EL RULETEO ANGUSTIANTE

Por Arelis Garrido

 

salud Cómo se sufre en este país, Dios mío Santo, cuando tenemos un familiar al borde de la muerte y no hay nadie que se conduela por su drama, ni en hospitales públicos, ni en clínicas privadas.  Esta es la historia.

 

Un familiar muy allegado se encontraba en una clínica privada en el Estado Vargas, ya que presentaba problemas de neumonía. Súbitamente, su situación empeoró por un bronco espasmo que le sobrevino y cayó en estado de coma, con todos sus valores disminuidos. El médico de turno nos conminó a pasarla a otra clínica pues debía ser pasada a la Sala de terapia intensiva porque ese centro de salud no disponía de este servicio.  Este hecho ocurrió a las 10:30 a.m. de un martes de semana santa. Comenzaron las oraciones y los pedimentos con todo tipo de plegaria. Familiares católicos, cristianos y de otras corrientes religiosas, y hasta los que son medio ateos, no paraban de orar y pedirle a Jesucristo, a la Madre Emilia y al mismísimo San José, para que sanaran a nuestro familiar. Comenzó el ruleteo por Maiquetía, La Guaira y Macuto, ciudades de  nuestro amado Estado Vargas. Ella estaba recluida en el Hospital San José, que funciona como clínica privada.  El primer paso fue acudir a los Bomberos que se encuentran frente al Centro Litoral en Maiquetía, a solicitar los servicios de una ambulancia, y muy gentilmente nos participaron que debíamos tener el centro hospitalario donde iba a ser trasladada la paciente, para ellos llevarlos directamente al sitio y no andar ruleteando  por todo el Estado.  Nos dirigimos a la Clínica Alfa en Maiquetía, y manifestaron que no aceptaban el seguro HCM que tenía el titular,  y que solo podía ingresar a la sala de terapia intensiva,  cancelando 10.000 bolívares diarios.  Luego, emprendimos la búsqueda hacia Macuto y visitamos tres clínicas que se encuentran en el área, y en todas fue negativa la respuesta. La excusa principal era que no tenían médico para el área de terapia intensiva ya que no se conseguían médicos en esta especialidad; pero la excusa más colosal y dicha con el mayor desparpajo fue “que el médico se encontraba disfrutando del asueto de semana santa”.

 

salud sNos quedamos atónitas y sin mediar palabra nos fuimos al Seguro Social de La Guaira, un hospital de Instituto Venezolano de los Seguros Sociales. Allí nos informaron que el hospital estaba full y por consiguiente no había camas disponibles.  Nos firmaron y sellaron el informe que llevábamos y colocaron “no hay disponibilidad”. Por último, ya a las 4:00 p.m. nos dirigimos al Periférico de Pariata, en Maiquetía, y la historia no fue diferente.  “No ha llegado el médico encargado de terapia intensiva, venga a las 6:00 p.m.” fue la respuesta a nuestra petición. Volvimos a la hora señalada y la respuesta fue: “tiene que esperar a que cambie la guardia, o sea tiene que venir a las 6:00 a.m. para ver si hay disponibilidad de cama.

 

 

Gracias a las oraciones de todos los familiares, a eso de las 7:00 p.m., la paciente reaccionó y salió del cuadro delicado de salud que presentada,  y no fue necesario el traslado a otra institución hospitalaria, permaneciendo en la clínica San José hasta el día sábado de semana santa.  Gracias a Dios y a tantas oraciones, la paciente se recuperó y no sucumbió ante la indolencia que habita en casi todas las instituciones de salud, públicas y privadas de nuestra amada Venezuela. Un país inmensamente rico en recursos naturales, pero con gobernantes  inmensamente indolentes con su pueblo!

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