Lo ordinario se convirtió en algo extraordinario

En Venezuela, lo ordinario se convirtió en algo extraordinario. El simple hecho de tener servicio eléctrico en el día o en la noche es motivo de alegría para los venezolanos, una situación que en otros tiempos era algo cotidiano, era común, no era motivo de alegría ni de regocijo.

Y es que el gobierno nacional publicó un plan de administración de cargas que incluida a todos los Estados, y por supuesto excluía a la capital de nuestro país, Caracas. Dicho plan estipula que los cortes eléctricos solamente iban a durar 3 horas diarias, y el mismo estaba distribuido por bloques, el mismo no se ha cumplido en ningún momento, lo que nos hace preguntarnos ¿Por qué no se ha cumplido el plan de administración de cargas? ¿Cuál es la razón de publicar un plan que no se va a cumplir ni ejecutar a cabalidad? En ese caso la Administración Pública Nacional está incumpliendo con un principio constitucional referente a su actuación como lo es la transparencia en la gestión pública.

El gobierno nacional nos ha mentido a todos los venezolanos, el gobierno nacional nos ha puesto a los venezolanos a pasar penurias, y todo por su mala gestión en la distribución de los recursos públicos. ¿Desde cuándo los venezolanos estamos escuchando de boca de los expertos que el colapso del sistema eléctrico era inminente si no se hacían las inversiones necesarias y el mantenimiento a los equipos del sistema eléctrico? Aproximadamente desde el año 2.008, cuando comenzaron los primeros apagones en el país, y 11 años después el gobierno se hizo de oídos sordos y no hizo lo que tenía que hacer para salvaguardar la estabilidad del sistema eléctrico.

Otro de los aspectos que era común y cotidiano para muchas comunidades venezolanas era que llegase con normalidad el servicio de agua potable a los hogares. Ahora esa situación cambió radicalmente. El tener agua potable en los hogares es un lujo para los venezolanos, ahora lo normal y lo cotidiano es tener que llegar cansados después de una larga jornada laboral a hacer colas para poder llenar tanques, potes, pipotes y cuantos envases consigamos para mantener un poco de agua en nuestros hogares que nos sirva para el aseo personal, cocinar, lavar y tantas otras cosas más.

La carencia del agua potable incluso es mucho peor que la del servicio eléctrico. El agua es un elemento vital para la vida de los seres humanos, sin ella no podemos vivir. Esa grave situación debe ser solventada de forma inmediata para evitar males mayores, como pueden ser epidemias o pandemias que surjan por la falta del vital líquido en los hogares.

También, el simple hecho de acudir al cine a entretenernos un rato, a despejar la mente de tantas cosas horribles que suceden en nuestro país se ha vuelto en algo extraordinario, los cines localizados en los estados no proyectan funciones por no tener contar con el servicio eléctrico necesario para el funcionamiento de los equipos.

Igualmente, el tener dinero efectivo en nuestros bolsillos se ha convertido en algo extraordinario en la Venezuela actual. Los bancos se encuentran restringidos en sus horarios de trabajos por la falta del servicio eléctrico, adicionalmente a eso, la falta de dinero efectivo es notoria desde hace muchos meses atrás, la hiperinflación galopante día a día se consume de forma voraz al Bolívar Soberano, convirtiéndolo en un Bolívar Devaluado.

Así mismo, el simple hecho de acudir al supermercado o al abasto para adquirir los productos de la canasta básica que queramos era algo sumamente ordinario y cotidiano, que se convirtió en algo extraordinario. Los venezolanos tenemos que comprar lo que haya y lo que nos alcance el dinero para comprar. Esa situación no la padecen los gordos que dirigen al gobierno nacional, ellos no van a los supermercados, a ellos les llegan los mercados completos de alimentos a sus hogares sin tan siquiera mover un solo dedo.

Los altos funcionarios públicos no tienen la necesidad de llegar de sus trabajos y salir a buscar pipotes llenos de agua, tampoco sufren los constantes apagones que dejan sin luz por 10, 12 y hasta 14 horas o quizás más, a los hogares venezolanos, no tienen la necesidad de aprender a hacer mecheros y velas para poder dormir con algo de luz, no tienen la necesidad de acudir a los bancos y estar en colas durante horas para solo poder retirar una minúscula parte del dinero que con esfuerzo hemos logrado ganar producto de nuestro trabajo diario.

Todas estas situaciones y muchas otras más eran cosas ordinarias que no afectaban la vida diaria ni la cotidianidad del venezolano, como si lo hace en la actualidad. Todos estos problemas tienen una única solución, el cumplimiento de los objetivos propuestos por Juan Guaidó.

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