La venganza es saludable

Definición

Qué es, concepto o significado

Sustantivo femenino. Esta palabra se define a una satisfacción o un desquite contra una persona o individuo en respuesta a una mala acción o acto percibido o el que se toma por un agravio, daño, ofensa o perjuicio recibido, es considerado como un objeto injurioso antes que reparador.

la venganza es un detonante emocional poderoso que moviliza a las personas a actuar.

«Es una experiencia muy extendida de la vida humana, personas de todas las sociedades entienden la idea de enfadarse y querer herir a alguien que te ha hecho daño», asegura el psicólogo evolutivo Michael McCullough, de la Universidad de Miami, quien lleva más de una década estudiando los mecanismos de la venganza y el perdón.

De hecho, la venganza potencia el crimen: está asociada con hasta el 20% de los homicidios y el 60% de los tiroteos en las escuelas, según muestran distintos estudios.

Decía Jorge Luis Borges que él no hablaba «de venganzas ni perdones», porque «el olvido es la única venganza y el único perdón». Puede que no le faltara razón al genial escritor argentino; de hecho, algunos estudios indican que olvidar un agravio es el mejor camino para superarlo. Sin embargo, la realidad es que muchas veces los seres humanos sucumbimos a los deseos de venganza y, según una reciente investigación, lo hacemos para sentirnos mejor.

No es la primera vez que un estudio señala que la venganza sienta bien. Ya en 2004 la revista Science publicó los resultados de una investigación según la cual llevar a cabo una acción de castigo o represalia activaba en el cerebro las regiones implicadas en los procesos de recompensa. Según los autores de aquel estudio, sus «hallazgos apoyan la hipótesis de que la gente obtiene satisfacción al castigar las violaciones de las normas».

Sin embargo, el investigador de la Universidad Virginia Comonwealth, David Chester, y su colega de la Universidad de Kentucky, Nathan DeWall, han querido ahondar un poco más en las motivaciones de la venganza y, a través de un estudio publicado en en Journal of Personality and Social Psychology, han concluido que «las personas agraviadas actúan agresivamente, sólo si esperan que la agresión pueda reparar su estado de ánimo«. Los investigadores concluyeron que «esta estrategia parece eficaz, ya que, después de tomar represalias, el estado de ánimo de los individuos agraviados era indistinguible de aquellos que no lo habían sido».

Ciencia con un muñeco de vudú

Para llegar a sus conclusiones, Chester y DeWall llevaron a cabo seis estudios diferentes centrados esencialmente en dos experimentos. En el primero de ellos los investigadores pidieron a 156 participantes que escribieran un ensayo sobre un tema de su elección, para después intercambiarlo con otros participantes y que éstos opinaran sobre el escrito. Sin embargo, en un segundo grupo, uno de los investigadores fingió ser un participante y se dedicó a dejar comentarios ofensivos sobre los ensayos de sus compañeros.

Posteriormente, se le dio a los participantes la oportunidad de demostrar cuán enfadados estaban con el sujeto que había criticado su texto. Para ello, se les ofreció un muñeco de vudú virtual que se parecía al participante que les había fustigado duramente. Los resultados mostraron que los participantes más agraviados se sintieron mejor después de haber clavado las agujas en el muñeco, incluso algunos de ellos llegaron a tener «un estado de ánimo indistinguible de aquellos que no habían recibido críticas por sus ensayos», aseguran los autores en el estudio.

«si la principal motivación de una persona para agredir a otra es mejorar su estado de ánimo, entonces estamos de suerte porque hay muchas maneras de reparar las emociones sin herir a los demás«.

 las represalias pueden terminar «provocando un estado de ánimo extremadamente negativo más adelante«. En resumen, concluye Chester: «Si usted está tratando de sentirse mejor, una de las peores cosas que puede hacer es buscar venganza«.

aunque la venganza se perciba como agradable, hay muchas alternativas comportamentales que son mejores y ofrecen, a la larga, mejores resultados para el individuo». 

No cabe duda de que la venganza es un impulso que ha acompañado al ser humano durante toda su existencia y que, posiblemente, se haya desarrollado originalmente como un mecanismo de supervivencia. Aún así, si nos enfrentamos a situaciones en las que nos sentimos injustamente agraviados, quizás debamos recordar las palabras de Francis Bacon: «Vengándose, uno iguala a su enemigo; perdonando, uno se muestra superior a él».

“Antes de dar el paso de perdonar a alguien, inevitablemente uno tiene que sentir ira, pues el perdón no se puede forzar ni fingir”, explica la psiquiatra. Se trata de un proceso en el que la clave se encuentra precisamente en el “cómo” canalicemos esa ira. psiquiatra Judith Orloff  en su último libro, titulado Emotional Freedom (Three Rivers Press)

El perdón es una capacidad que no es innata a los humanos, por lo que se debe entrenar y practicar. Con el tiempo, se logrará dejar a un lado las emociones negativas y potenciar las positivas, lo que nos llevará a ser más alegres y felices. Como concluye Orloff en su libro, el perdón nos hace libres porque nos da autonomía emocional al conseguir que las malas acciones de los demás no condicionen las nuestras propias. 

Liliana Castiglione
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