Guía para incrementar tu autoestima

“Si  que eres un perdedor, no intentarás ganar. Te dirás: “¿Para qué intentarlo? Yo no puedo ganar” o “Esto no es para mí” o “No valgo nada”.» Walter Riso

Nuestras vivencias han sido interpretadas y asimiladas en nosotros, pudiendo transformarse en creencias, en especial durante las primeras etapas de la vida y, luego vamos por la vida con ese cúmulo de creencias que no solemos cuestionar, independientemente de si nos suman o nos restan paz y bienestar en nuestras vidas.

Solemos resistirnos al cambio y quedarnos en lo conocido, el llamada zona de confort o conocida, porque es allí donde nos movemos y por ende nos resulta familiar, por lo que si deseamos establecer modificaciones se requerirá reconocimiento , voluntad y esfuerzo para lograrlo.

¿Por qué es tan importante tomar conciencia de estas creencias? Porque guiarán nuestros pensamientos, sentimientos y conductas, nos convenga o no, por ejemplo, si crees que eres una persona incapaz, es bastante probable que cometas errores que confirmen que eso que crees es cierto.

Son estas creencias las que inciden en el nivel de amor, respeto y confianza que sentimos hacia nosotros mismos, y de esta valoración o autoestima depende todo en la vida.

Quiero en este artículo presentarte una serie de técnicas que si te esfuerzas en aplicar y lo haces además de forma consistente, te serán de gran ayuda para la construcción de una autoestima poderosa, esa que proviene de adentro y no se tambalea por fuerzas externas, donde serás capaz de amarte sin por ello menospreciar a los demás (no hablamos de ego narcisismo).

La autocrítica

El principio base es que la crítica constructiva siempre suma y la destructiva hace lo que su nombre indica, pero no es solo la calidad de la crítica sino que interviene la recurrencia, si constantemente te estás  o criticando, el destino final es afectar negativamente la valoración que tienes sobre ti, de esta manera el estar en una revisión constante y cruda va a traerte insatisfacción porque se aleja de la aceptación de lo que eres y produce inseguridad. 

Las etiquetas

Es terrible la práctica de establecer etiquetas o darle validez a las que otros dicen sobre ti, porque una conducta en un momento determinado no te define. No es lo mismo decir por ejemplo, no estudié suficiente para ese examen y reprobé a decir soy un bruto o un incapaz.

El afán de ser perfecto

El establecimiento de estándares de perfección son dagas punzantes que te llevarán a estar en una constante insatisfacción contigo mismo, de hecho es un ideal desproporcionado porque nadie es perfecto. La felicidad no se encuentra en ser perfecto sino en el intentar lograr lo que queremos con perseverancia y con disfrute asociado, es decir, la felicidad no está en el destino sino en el viaje. ¡Por favor, no te coloques metas inalcanzables! Exígete a ti mismo de acuerdo con tus posibilidades y capacidades reales.

Entender que la vida tiene matices

No existe solo el blanco y el negro, la vida no se trata de polos opuestos sino que está repleta de matices, porque no vivimos dentro de términos absolutos, ni en extremos, de modo que cuando decides vivir la vida de esta manera tan drástica, dejas de percibir la complejidad y la simplicidad del ser, de la vida.

Trata de ser más flexible contigo mismo y con los demás y soltar el control, mientras más pronto entiendas que la vida es lo que es y no lo que quisieras que fuera mejor, entonces ¿tiene sentido ser inflexible o intentar controlar?, mientras más te cueste asimilar esto mayor estrés y baja tolerancia a la frustración tendrás.  

Lleva un registro 

Sé más benigno con tus acciones. Afortunadamente no eres perfecto ni eres tampoco tan horrible, aunque te empeñes en serlo. No te insultes ni te faltes al respeto. Lleva un registro sobre tus autoevaluaciones negativas, detecta cuáles son justas, moderadas y objetivas, y cuáles no; y si descubres que el léxico que usas para ti mismo es ofensivo, cámbialo y busca calificativos más constructivos y respetuosos respecto de tu persona. Reduce tus autoverbalizaciones (pensamientos sobre ti) a las que realmente valgan la pena y ejerce tu derecho a cometer errores.

Decide enamorarte de ti cada día como si fuera la primera vez

Hay que aprender a perder… no pasa nada.

Aceptar la belleza sin compararla con los cánones aceptados. Lo importante, entonces, no es ser bello o bella, sino gustarse a uno mismo. Para lograrlo no es conveniente utilizar pautas ya establecidas, sino inventarlas. La belleza es una actitud: si te sientes lindo o linda, lo eres, y eso transmitirás a los demás, pero si aceptas pasivamente el modelo de belleza que te imponen desde fuera, terminarás pensando que eres horrible.

Tu autoimagen la transmites a otros y recuerda que no solo eres piel y huesos, la belleza va más allá.

Date refuerzo, recompensate, trabaja el yo merezco.

Aprende a encontrar magia en tu día a día.

Muchas veces lo que estamos es distraídos.

«Cuando lo cotidiano se vuelve demasiado usual y puedes prever tu futuro inmediato hasta el mínimo detalle, algo anda mal: preocúpate por que la obsesión anda rondando.» Walter Riso

Liliana Castiglione
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