EDITORIAL #151: ANTES, DURANTE Y DESPUÉS

 

caprivsmaduEl viernes, con el traslado del cuerpo del expresidente Hugo Chávez al Cuartel de la Montaña, se cerró un ciclo muy doloroso para millones de sus seguidores y, casi inmediatamente, comenzó uno nuevo de campaña electoral. Este último estará tan influenciado por la imagen de Chávez que será difícil separarlos. Los expertos coinciden en que este nuevo proceso estará cargado de polarización, emocionalidad y simbolismo.

 

El “chavismo sin Chávez” se enfrenta a su primera prueba para ver si son capaces de subsistir sin quien fuera su líder indiscutido. Sin embargo, en las próximas elecciones del 14 de abril, todavía Chávez estará casi tan presente como los últimos 14 años. El reto de Nicolás Maduro es que sus seguidores perciban que él no es más que el móvil para votar por Chávez. Es por eso que lo más predecible es que todo lo relacionado a su campaña en realidad trate de posicionar al expresidente como un candidato omnipresente.

 

Del lado de la oposición, debemos reconocer que vimos con agrado el cambio en el discurso y la estrategia de Henrique Capriles. Algunas de las recomendaciones del INFORME HOSPEDALES -que fue encargado por la Mesa de la Unidad para corregir los errores cometidos- están siendo implementadas. Entre ellas, el subir el tono de su mensaje para que sea de mayor confrontación –que no es lo mismo que descalificación, sino contrastar ideas- e incluir a otros actores políticos y de la sociedad civil, que fueron excluidos durante la campaña anterior. Sin embargo, uno de los retos más grandes será el transmitir un mensaje de optimismo sin que éste se aleje de la dura realidad.

 

Todo indica que los objetivos centrales tanto del Comando “Hugo Chávez” y del Comando “Simón Bolívar” serán simples: los primeros buscarán mantener vivo y vigente al chavismo; los otros buscarán divorciar al chavismo del “madurismo”. En un proceso tan corto y tan emocional, esto último no será fácil. Quizás el periodista argentino Jorge Lanata lo describe mejor que nadie en su último artículo sobre Venezuela, cuando afirma que “la oposición aprenderá que no hay pelea peor que la que se libra contra un fantasma”.

 

 

Quedan menos de 30 días para que dos modelos de sociedad distintos, dos formas de vida antagónicas, se encuentren nuevamente cara a cara en las urnas. No serán unas elecciones convencionales, pero pareciera que ya nada de lo que en el último tiempo ocurre en Venezuela lo es. En esta próxima batalla electoral que la oposición venezolana debe encarar, es vital no perder el contacto con la realidad. Sus líderes, encabezados por su candidato, tienen la responsabilidad de empuñar la espada de la verdad, sin titubeos, y con ella saltar al campo de batalla.

 

En esta ocasión, no se trata solo de llamar a votar, sino también a luchar. Antes, durante y después de las elecciones, porque, muy posiblemente, la lucha no acabe el 14 de abril. Quizás ese día recién comience. 

 

 

Miguel Velarde

Editor en Jefe

@MiguelVelarde

mvelarde@guayoyoenletras.com

 

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