Los obstáculos y las dificultades desaparecen como por arte de magia ante quien tiene paciencia y perseverancia
La magia de esperar

La paciencia está muy bien descrita como virtud, virtud difícil de desarrollar para muchos porque solemos andar en la inmediatez, quiero ese dinero, esa pareja, hijos, etc. pero ahora y, ¿tiene sentido no? ¡total!, el futuro es incierto entonces hay que apresurarse porque no sabemos que pueda pasar mañana pero no menos cierto es que del apuro solo queda el cansancio.

Pero hay algo que muchos no conocen y me refiero a la magia de esperar, ¿por qué? por el disfrute que se siente al obtener lo deseado, veamos algunos ejemplos:

  • Demoras años en una universidad para luego sentir el disfrute de ese título que acredita todo el esfuerzo realizado
  • Permaneces en tu soledad, te desarrollas como ser humano y quizás beses uno o más sapos hasta que realmente llega esa persona indicada.
  • Cambias tus hábitos alimenticios y te ejercitas para que al cabo de un tiempo puedas disfrutar de un cuerpo sano, agradable, cómodo, atractivo.
  • Controlas tu impulsividad en un conflicto o en una situación que te genera alerta, respiras, te das tiempo para luego disfruta de como se soluciona.

Y así muchas situaciones donde ese perseverar, esperar, fluir, confiar, termina con resultados felices, deseados y, lo mas importante, sin la angustia que genera la impaciencia, porque vaya que desde la impaciencia lo que hacemos es sentirnos mal, estresados, ansiosos y, podemos incluso, sin duda alguna dañar el resultado; es decir, algo que pudo ocurrir no ocurre o sale mal.

Una situación que refleja esto perfectamente se relaciona con la ansiedad de muchas mujeres por quedar embarazadas, pareciera que a mayor ansiedad menor la posibilidad de tener un hijo, y es que la impaciencia hace daño, es algo así como un desafío a la fe y el no entendimiento que la vida tiene tiempos, que estos tiempos tienen una razón y que hay que aprender a relajarse con ellos esperando lo mejor sin mayores expectativas; porque en ocasiones incluso podemos obtener resultados distintos a los que esperamos pero que definitivamente son los mejores que podíamos obtener.

Con esta reflexión quiero invitarte a realizar un esfuerzo por comprender que puedes cambiar tus creencias sobre el apresurarse, sobre el desear todo para ya y entender que:

  • La magia está en el viaje por lo que estar pendiente solo del destino final te hace perder el disfrute
  • Apresurarse puede dañar los resultados que deseas
  • La espera genera mayor valoración de aquello que deseabas cuando ocurre

¿Te animarás a disfrutar sin impacientarte?

Liliana Castiglione

Liliana Castiglione

Psicóloga. Magister en relaciones Industriales mención Recursos Humanos. Conferencista.
Autora del libro "Amores en tiempos de Internet"
Liliana Castiglione

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