Sobre el segundo día del Festival Suena Caracas 2014

Por Laura Andreina Rodríguez

larodriguez@guayoyoenletras.com

@IsLarv


 

 

El Festival Suena Caracas 2014, iniciativa de la Alcaldía Libertador, inició el pasado viernes 28 de noviembre como se había anunciado y se prolongará hasta el 6 de diciembre. El día dos del festival empezó pasadas las cinco y media de la tarde en la Plaza Diego Ibarra, la Guardia Nacional custodiaba las principales entradas, revisando a todos los asistentes. Incluso uno de ellos advertía que era por la seguridad de todos, para que no nos hiciéramos daño con las botellas de vidrios o con armas y para que el acto transcurriera en sana paz. Otro grupo de guardias hacían presencia dentro de la muchedumbre que esperaba para disfrutar de las presentaciones de la tarde.

 

Palmeras Kanibales, una banda de ska venezolana con más de 20 años de trayectoria en el país, fue la primera agrupación de la velada. La noche siguió con la presentación de un pintoresco dúo de rap que rompe con los estereotipos de este género, vestidos de llaneros y con letras jocosas que hablan sobre la vida en el llano venezolano y que resalta sus costumbres, llamado Campesinos Rap. Los Que Rezan fueron los siguientes en presentarse con su rock and roll.

 

Después de estas presentaciones, se dio un receso propicio para que los asistentes acudiéramos a los baños portátiles dispuestos en la parte izquierda de la plaza o para comer en los puestos de comidas y bebidas autorizados que estaban del mismo lado que, vale acotar, tenían buenos precios a diferencia de los vendedores ambulantes que pescaban en río revuelto y vendían té frío, refresco y agua en medio del conglomerado de personas que disfrutaba del festival. Ninguno de estos establecimientos vendía bebidas alcohólicas ni tampoco estaban permitidas en el lugar, cosa que me pareció altamente positiva, aplaudía la posibilidad de disfrutar de la música sin preocuparse de que otro se emborrachara y dañara el momento pero, para el momento en el que la segunda tanda de artistas que se iban a presentar, la presencia de la Guardia Nacional y de la policía del lugar no era ni la cuarta parte de la que se percibió al principio del evento y los asistentes no dudaron en sacar, como por arte de magia, sus bebidas espirituosas en botellas y vasos de vidrio que dejaban botadas en el piso y los comerciantes que en algún momento sólo vendían té frío, refresco y agua, ahora vendían guarapitas preparadas, anís y ron que pasaba de los ochocientos bolívares. Gracias a esto y a la euforia propia de este tipo de eventos, los encontronazos y situaciones violentas, aunque pocas, salieron a relucir.

 

Para la segunda parte de festival, recibimos a Zapato 3 con un show que puso eufórico a todo rockero viejo de la plaza y a los jóvenes amantes de los clásicos de rock venezolano, quienes hicieron un repaso musical por los principales temas de su carrera artística que cerró con la infaltable “Pantaletas Negras” que el público coreó desde lo largo y ancho de la Diego Ibarra. Luego se montaron en tarima los siempre bien recibidos Desorden Público con una emocionante presentación que puso a bailar ska a toda la plaza y propició unos cuantos pogos. Horacio Blanco, vocalista de la banda, no desaprovechó el momento y en toda intervención hizo mención a las distintas problemáticas conocidas ya por todos en el país, pero al presentar su tema nuevo, desató la euforia de los asistentes con las siguientes palabras: “La próxima canción que vamos a tocar es una canción del 2015. Y decidimos tocarla porque nos parece que suena sabroso. Y esta canción, le planta la cara al tema de la corrupción. Es la verdad. Y escúchenme una cosa, estamos todos tan de acuerdo que hasta el Presidente de la República dijo que hay que hacer algo con la corrupción”, las mismas fueron reemplazas por imágenes promocionales de un documental en la transmisión en vivo del festival del canal Ávila TV. Link de la transmisión: https://www.youtube.com/watch?v=N7Bp-Ku6Jj8. Sin embargo, VTV sí las dejó al aire. La letra de la canción contenía la siguiente frase: “Si van a seguir robando al menos cambien nos los ladrones” a lo que Blanco preguntó “¿sí o no?” que obtuvo un “sí” rotundo de los presentes. La polémica no paró y el vocalista de la banda empezó a hablar sobre un señor que siempre estaba de negro y que estaba en el piso 150, inmediatamente la audiencia entendió que se trataba del dólar paralelo y que la canción que venía a continuación era “Llora por un Dólar”. Acto seguido, gran parte del público se volteó enseñando el dedo medio hacia una tarraza que algunos de los asistentes llamamos “el área VIP” y que presumíamos que albergaba a un grupo de personas bastante conectadas al Gobierno Nacional o, por lo menos, a la Alcaldía Libertador que disfrutaba desde temprano del evento en la comodidad de sillas y un gran toldo. Al terminar la presentación y sin ánimos de retractarse de lo dicho, pero con espíritu reconciliador, el cantante ofreció unas palabras en las que el mensaje claro era que la música une a las personas. Merece una mención especial lo maravilloso que fue escuchar varios temas de la agrupación acompañados por C4 trío, trío de cuatristas venezolanos ganadores recientemente de un Grammy Latino conformado por Jorge Glem, Edward Ramírez y Héctor Molina, entre los temas destaca “Canto Popular de la Vida y Muerte”, rebautizada como “Cuatro Popular de la Vida y Muerte” a causa el protagonismo de los cuatristas en esta oportunidad y “El poder emborracha” con las voces de Horacio Blanco y Rubén Albarrán, vocalista principal de Café Tacvba, también fue un todo un placer para quienes lo presenciamos.

 

Después de tanta polémica, le tocó el turno a los mexicanos de Café Tacvba que, con su rock alternativo que combina sonidos eléctricos y ska, pusieron a mover a la muchedumbre. Durante su presentación, Albarrán no se alejó de los temas políticos y sociales pero con un tono más ligero mencionó que el progreso que contamina el medio ambiente y los seres vivos, no es progreso, también hizo mención a los 43 estudiantes mexicanos muertos y pidió que la buena vibra del lugar llegara hasta los familiares de los mismos para que encontraran sosiego, cosa que desató la más solidaria euforia del público. En mitad de la presentación, la lluvia empezó a hacerse sentir, pocos se movieron de su lugar y, a pesar de estar disfrutando la presentación, pedían que se presentaran los siguientes al turno: Cultura Profética, para poder irse cuanto antes a su casa habiendo disfrutado de todos los artistas anunciados.

 

Culminada la presentación de Café Tacvba, la lluvia empezó a hacerse cada vez más fuerte y no daba tregua, no quedaba lugar para refugiarse pero una buena parte de los asistentes seguíamos en la espera de Cultura Profética. Dieron las 2:20am del domingo 30 de noviembre y muchos decidimos irnos en vista de que la aclamada agrupación no se montaba en tarima y la pésima animación de Yeilove y su compañero no disipaba la impaciencia de los fanáticos. Salimos de la plaza con rumbo a la estación de metro más cerca (Capitolio) debido a que se nos prometió públicamente, durante el show, que estaría abierto hasta que el espectáculo terminara, pero, al llegar, nos encontramos con las puertas cerradas y quedamos a merced de la lluvia y la oscuridad en pleno centro de la ciudad.

 

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