Cayena pone el toque gourmet en Choroní

Por Daniela Carrascal

@Danycarrie

 

 

 

Si hablamos de dorado con chutney de ají dulce y ceviche de pescado con tamarindo, sería difícil adivinar que se está hablando del menú de un restaurante en Choroní.

 

Este pueblo, que es un premio tras recorrer los caminos curvos y despeñados de las montañas del Parque Nacional Henry Pittier, en el Estado Aragua, atrae a la mayoría de sus visitantes por sus hermosas playas, su colorido casco colonial y lo amable de su gente; pero muy poco por su gastronomía (salvo en el caso del cacao en Chuao), aunque esta zona costera goce de tener buena pesca artesanal con ejemplares de jurel, dorado, atún, pargo, catalana y aguja.

 

El restaurante Cayenas, de la Posada Casa Pueblo, es prueba de que Choroní puede ser gourmet con productos endógenos. La carta de este sitio, que tiene tan solo 8 años, trabaja sus platos con el pescado local, combinados con productos característicos de Venezuela, y se atreve en fusiones y decorados para crear una experiencia recordable para el comensal.

 

Dos son los platos emblemáticos de este restaurante, desde sus inicios: el Choroní, que es un lomo de pescado blanco, sobre una emulsión de parchita y mostaza, que según representa al pueblo por el color amarillo semejante al de sus casas y del sol. Y el Cayena, que además de hacer referencia al nombre del restaurante, se llama así por las flores que nacen en los jardines del lugar. Este plato, está hecho con lomo de dorado, bañado con chutney de ají dulce y picante, y sobre él una quenelle de queso de cabra.

 

El menú del restaurante Cayenas es corto pero complaciente, tiene en la lista de entradas un ceviche de pescado al que agregan una reducción de tamarindo para darle esa característica autóctona que dan a todos sus platillos. Y como contorno ofrecen cinco tipos de puré diferentes, plátano, ñame, batata y papa; también sirven vegetales salteados y ensaladas frescas para acompañar.

 

A pesar de que sus platos estrellas son el Choroní y el Cayena, tiene para los amantes de los mariscos y calamares el plato Mediterráneo y la pasta marinera.

 

Pero no solo resaltan sus comidas, sino sus bebidas. El jugo natural de mango se hace con frutos de sus propios árboles y el mojito sorprende con su sabor a hierbabuena fresquísima combinada con papelón.

 

En la calle Trino Rangel #9 C, muy cerca del puerto de Playa Grande se encuentra este acogedor restaurante, eso sí, para disfrutar estos manjares debe ir después de las 3 de la tarde hasta cercanas las 11 de la noche.

 

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