Sistema de Penurias

Tuve la desdicha de haber visto y vivido lo que es el sistema de penurias. El pasado día martes en horas de la mañana a un familiar le comienza a dar un fuerte dolor en lo que llaman la región del páncreas. Fuimos a una clínica privada para que fuese diagnosticada, después de horas allí y de una larga espera finalmente nos indica una secretaria que el seguro médico no cubre los gastos de una presunta operación que debía hacerse por presentar apendicitis.

Allí comenzó nuestra penuria, no solo por el sistema de salud privado, sino también por el público. El médico cirujano nos refiere a un centro de salud público, al Hospital Central Antonio María Pineda de la ciudad de Barquisimeto. La respuesta en ese centro asistencial no fue la adecuada, ni la más satisfactoria. A penas entramos al área de emergencia nos indican que no hay cama para una operación, que debíamos esperar o simplemente trasladarnos hasta otro hospital para ser atendidos allí.

Tomamos la segunda opción, y decidimos trasladarnos a las 7:30 de la noche al Hospital Militar de Barquisimeto. Estando allí nos atiende el médico de guardia. Esté luego de un brevísimo chequeo coincide con el diagnóstico inicial que traíamos desde la clínica privada, mi familiar debía ser operado de apendicitis de forma inmediata. Pero la inmediatez no llegó, el médico nos indicó que en ese centro de salud no tienen los materiales necesarios para realizar la operación, y nuevamente fuimos referidos hasta otro centro asistencial, no sin antes hacernos esperar unos minutos – que para nosotros fueron eternos, mucho más con los fuertes dolores que aquejaban a mi familiar – mientras hacían el informe médico en papel de reciclaje, sin membrete de ningún tipo, sólo con la firma y el sello del médico de guardia, y realizado por unas estudiantes de medicina que estaban aprendiendo en ese mismo momento a redactar un informe.

Eran aproximadamente las 9 de la noche cuando nos trasladamos al cuarto centro de salud que visitamos ese día. Fuimos referidos al Seguro Social Pastor Oropeza. Allí finalmente vimos la luz después de un día agotador, después de haber dado tantas vueltas por la ciudad, y como decimos coloquialmente los venezolanos, después de haber sido peloteados por todos los centros asistenciales de la ciudad. La doctora le indica a mi familiar que el diagnóstico médico que llevaba no le convence, que debe hacerse unos exámenes porque para ella parece más un problema de vesícula que de apendicitis, y efectivamente ese diagnóstico fue el que término de ser el correcto. Mi familiar fue inyectado con un calmante y nos trasladamos finalmente a la seguridad del hogar.

Irónicamente, el haber pasado tantas penurias ese día nos sirvió para que finalmente mi familiar no fuese operada de una patología que no era la correcta, también nos sirvió para llegar con el diagnóstico indicado y por supuesto con el tratamiento adecuado.

Esa es la experiencia que padecen diariamente los venezolanos dentro de los distintos centros asistenciales de cualquier parte del territorio nacional. Querer ser atendidos y sanados de cualquier problema que atenta contra la salud es un aspecto casi imposible en la Venezuela actual, las deficiencias que existen dentro del sistema de salud son muchas, desde la falta de personal pasando por la falta de implementos necesarios, hasta la desidia de las autoridades gubernamentales en resolver el asunto a la velocidad del rayo, sin contar con la ausencia de un presupuesto necesario que cubra las necesidades del sistema de salud.

Por ello, a pesar de que la salud es un derecho garantizado y estatuido por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, estamos muy lejos de que el Estado Venezolano pueda garantizar con efectividad un sistema de salud público, estamos muy lejos de que dentro del sistema de salud privado prevalezca el derecho humano a la salud ante que los intereses económicos particulares, estamos a años luz de que la salud en Venezuela no sea uno de los problemas más graves que afecta a la población. Es por ello que requerimos de políticas públicas adecuadas e implementadas de forma inmediata que ayuden a solventar las graves deficiencias del sistema de salud para que deje de ser un sistema de penurias.   

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