EDITORIAL #158: POLÍTICA Y PAZ

«Me opongo a la violencia,

porque cuando parece causar el bien éste sólo es temporal,

el mal que causa es permanente.»

Mahatma Gandhi

 

 

pazLa crisis política que vivimos en Venezuela no empezó el 14 de abril. Se puede rastrear al menos hasta el viernes negro, en febrero de 1983. Fue aquél el primer estallido que buscaba enseñarnos – quisiéramos aceptarlo o no – que el modelo rentista petrolero se estaba agotando. De eso hace ya 30 años.

 

Una de las consecuencias de esa crisis – de la cual vivimos uno de sus momentos más agudos – es que la lucha por el poder se ha encarnizado, tanto en el discurso como en la acción. Ese mito de que “Venezuela es una sola” parece habernos estallado en la cara, mostrándonos al rojo vivo lo diferentes que somos los venezolanos.

 

Ahora bien, es labor de los políticos entenderse (negociar en el sentido amplio) y lograr que los intereses de los distintos grupos que viven en el país logren convivir. De hecho, un análisis – quitando toda la retórica – del discurso chavista y opositor muestra que los intereses de ambos grupos tienen muchos puntos en común: enarbolan el progreso, la igualdad y la libertad. Las posiciones para defender dichos intereses son las que generan el conflicto; pero las posiciones son, o deberían ser, permeables y maleables.

 

El hecho es que los políticos parecen no estar negociando muy bien. Por tres décadas, más de las que quien escribe ha vivido, hemos visto una encarnizada lucha por el poder que ha alejado a Venezuela de la paz. Porque la paz no es solamente la ausencia de guerra: la paz implica estabilidad y balance entre los grupos de poder. Es evidente que nuestro país no vive en paz. Los puños en la Asamblea Nacional no son sino un síntoma del mal que nos aqueja: quienes vivimos en Venezuela no podemos negociar, pareciera que no podemos ni siquiera escucharnos.

 

La “política” parece haber invadido todos los espacios de la vida pública y privada – en Venezuela pareciera respirarse “política”: en realidad no es así, lo que vivimos es una permanente campaña electoral. Quienes aceptamos con pasión cada campaña parecemos creer que a todos los venezolanos les sucede igual… La verdad es que no. La inmensa mayoría de los venezolanos no quiere sino vivir en paz, y no encuentra cómo.

 

La política (sin comillas) debe buscar resolver los problemas que aquejan a la vida pública: crimen, caída del poder adquisitivo, escasez y un largo etcétera. Es labor de los políticos – para eso los elegimos y hasta pagamos sus sueldos – negociar. Sobre todo es labor de los políticos trabajar juntos para que Venezuela pueda re-encontrarse. Es hora de buscar la paz.

 

Confiamos en que entre los intereses de todos los venezolanos está recuperar la paz. Está volver a escucharnos. Aceptar que somos diferentes, que tenemos algunos intereses comunes y otros que definitivamente podemos negociar: de flexibilizar nuestras posiciones para poder encontrarnos.

 

Es hora de exigirles a los políticos que actúen en consecuencia. Que hagan política y no sólo campaña, y que busquen la paz. Porque durante 30 años parecen no haberlo hecho…

 

 

Alexander Gamero Garrido

Asesor Editorial

Twitter: @AlexGameroG

agamero@guayoyoenletras.com

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