, el Lincoln Continental, un automóvil concebido por Edsel Ford y basado en el Lincoln Zephyr de 1939. El automóvil había sido diseñado por Bob Gregoire y la idea comenzó como el automóvil personal de Edsel Ford, pero resultó tan atractivo que se produjeron para la venta. Sólo 5.322 unidades se hicieron entre 1940 y 1949. Ya las grandes y exclusivas marcas de máximo lujo como Duesenberg, Cord o Peerles habían desaparecido. La depresión de los 30 había destruido a estas empresas que, por prestigiosas que fueran, no lograron aguantar los embates de la crisis financiera de esos años. Para 1950, sólo quedaban Packard y Cadillac como los grandes fabricantes de automóviles de máximo lujo y, sacando el Lincoln Continental,  Ford se quedaba sin una línea de automóviles con la cual competir. Los concesionarios de Ford pedían a gritos algún automóvil medianamente parecido al Lincoln Continental 1940-1948. Esta necesidad fue más que suficiente para iniciar un pequeño pero hermoso y súper exclusivo proyecto: el Continental Mark II.

El 20 de agosto de 1952 Ford comienza una investigación para determinar si existe mercado para una línea súper exclusiva de automóviles. Se designa a un joven de 26 años llamado William Clay “Bill” Ford, hijo de Edsel Ford, quien para ese entonces era Gerente de Operaciones de Productos Especiales. El objetivo era hacer un automóvil que estuviera a la par o que superará a lo que Cadillac y Packard ofrecían. Se sabía que era posible que Ford perdiera dinero con el proyecto, pero a cambio podían obtener más prestigio y publicidad. Con eso en mente, Ford convoca a un concurso de diseñadores, tanto de la marca como de contratistas. El ganador fue un diseño de automóvil de 2 puertas con unas líneas muy limpias, sutil, pero elegante al mismo tiempo. El 5 de mayo de 1953 se presentan todas las propuestas y la que más atrajo fue la de un automóvil estilizado y elegante de 2 puertas: el trabajo era de John Reinhart, quien trabajó para Bill Mitchell en General Motors y luego sería estilista jefe en Packard; Con Reinhart trabajaría con Gordon Buehrig, el mismo que hizo las extravagantes pero no menos hermosas líneas del Cord 810. A Buehrig le apoyaba Harley Copp, quien posteriormente, desarrollaría el Ford Falcon.

El Continental Mk II, para mucho el automóvil más hermoso de la década de los 50.

A diferencia del resto de los automóviles de la época, el Continental tenía líneas limpias, austeras, pero elegantes, nada de alerones, colas o ángulos extravagantes. Parece más bien un pedazo de casa sobre ruedas, un espacio en el que puedes ponerte cómodo e ir de A a B prácticamente a bordo de un sillón. Las líneas del Continental, el habitáculo hacia a atrás y un capó inmensísimamente largo, serían una marca en el diseño de Ford por más de 40 años. Una particularidad que se convirtió en ícono de la marca fue el diseño de la quinta rueda, que sería utilizada hasta el Mark IV de finales de los 40. El Mark II es uno de los automóviles con el tablero más completo, además del velocímetro también tenías indicador de agua, presión de aceite, presión de agua y un indicador de amperaje de la electricidad usada y un reloj con ajuste eléctrico.          

El 23 de septiembre de 1953 se aprobó el diseño final, luego de evaluar un modelo en escala real hecho de plástico y de tomar mucho café a altas horas de la madrugada. El empeño que Ford puso en este proyecto fue máximo, quizás el mayor esfuerzo que jamás habrían hecho en desarrollar automóvil alguno. Luego de mucho más café y horas de trasnocho, el 24 de diciembre de 1954 se presenta el primer prototipo del Continental: se trataba de un automóvil construido a mano y sobre el cual se harían múltiples pruebas de control de calidad. Otros 5 modelos más se fabricaron para este fin, fueron pintados de negro (cromos incluídos) con la finalidad de distraer el ojo de la prensa. Algunos fueron enviados al desierto de Arizona, otros fueron probados en refrigeradores a temperaturas bajo cero, otros 2 rodaron de un extremo de Estados Unidos a otro, todo antes de dar la aprobación final. El aspecto estético fue tan cuidado que incluso se fotografiaba el automóvil desde distintos ángulos, distintos tonos de luz y diferentes ambientes, todo con la finalidad de estar seguros de que, de cualquier forma y en donde fuera, el automóvil era hermoso. Un detalle súper llamativo de este automóvil es la ubicación del la boca del tanque de gasolina, que estaba colocada justo detrás de la luz trasera izquierda, sólo tenía que halar y mover la mica hacia la derecha y, al mejor estilo del carro de James Bond, salía de su escondite la boca del tanque, quitabas la tapa y a llenar este mastodonte.          

Los tubos de escape salían por los 2 extremos del parachoques.

Se Llama Continental Mark II, no Lincoln Continental

Una de las cosas más curiosas es que, incluso entre conocedores de renombre, éste automóvil es conocido con el nombre “Lincoln Continental Mark II”, pero la verdad es que se llamaba Continental Mark II. Verán, Ford consideró que este proyecto debía tener su marca propia, no debía ser un modelo más de una de las divisiones de Ford. La aspiración de Ford al crear la división Continental era, no solo responderle a Chrysler, que había creado la Imperial con el mismo fin en 1955, sino sentarse en la misma mesa con Cadillac, Packard, Bentley, Mercedes Benz, Rolls Royce, Alfa Romeo y Lancia, ocupando la silla que en un pasado ocuparon marcas como Duesenberg o Cord y más allá, estar en la cabecera de la mesa de la “crème de la crème” de los automóviles de lujo a nivel mundial.

Varios son los motivos de ésta confusión: Primero el hecho de que éste modelo buscaba continuar la saga del Lincoln Continental del 1940 al 49, que si era fabricado por la división Lincoln y en segundo lugar la “Estrella Lincoln”, una estrella de cuatro puntas, el emblema que estaría en el capot de los Mark II. Luego del cierre de Continental en 1957, la división Lincoln asumió el rol que Continental tenía y heredó el emblema de Continental, a partir de ése momento todos los automóviles Lincoln hasta nuestros días tienen ese emblema. Por otro lado está el hecho de que Lincoln hereda también el nombre Continental que como tributo al Continental Mark II, lo usará como nombre de un modelo de automóvil. De hecho, el Lincoln Continental sería posteriormente un ícono de los automóviles de lujo, en especial en los años 60, cuando la Casa Blanca los prefirió como automóviles para el uso de la Presidencia de ése país.

El más caro y mejor equipado del momento

El automóvil se presentó en el Auto Show de París en octubre de 1955 como el modelo 1956, su precio de venta de 9.966 US$, por mucho el automóvil más costoso de Estados Unidos. Su precio se equiparaba con el de un Rolls Royce, superaba al Cadillac Eldorado, (5000US$). Es más, se podían comprar 3 Thunderbirds por el precio de un Continental. Pero éste precio descomunal no era por nada: el automóvil tenía vidrios eléctricos,  la tapicería era hecha a mano y de cuero escocés fabricado bajo pedido a la empresa Bridge of Weir, la misma que tapizaba los automóviles y trenes de la Casa Real inglesa y los grandes cruceros Queen Mary y Elizabeth. Este fabricante además se caracteriza por utilizar cuero de ganado escocés macho porque las hembras, al embarazarse, quedan con estrías en el cuerpo (…). El Continental ofrecía 43 opciones de color de tapicería que combinaban con 19 opciones de color de la carrocería, eso más la posibilidad de personalizar el automóvil con colores y materiales adicionales.

La tapicería era hecha de cuero de toro escocés porque a la hembra le salían estrías en la piel al embarazarse.

En términos de equipamiento el Continental es uno de los automóviles con menos opciones disponibles, pero porque era quizás el mejor equipado que la industria automotriz americana podía ofrecer. Prácticamente, el Continental ofrecía como equipamiento estándar, todo lo que cualquier automóvil de los 50 tenía, más lo que los fabricantes ofrecían como equipamiento extra: dirección y frenos asistidos, antena eléctrica, un sistema doble de calefacción para ambas filas de asientos que también eran eléctricos, un sistema de sonido AM con cornetas y tapicería en el maletero, del material que el cliente escogiera. Además una pequeña platina mostraba el nombre del feliz propietario de uno de estos automóviles. Lo único que era opcional en éste automóvil, era un inmenso sistema de aire acondicionado con ductos para 6 salidas: 2 en el tablero y otras 4 en el techo, justo encima de cada uno de los 4 asientos. Estas salidas además tenían boquillas giratorias, que permitían direccionar el aire hacia un lado u otro. El sistema de aire acondicionado era instalado en el maletero y era bastante pesado, 166 kilos de todo el sistema instalado.

Prestaciones de Gran Turismo

El Continental estaba equipado con un potente motor Ford 368 de 6 litros y 285Hp en 1956 y mejorado para llegar a 300Hp en el modelo de 1957. De hecho, es un motor completamente nuevo y desarrollado para este automóvil, cada uno era rigurosamente examinado en un banco de pruebas durante 6 horas antes de ser montado en cada automóvil, acompañado con un carburador de 4 bocas Holley 4000. Toda la potencia del motor era transmitida al pavimento gracias a una caja automática Turbo Drive de 3 velocidades que permitía al automóvil llegar a velocidades de entre 180 y 190 Km/h. Ésto lo colocaba en el mismo rango de automóviles de Gran Turismo de la época como el Bentley S1 Continental, el Mercedes 300C o el Facel Vega FVS, es más, el Continental es más rápido que los 3 anteriores. Después del Chrysler 300 de 1955 el Continental es considerado el segundo automóvil de Gran Turismo fabricado en Estados Unidos. Lamentablemente la conducción del Continental no es en absoluto de Gran Turismo: a pesar de que tiene dirección asistida, el automóvil es muy pesado y aunque puede alcanzar los 190km/h, controlarlo puede ser difícil.

El Continental se sentaba en la misma mesa con Cadillac, pero también con Bentley, Alfa Romeo y Mercedes Benz.

La razón de ésto tiene mucho que ver con la geografía estadounidense, un país de vastas extensiones con sistema de carreteras y autopistas amplio y con interminables rectas. A eso le sumamos que los controles por límites de velocidad son muy estrictos, por lo que es poco probable ver a un Continental agarrando una curva a 160Km/H. Si el conductor no tiene esas necesidades, las cualidades que caracterizan al automóvil no apuntarán sino a lo que el conductor necesita. Ese es el principal mantra de Detroit, a veces le sirve y a veces no.

El Continental se vendió muy bien, y encajó perfectamente en el “Jet Set” de la época. Entre algunos de los famosos dueños esta Elvys Presley, Frank Sinatra, el Shah de Irán, Dwight D. Eisenhower, la Princesa Grace de Monaco (Grace Kelly), Walt Disney, Clark Gable, Howard Hughes y Elizabeth Taylor, que obtuvo su Continental como regalo de la Warner Borthers como reconocimiento por su trabajo actoral. Aquí en Venezuela el Maestro Billo Frometa tuvo uno color blanco que solía llevar a donde se dieran sus toques para hacer notar que estaba ahí. El Maestro Billo usó fotos suyas junto a su Mark II en las caratulas de sus discos y pedía a sus vocalistas cantar en sus estrofas que “Billo se compró un Continental”. Según la revista ‘Actualidad Automotriz’ en 1988, el Mark II de Billo era “su consentido”, Billo podía sacarle más de 120 km/h y que lamentablemente por su tamaño ya no lo aceptaban en estacionamientos públicos. Tras morir Billo, el carro fue vendido y ha cambiado varias veces de manos, sufriendo un deterioro paulatino y desconociéndose su paradero actual.

Uno de los 3 Continental convertibles.

Además, cada miembro de la familia Ford tuvo un Continental, algunos de ellos convertibles. Continental, de hecho, no planificó vender una versión convertible del Mark II, pero algunos clientes lo pedían. Ésto llevó al Dpto. de Mercadeo a ordenar al taller de carrocerías Derham que presentara una propuesta de una versión convertible para un Auto Show auspiciado por Ford, pero el proyecto nunca se concretó. Ford acudió luego al carrocero Hess & Eisenhardt y el resultado del trabajo de éste último atrajo tanto, que Ford envió varios ejemplares más para luego exhibirlos como parte de la estrategia de mercadeo del modelo. Los trabajos de modificación implicaron reforzar la estructura del techo ya que era pesado y la colocación de un motor con su fuente eléctrica ubicada en el maletero. Al final, por 18.000 US$ adicionales, podías tener un Continental Mark II convertible.

Lamentablemente, el proyecto Continental Division, Ford Motor Company duraría sólo 2 años, desde 1955 y hasta 1957. Ésto se debió a que, al buscar forma de optimizar la producción de un automóvil que además era construido a mano, con el Continental Mark III de 1958, se terminó utilizando muchos componentes y tecnología Lincoln. Adicionalmente, y a pesar de lo costoso del automóvil, Ford  perdía 1.000 US$ por cada carro, algo inaceptable para la compañía, aunque existía la conciencia de que con el automóvil Ford ganaba prestigio y publicidad. Entre 1955 y 1957 se construyeron 3014 automóviles, 1300 desde finales del 55, otros 1300 en el 56 y 444 ejemplares en 1957. De ellos, sólo 3 eran convertibles,  incluyendo ejemplares de pre-producción y prototipos.

En la actualidad cerca de la mitad de la producción total existe y hay varios clubs muy activos en Estados Unidos. Si deseas tener una de estas joyas, lo más barato que puedes pagar son 4.000 US$ y aunque el precio promedio oscila los 20.000 US$, hay ejemplares inmaculados que se han vendido hasta en 65.000 US$. Sin dudas el Continental es pieza obligatoria en toda colección de automóviles. Como decía una publicidad de la época: el Continental es “Un automóvil que ejemplifica la mejor expresión de la artesanía automotriz estadounidense”. Honestamente, a veces exageran un poco en la publicidad, pero en esta ocasión yo estoy de acuerdo con ellos.

Al mejor estilo del carro de James Bond, la boca de llenado del tanque de gasolina.

Michel Rodríguez

Michel Rodríguez

Para algunos soy historiador de carros, pero sólo soy un conocedor, enamorado y fetichista de los automóviles antiguos, que procura mantener viva una fascinante y rica historia.
Michel Rodríguez

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