Las gallinas van al liceo

Comienza un nuevo año escolar y en esta oportunidad hay una peculiaridad, las gallinas también acudirán al sistema escolar. Así lo anunció el gobierno mediante una alocución realizada en cadena nacional.  

La medida busca, según el gobierno, que los estudiantes de los liceos aprendan a ser auto productivos, y que los liceos se autosustentan de los productos alimenticios derivados de las gallinas. Sin embargo, es claro que la medida es uno más de los anuncios absurdos, por decir lo menos, que ha hecho el gobierno nacional que no ayudan en nada a solventar la crisis económica que afronta el país. 

El anuncio recuerda mucho al realizado por el ex presidente Chávez en cuanto a la colocación de gallineros verticales en los edificios, es igual de ilógica e igual de populista la medida adoptada, y de seguro tendrá la misma repercusión. Pocos o nadie prestará atención a eso, los liceos seguirán con sus problemas habituales, la educación media diversificada seguirá teniendo las mismas carencias, los profesores, el personal administrativo y obrero que forma parte de la nómina del Ministerio de Educación seguirán siendo mal pagados, y un sinfín de problemas más que afronta el sistema educativo venezolano.     

Lo que sí es cierto, y es un tema que el gobierno nacional debería dar respuesta inmediata para satisfacer la necesidad real e inminente del soberano, es que el salario de los venezolanos; así como los profesionales de la docencia; el personal administrativo y obrero de cualquier Ministerio, Institución Pública o Empresa Privada no cubren las necesidades básicas de esa persona y mucho menos de su núcleo familiar. 

Esa situación es contraria a lo dispuesto en el artículo 91 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el cual regula el derecho al salario que tienen los trabajadores, y que el mismo debe ser suficiente para cubrir las necesidades básicas, como lo es por ejemplo: “La Canasta Alimentaria”. A pesar de lo que expresa el texto constitucional, el gobierno nacional no cumple con esa norma, no garantiza un salario suficiente a los venezolanos, en consecuencia, la situación salarial en Venezuela es precaria por decir lo menos.   

Vemos que en los últimos días las manifestaciones de calle en busca de reivindicaciones salariales han proliferado en cualquier parte del territorio nacional. El personal que forma parte del sistema educativo ha estado en la vanguardia de esa lucha. Han enarbolado una bandera que busca reivindicar al salario. Han exigido, sin ser oídos, salarios dignos para todos los que forman parte del magisterio. Han sido desalojados por funcionarios de las fuerzas del orden público, ciudadanos que por cierto también devengan un salario pírrico que no alcanza a cubrir ni siquiera un producto de la cesta básica. Han dado a conocer las graves deficiencias del sistema educativo. Han elevado su voz de protesta en contra de los abusos y la inacción del gobierno nacional. 

Ahora bien, es claro que al gobierno nacional una situación conflictiva de calle no le interesa para nada, por cuanto coloca aún más el foco de atención de la comunidad internacional sobre lo que sucede puertas adentro, y también porque está apostando desde hace un tiempo a un diálogo con los actores políticos de la oposición, diálogo que por cierto no ha obtenido respuestas favorables para la población venezolana pero sí para los políticos inmersos en las eternas conversaciones. 

A pesar de eso, el gobierno nacional tampoco adopta medidas necesarias para que las manifestaciones de calle no sucedan, solo coloca pañitos de agua tibia para tratar de paliar la situación, pero eso no es suficiente, un salario de 40.000 Bs mensuales equivalente a dos (02) dólares según las cotizaciones oficiales, no alcanza para comprar absolutamente nada en esta Venezuela de economía dolarizada. 

Los funcionarios del gobierno nacional comenzando por el Presidente Obrero bien saben esa situación, por ello han apelado nuevamente al populismo para tratar de contrarrestar el descontento de la población, han otorgado bonos a través del sistema patria, bonos que tampoco alcanzan para cubrir una canasta básica, cuando mucho para comprar 4 productos de la misma, eso ha incentivado a una parte de la población a que el gobierno debe ser el proveedor de todas sus necesidades, alimentos, viviendas, servicios públicos, entre otras cosas, han convertido a parte de la población en seres que no tienen una aspiración más allá de la de obtener mes a mes una caja del CLAP, en personas sin personalidad alguna, en personas que a ciegas apoyan cualquier política pública por absurda que esta sea.

Por otro lado está la otra cara de la moneda, la otra parte de la población, la que quiere prosperar en base a su esfuerzo y a su salario, esa gran mayoría que aún persiste en tener un futuro digno dentro de Venezuela, ese soberano que critica las absurdas políticas públicas populistas del gobierno nacional como lo es llevar gallinas a los liceos, ese ser pensante que conoce las necesidades y exige respuestas inmediatas y satisfactorias, ese ciudadano venezolano que busca en definitiva un salario digno para cubrir sus necesidades básicas y las de su núcleo familiar.            

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