Venezuela ocupa el puesto 108 en desarrollo sostenible

El informe de desarrollo sostenible para 2019 hecho por equipos de expertos independientes en la Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible (SDSN) y la Fundación Bertelsmann, presenta el índice de los objetivos del desarrollo sostenible y un tablero de posiciones para todos los países miembros de la ONU.

Estos objetivos forman parte de la Agenda de Desarrollo 2030,  que son de carácter integrado, e indivisible, de alcance mundial y de aplicación universal, que tienen en cuenta las diferentes realidades, capacidades, y niveles de desarrollo de cada país, y respeta sus políticas y prioridades nacionales.

En el tablero, Venezuela se ubica en la posición 108 de 162 países, con una puntuación de 63.1 sobre 100. El tablero está diseñado en base a los 17 objetivos del desarrollo sostenible (ODS) adoptados en 2015 por los 193 Estados miembros de la ONU.

Los primeros tres puestos están ocupados por Dinamarca con una puntuación de 85.2, Suecia 85.0 y Finlandia 82.8.

Entre los países latinoamericanos Chile logró la posición más alta en el puesto 31 con puntuación de 75.6, otros países como Costa Rica 33/75.0, Uruguay 43/72.6, Argentina 45/72.4, Ecuador 46/72.3, Perú 51/71.2, Honduras 107/63.4. El único país latinoamericano por debajo de Venezuela es Guatemala, calificando en el puesto 122 con una puntuación de 59.6.

La conclusión del informe arrojó, que ningún país está actualmente en vías de cumplir todos los objetivos para 2030.

El informe además de establecer las posiciones y puntuaciones de los países, brinda evaluaciones detalladas del progreso de los 17 objetivos del desarrollo sostenible. 

Las puntuaciones de las evaluaciones de cada objetivo para Venezuela son las siguientes: fin de la pobreza 35.0, hambre cero 47.5, salud y bienestar, 66.2, educación de calidad 76.3, igualdad de género 69.0, agua limpia y saneamiento 79.9, energía asequible y no contaminante 91.9, trabajo decente y crecimiento económico 78.6, industria, innovación e infraestructura 24. 7, reducción de las desigualdades 25.9,  ciudades y comunidades sostenibles 62.7, producción y consumo responsable 78.5, acción por el clima 89.0, vida submarina 51.4, vida de ecosistemas terrestres 78.9, paz, justicia e instituciones sólidas 36.8 y alianzas para lograr los objetivos 79.7.

Además de las puntuaciones para cada uno de los objetivos, brinda sus especificaciones como la clasificación, tendencia y rendimiento según indicadores, esto permite a cada país conocer sus debilidades y tomar acción para lograr los objetivos para 2030.

Según las clasificaciones, Venezuela no ha alcanzado ningún objetivo, obteniendo 10 objetivos en clasificaciones intermedias y 7 objetivos con la clasificación más baja. Y según las tendencias,  obtuvo 2 objetivos en camino para alcanzar la metas para 2030, 6 moderadamente creciente, 4 con puntuación estancada y 2 con puntuación decreciente.

La posición que ocupa Venezuela y los resultados de las evaluaciones son bastante decepcionantes, conociendo el potencial en recursos que posee y su historia en materia ambiental desde la década de los 60, pero refleja la realidad que el país afronta en la actualidad.

Dentro de los análisis de la realidad que presenta el país respecto a los objetivos del desarrollo sostenible, podemos decir que la pobreza sigue incrementando en el país, debido a las malas decisiones económicas que ha tomado, la disminución de los puestos de trabajo, la hiperinflación y entre otros elementos. El hambre tampoco se ha erradicado y por el contrario ha aumentado, los casos de desnutrición y mal nutrición han ascendido. La salud y el bienestar han empeorado por la falta de medicamentos, insumos y equipos médicos, el deplorable estado de los hospitales y otros centros de salud, la mortalidad infantil ha crecido. La educación a pesar de ser muy buena en aprendizaje de conocimientos y preparación, la escolaridad ha mermado por la falta de educadores, el mal estado de los instituciones y el alto costo de los materiales, equipos y vestimenta escolar. 

En cuanto al agua limpia y el saneamiento, en el país ha disminuido el acceso al agua y en ocasiones el agua no posee la calidad para el consumo, el tratamiento de las aguas residuales ha desmejorado. En el tema de la energía, a pesar de que se obtiene energía eléctrica limpia, los combustibles fósiles son los de mayor uso, y aunque la energía eléctrica es económicamente asequible, su servicio ha disminuido considerablemente, su distribución es mala y los cortes son casi diarios, añadiendo que es una la central hidroeléctrica que alimenta al 70% del país. 

Con respecto al objetivo del trabajo decente y crecimiento económico, ha decaído significativamente por la disminución de la tasa de empleo y el decrecimiento económico en que se ha sumergido el país. En la industria, innovación e infraestructura el crecimiento ha sido muy poco o casi nulo, no se invierte en investigaciones científicas y técnicas. No existen en el país ciudades o comunidades sostenibles. También hay un descenso en producción y consumo responsable, pues la producción nacional es mínima pero, y según el informe, las emisiones de gases contaminantes han sido estables y en proporciones permitidas. 

Lo anteriormente descrito, refleja que Venezuela no pone esfuerzos en alinearse con los objetivos del desarrollo sostenible, no desarrolla planes, programas o proyectos para la solución de problemas económicos, sociales, institucionales, culturales y ecológicos, y es muy nula o no existe el seguimiento de las pocas actividades dirigidas al desarrollo sostenible que se desarrollan. 

Todo esto a pesar que la Constitución de Venezuela enmarca en su artículo 128 las premisas del desarrollo sostenible como política de Estado. 

Es lamentable que Venezuela obtenga una posición tan baja y que sea de los últimos países de Latinoamérica. Y más aún es preocupante que falta poco tiempo para la fecha límite (2030) de ésta agenda y el país no ha avanzado en alcanzar los objetivos.

Venezuela debe seguir el camino al desarrollo sostenible, cambiar sus actuales modelos administrativos y desarrollar planes, programas, proyectos y actividades que permitan avanzar y alcanzar las metas que enmarcan la Agenda para 2030 y lograr los objetivos para un desarrollo equilibrado e integral.

Claudia Africano

Ingeniero del ambiente y de los recursos naturales. Líder del departamento de fauna de Natural Bio Conservation.

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