Economía para la gente
Del rol del emprendedor y el mercado (XII)

Propuestas al Self-dealing

El self-dealing como problema de Agencia al que se enfrentan los accionistas (el Principal), representa un reto que puede ser solucionado con alguna de las propuestas como la Teoría de la Agencia intenta alinear los intereses de la gerencia (el Agente) a los del Principal: monitoreo, los mercados de capitales (posibilidad de takeovers), y opciones sobre acciones.

Un caso que pudiera darse es que la gerencia de una empresa contrate servicios de un proveedor que a su vez sea propiedad de la gerencia; es decir, que los gerentes de la empresa contratante sean los socios de la empresa contratista. En este caso, los gerentes podrían tener el interés de contratar servicios a precios más elevados, de modo de dejar un margen superior en la empresa contratista, de la que son propietarios. Este claro caso de self-dealing podría complicarse si además los gerentes de la empresa contratante son a su vez socios en esta misma empresa. En el primer caso descrito, los gerentes extraen renta de los accionistas de la empresa contratante; en el segundo caso, unos socios les extraen renta a otros. Por ejemplo, pudiera darse la situación en que estos socios-gerentes sean los accionistas mayoritarios, y que además manejan la empresa, y que al hacer el self-dealing descrito, extraigan renta de los socios minoritarios. El caso se pudiera agravar, si en la empresa contratante dejan de repartirse dividendos, para emprender proyectos en conjunto o simplemente contratarlos, con la empresa contratista en la que los socios-gerentes son propietarios.

Una forma de eliminar el self-dealing es que la empresa contratista sea de propiedad “espejo” que la contratante: misma distribución de la participación accionaria en ambas empresas. Otra forma de resolver self-dealing es que los precios de transferencia sean precios de mercado.

Otro caso interesante a discutir, es aquel en el que uno de los empleados de la empresa no tenga una remuneración fija, sino sólo variable por éxito en los proyectos. Esta persona recibe su remuneración cuando el cliente de la empresa paga. Ahora, ¿qué ocurriría en el caso en que el pago del cliente no sea en cash sino en acciones del nuevo proyecto? Este empleado debería recibir una participación accionaria como remuneración por sus servicios, pero quien en principio la recibe es la empresa en la que trabaja, y en la cual no es accionista. Aquí se abre una evaluación interesante, pues es muy probable que la remuneración en participación accionaria en el proyecto, sea tan pequeña que el empleado no quiera asumir el “minority interest”; tendrá que valorar su conveniencia. Se enfrenta a todo un reto de valoración y negociación con los accionistas de la empresa en la que presta servicios. Otro reto será “gestionar” la tentación a preferir proyectos cuyos pagos de honorarios sean en cash, que proyectos que pagarán en acciones.

El emprendedor y la competencia: una visión suplementaria

Cualquier emprendedor podría pensar que algo muy bueno que le podría ocurrir es quedarse sin competidores. Aunque no hay duda que tener un poder monopólico (p.e. ser el único en proveer un bien o servicio, o no tener sustitutos cercanos) te da la fuerza, la ventaja, para imponer condiciones de precio y calidad, y obtener ganancias extraordinarias del mercado, el emprendedor no debe temer a la competencia; por el contrario, debe propiciarla, favorecerla. Con la competencia gana la sociedad en su conjunto, gana el emprendedor (quien también lógicamente es parte de esa sociedad): ganamos todos.

Recordando qué es emprender, emprender es una actividad compleja pero natural al ser humano. Emprender no es fácil, y allí justamente está lo que lo hace interesante. Es una actividad particularmente importante en la actualidad, debido a los crecientes retos sociales y económicos globales. Emprender es una fuerza que dinamiza y da vitalidad a los aparatos productivos de las sociedades. Emprender implica esfuerzo, hacer frente a dificultades pero con la resolución de alcanzar algo. El emprendedor tiene una capacidad para dar el extra que lo lleve al logro de la meta, del objetivo, del sueño trazado. Emprender requiere la conjunción de actitudes y aptitudes que impulsan a asumir nuevos retos; darle forma concreta a aspiraciones. El emprendedor asume riesgos, invierte recursos (materiales, tiempo, esfuerzo).

Bueno amigos, por razones de espacio detengámonos en este punto, por los momentos. Continuaremos argumentando sobre el rol del emprendedor y el mercado, en el próximo artículo.

Entender de economía política, identificar ganadores y perdedores, nos permite entender por qué no cambia y por qué es difícil cambiar el statu quo.

Rafael Avila

Rafael Avila

Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Monteávila. Profesor de la UCAB y el IESA. Ingeniero Civil, UCAB. Master en Administración de Empresas, Políticas Públicas y Finanzas, IESA. PhD. in Economics de la SMC University, Zug, Suiza.
Rafael Avila

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