Adoctrinamiento tipo secta

COMPOSICIÓN FOTOGRÁFICA: MERCEDES ROJAS PÁEZ-PUMAR (El Estímulo)

En las filas del sistema que tenemos desde hace 18 años la doctrina se ha hecho secta cuya definición se entiende claramente en Wikipedia: Una secta es el conjunto de seguidores de una doctrina religiosa o ideológica concreta. El término se usaba originalmente solo para aludir a partidos o comunidades de personas con afinidades comunes (culturales, religiosas, políticas, esotéricas, etc.), que a través de sus enseñanzas o ritos se diferenciaban de otros grupos sociales. 

La palabra secta viene del latín secare; sectar, cortar; también se ha dicho que la palabra viene de secedere; separarse; de modo que en ambos casos se evidencia una ruptura, y es que en las sectas la idea es seguir a un líder donde su doctrina se torna verdad absoluta en la que se sienten a salvo; buscan ser autónomos,  pero no respetan la autonomía del otro porque como mencionaba, se creen dueños absolutos de la verdad.

El psicólogo especializado en sectas Michael Langone expone en las siguientes aseveraciones su concepto sobre las sectas:

Secta es un grupo o movimiento, que exhibe una devoción excesiva a una persona, idea o cosa y que emplea técnicas antiéticas de manipulación para persuadir y controlar (a sus adeptos); diseñadas para lograr las metas del líder del grupo; trayendo como consecuencias actuales o posibles, el daño a sus miembros, a los familiares de ellos o a la sociedad en general. […] Dado que la capacidad para explotar a otros seres humanos es universal, cualquier grupo puede llegar a convertirse en una secta.

Definitivamente así ha sido este adoctrinamiento, una secta donde incluso el líder fallecido se hizo medalla, estatua, estampita que se venera y en su nombre el poder se otorga a un sucesor donde se establecen frases que deben ser asimiladas y repetidas como verdades; de hecho en estos días quedé impresionada con un video donde trabajadores del metro repetían como autómatas las frases que le eran exigidas.

Las personas que entran en una secta, sea del tipo que sea, tienen un bajo nivel de discernimiento y en líneas generales de capacidad mental porque, la inteligencia requiere del entendimiento y manejo de las diferencias y por ende comprender que la verdad no es una sola ni es estable en el tiempo, de modo que lo que pudiera ser cierto en un momento deja de serlo en otro.

Hoy la mayoría de los venezolanos que pertenecían a esta secta despertaron al ser golpeados por la cruda realidad del hambre, las carencias de medicinas y de todos los aspectos de mejora social que formaban parte de la promesa de líder y eso es muy positivo, pero, lo que aún no comprenden es que estos resultados iban a ocurrir incluso si Chávez estuviese vivo porque el fallo es del sistema más que de la persona; un sistema corrupto, que sembró el odio y la división entre los venezolanos y que disfrazó un comunismo opresor in crescendo bajo un traje de democracia.

Una cosa es creer o compartir creencias y otra muy diferente el dejarse adoctrinar, debemos hermanos venezolanos aprender de una vez por todas la lección, conservar criterios propios, no ser manipulables sea quien sea quien rija al país.

Un país es tan grande como grande son sus habitantes, y para ser grandes debemos profundizar nuestros talentos y nuestras capacidades, fe ciega ante el hombre o los hombres jamás, si quieres adorar a alguien que sea a Dios.

Liliana Castiglione

Liliana Castiglione

Psicóloga. Magister en relaciones Industriales mención Recursos Humanos. Conferencista.
Autora del libro "Amores en tiempos de Internet"
Liliana Castiglione

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