LA CRISIS EN VENEZUELA ¿POR QUÉ? O ¿PARA QUÉ?

Por Carla de Sánchez

@carladesanchez

 

 

 

Mis últimos escritos para Guayoyo en Letras han abordado el tema país desde lo que sé, la consciencia y la terapia. Me comentan que cuando se publican son de los más leídos y entiendo que hay una necesidad de ver o entender lo que ocurre en nuestra amada patria, más allá de las terribles noticias que a diario inundan nuestros medios. Así que ojalá estas palabras puedan ayudarte y así tú puedas ayudar a Venezuela.

 

Como terapeuta, procuro explicar en mi consulta o talleres, que la vida es un proceso orgánico, donde constantemente hay nacimiento, crecimiento y muerte  para dar inicio a otro nacimiento, otro ciclo.  Como resultado viene la evolución y la transformación y es inevitable que ocurran estos procesos, queramos o no.

 

Esto como teoría podría ser entendible, pero cuando toca a nuestras vidas una de esas crisis -que produce la muerte de algo para iniciar otra cosa- puede ser confuso, doloroso y desatar un montón de emociones y pensamientos que no sabemos cómo manejar. No nos enseñan a vivir nada de esto. Desde niños nos repitieron el cuento de “se casaron y fueron felices para siempre” y permanecemos en ese ensueño de que la vida se queda así, sin cambios. No hemos sido entrenados para lidiar con las crisis y cuando llega a nuestra vida, nos hacemos la pregunta “¿por qué?” (¿por qué me pasa a mí?, ¿por qué me ocurre esto?) como una forma de quejarnos, justificar un ¨karma¨ o de decir que tenemos mala suerte, perdiendo la valiosa oportunidad de leer mejor lo que nos ocurre y aprender del momento.

 

En terapia, le pido a mis clientes que en lugar de la interrogante “¿por qué a mi?” Se pregunten “¿para qué estoy viviendo esto?” o tal vez “¿qué es lo que la vida está tratando de enseñarme con esta crisis?” Aunque difícil, una vez que se responden esta pregunta, llega el cambio y las  fuertes emociones se disuelven. En mi criterio, con el aprendizaje pasa la lección y se inicia un nuevo ciclo.

 

Esto es así a nivel personal y por supuesto ocurre en el colectivo. Si nos vamos al país, oigo gente diciendo: «¿por qué tenía que venir este proceso?» Si has hecho esta pregunta, te invito a que más bien te ubiques en ti, que vives en este país o provienes de éste y digas “¿para qué estoy viviendo esta situación? ¿qué tengo que aprender de esto?” Así podrás tener clara cual es tu contribución para que esto cambie.

 

Esta crisis, este proceso ha venido a enseñarnos algo y, si bien podemos pasar años quejándonos y revelándonos, solo es pérdida de tiempo y energía porque es y está en nuestras vidas. Por el contrario, si tratamos individualmente de aprender y cambiar en lo que debemos cambiar, entonces podremos como colectivo trascender y pasar la página. Siempre podemos esperar a que el otro lo haga, que el otro cambie, pero creo que ya han pasado buenos años y no ocurre, ¿qué tal si hacemos entonces algo distinto?

 

Recuerdo en el pasado cuántas veces decíamos que el país era una desgracia, que nada servía, que todo era una mi…da. No nos valorábamos ni como ciudadanos ni a nuestro país, todo lo de afuera era mejor. Hemos tenido que pasar por todo esto para amar a nuestro país, tanto que nos duela y queramos rescatarlo.  Hubo tanta indiferencia como colectivo que tuvo que pasar todo esto para que ahora tengamos miles de ONG’s y gente dedicada a ver cómo resolvemos esta situación.

 

Por otra parte, y solo por citar un ejemplo más de los miles que seguro podemos sacar como aprendizaje, en el pasado he visto cuánta inconsciencia hemos tenido todos en el uso de nuestros recursos. Doy un ejemplo que podría parecerte tonto: las servilletas. En un restaurante, cualquier establecimiento o panadería pedías un cachito y te daban un montón de servilletas, no importaba que luego se botaran. Eso fue desperdiciar recursos y la situación no le importaba ni al que atendía ni al que recibía las servilletas, porque ¡total! Eso lo pagaba el dueño del local. Ahora ha sido tan dura la escasez que hasta hemos tenido que contar o medir al mínimo las servilletas que usamos.

 

Con toda esta explicación no justifico lo que ocurre, trato de darle una mirada desde otro punto de vista. Le pido a Dios que estas palabras lleguen a ti para que juntos podamos ver lo sutil, el aprendizaje que está detrás de la crisis. Seguro que aún quedan más ¿Para qués? Porque si no, ya estaríamos viviendo otra cosa. Si amas como sé que amamos a esta patria, pregúntate “¿para qué estoy viendo esto?” o la que pregunta que me hago a diario “¿Qué mas debo cambiar en mí para ver una mejor Venezuela?

 

¡Dios, bendice a esta Tierra de Gracia!

 

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Guayoyo en Letras