#ESPECIAL: Entrevista a Armando Córdova

Por Jennifer Peralta

@jencaper

 

 

 

“Mientras más quieras y ames a un movimiento o algo, más crítico tienes que ser, para cuidarlo…”

Entrevista realizada febrero de 2006 

Detrás de unas imponentes cortinas de terciopelo rojo que fungían como puerta de uno de los salones de la Academia Nacional de las Ciencias Económicas, que entre 1852 y 1953 fue sede principal de la Universidad Central de Venezuela, se encontraba Armando Córdova, un hombre alto,  moreno, de ojos redondos y saltones, con un bigote espeso mucho más matizado de blanco que el propio cabello ondulado. Estaba sentado a unos pocos metros de la entrada de esa habitación en donde años atrás había recibido sus clases de economía.

 

El profesor Córdova nació el 21 de abril de 1928 en la ciudad de Cumaná, estado Sucre, y aunque había quedado huérfano de madre a la edad de siete años, puede recordarla con claridad. Hizo énfasis en su belleza, en sus hermosos ojos y en el amor que le transmitía. Evocó hasta saborear las comidas que preparaba. “Recuerdo su comida, con gran alegría y me gustaría comerlas de vez en cuando, los sabores de esas cosas están muy ligadas a mi infancia: unas torticas de ocumo, un sancocho de gallina, unos chorizos que hacía para vender y que yo los iba a distribuir”.

 

Luego de la partida de su madre, Córdova, junto a su hermana menor, pasó al cuidado de su abuela, una comerciante de mula de los cerros del estado Sucre y capitana de un barco que trasladaba mercancía de un sitio a otro. “Mi abuela fue un personaje muy importante en mi vida, una mujer que apenas podía medio leer los títulos de un periódico porque era casi analfabeta, pero tenía una inteligencia, una capacidad y una madurez para resolver y enfrentar con éxito los problemas de la vida que me hace sentir muy orgulloso”. Su admiración por ella permanece intacta.

 

¿Tu abuela hacía el papel de padre y madre?

Nací de una madre soltera y prácticamente tuve muy poca relación con mi progenitor, un par de veces en la vida, creo que no llegamos ni a una hora, pero tuve la suerte de compartir con un caballero, que participó en la crianza de mi madre, fue uno de los soldados que vino con Castro en la invasión de 1899, también un hombre de muy pocos conocimientos literarios o académicos, semianalfabeta, pero con un sentido de la justicia y de la vida que fueron muy importante en mi formación.

 

Con cada respuesta, la mirada de Armando se iba, como si viajara en busca de aquellas imágenes que eran su historia. De vez en cuando dibujaba sobre un cuaderno cantidades de puntos dentro de círculos, cuadrados, triángulos. Quizá como un método para asir sus recuerdos.

 

Tuvo un primer matrimonio, que duró ocho o nueve años, con la ceramista italiana Tecla Tofano (Nápoles 1927- Caracas 1995), con quien concibió sus dos primeros hijos: Lucía y Daniel1 .

 

En 1957 la vida les da una estocada cuando, a los cinco años, Lucía fallece en un accidente automovilístico. “El mayor infortunio que he tenido ha sido la muerte de mi hija y en realidad no tuve otra manera de soportarlo sino llorando, y me pasé un año que en cualquier momento sentía las lágrimas brotar”, evocaba con tristeza, mientras se reclinaba en la silla, un poco para descansar de aquél peso.

 

En los últimos tres años de la dictadura de Pérez Jiménez, cuando contaba con veintiocho años, y luego de su separación con Tecla, Armando conoció a la que sería su futura segunda esposa, su compañera de vida y la madre de sus otros dos hijos: Elena y Armando.  Ligia Olivieri (Caracas 1936), era una joven de diecinueve años que militaba junto a él en el Partido Comunista y que, como él, sentía profundo amor por un ideal que luego verían desvanecer.

 

1En 2010 (cuatro años después de realizada esta entrevista), un cáncer cegó la vida de Daniel.

 

¿Cuáles son los pilares fundamentales sobre los que se ha basado su hogar y relación con la señora Ligia?

Esos pilares, en principio fueron la lucha contra Pérez Jiménez, y por supuesto el amor. A medida que fue pasando la vida, a medida que esa dictadura se derrumbó y sucedieron todo el conjunto de cambios en la esfera política, nuestra vida ha estado llena de frustraciones. Para nosotros la Unión Soviética era la patria del hombre. Y, aunque llevó a representar un colosal éxito porque durante el siglo XX más de la mitad de la humanidad vivió en países que decían haber conquistado el socialismo, todo eso a la postre resultó ser una falsa alarma, y los que más pagaron fueron los de nuestra generación que dedicaron mucho de su esfuerzo y de su propia formación a esta lucha.

 

Parecía que el profesor Córdova intentaba ser fiel a su vida, a sus memorias, trataba de no omitir detalles, como, por ejemplo, la frustración que sentía por no haber agregado otras cosas a su vida, como una obra escrita más importante que las anteriores. “A estas alturas yo soy muy crítico con las cosas que hice  y he notado que no tienen la madurez ni que yo imaginaba ni que yo quería que tuvieran, y siento también que cada vez estoy en condiciones menos favorables para lograr ahora esos resultados, sin embargo lo intento, sigo trabajando”.

 

EN LAS AULAS DE CLASE

Armando Córdova había decidido estudiar por dos razones fundamentales, la primera porque había llegado a la conclusión de que el estudio era el único mecanismo a través del cual podría superar el conjunto de elementos sociales que él caracterizaba como negativos: por ser hijo natural y por no ser blanco; y la segunda, porque él mismo reconocía tener capacidades para entender las ideas y a partir de ahí construir nuevos conocimientos. “Yo tenía que estudiar mucho para superar a quienes hablaban pendejadas”. En principio su interés estaba inclinado hacia la costosa carrera de Arquitectura, pero provenir de una familia de bajos recursos limitó sus opciones y lo condujo al camino donde encontraría su vocación: Economía.

 

Algún recuerdo de su juventud le arrancó una sonrisa y, acto seguido, una confesión: había sido un estudiante “atípico”, porque no vivía pegado a los libros. “Combinaba todos los goces de la adolescencia, las fiestas y el deporte, con un sentido de responsabilidad por los estudios que no era con nadie, sino conmigo mismo porque vivía solo”. Así quedó demostrado cuando en 1950 viajó a Italia para estudiar un postgrado en Estadística Económica en la Universitá Degli Studi, becado por la UCV.

 

SIGNADO POR LA POLÍTICA

En la búsqueda por superar los años de dictadura, Córdova militó en el partido Acción Democrática (AD) porque, como muchos otros jóvenes de la época, se sintió atraído por los planteamientos de libertad que sostenía. Pero más adelante, al entrar a la universidad, se dio cuenta de que su condición social estaba mucho más vinculada a las ideas socialistas. “La discusión con los demás compañeros y, al mismo tiempo, la pequeña experiencia que ya tenía en AD, me hizo ver que las ideas socialistas estaban más de acuerdo con las necesidades de la gente de los barrios en donde yo había vivido, y poco a poco me fui acercando al Partido Comunista”.

 

¿Qué le dejó la experiencia en el Partido Comunista?

En el Partido Comunista milité y trabajé, y en realidad no me arrepiento de haberlo hecho porque me dio algunas de las cosa que yo más aprecio hoy, que son el sentido de la honestidad y el sentido de la defensa de los valores que están en la base de la visión de mundo que tenemos, y muchas veces arriesgué la vida por eso, lo que era bastante corriente en nuestra generación. Y muchos murieron. Entonces, esa formación no me permitió ni me permitirá nunca ser un corruptivo de la política ni de la vida privada, independientemente de otros errores y otras fallas que tenga.

 

Con decepción y tristeza comentó cómo ese enorme vínculo con los ideales socialista lo llevó a sufrir mucho al caer la Unión Soviética. Al viajar a Holanda y a Polonia, entre 1960 y 1961, para estudiar Planificación y Cuentas Nacionales en el Institute of Social  Studies, (en La Haya, Holanda), se dio cuenta de que la concepción del socialismo que él tenía no se correspondía con las realidades de aquéllos países. “Ahí recibí mis primeros golpes. Darme cuenta de que todo aquello era falso, de que la gente no era como decía ser. Cuando llegué aquí, fui al partido y le dije al camarada Pedro Ortega Díaz:  < chico, te va a pegar mucho pero eso que yo viví por allá en ese año que pasé en Polonia, eso no es lo que yo quiero para mi país >”. 

 

Con ese malestar a cuestas, Córdova decidió ingresar al Movimiento Al Socialismo (MAS) formado por militantes que se había separado del PCV. El nuevo partido planteaba que el sentido democrático de la vida era fundamental, y debía estar alejado del culto a la personalidad, a un solo dirigente. “No podíamos estar de acuerdo con la forma en la que el Partido Comunista de Polonia, o de la Unión Soviética, o de Bulgaria manejaba esos países, con una mano de hierro”, decía. “Creíamos, y yo creo todavía, que la dirección de un proceso verdaderamente revolucionario tiene que ser colectiva, donde estén los mejores hombres a la cabeza pero en permanente contacto y discusión con la gente”.

 

Sin embargo, su actitud crítica, su entereza, y su frontalidad para manifestar desacuerdos con el partido al que militaba, sea cual fuese, lo llevó a alejarse del MAS, por la corrupción y la organización piramidal que, según expresó, se había instalado en su seno. “Mientras más quiera y ames a un movimiento o algo, más crítico tienes que ser, para cuidarlo, para que no se transforme en una cosa distinta de lo que tú quieres, y eso fue lo  que traté de inculcar y desarrollar en mis propios hijos y en mis alumnos”, precisó.

 

EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

Este repaso histórico y la reflexión sobre el Socialismo del Siglo XX, lleva obligatoriamente a pensar en Venezuela y el proyecto que el chavismo ha asumido como bandera: el Socialismo del Siglo XXI.

 

¿Cómo cree usted que podría construirse un socialismo?

Hay personas que pueden tener una gran habilidad para conquistar y mantener el poder pero la construcción del socialismo es algo muy diferente a todo eso. Tiene que ser un proceso entretejido de todos. No sabemos cómo es exactamente, porque eso de hablar de socialismo es puro sueño. Lo que sí está claro es que tiene que ser una sociedad que sustituya la organización y las leyes de funcionamiento del capitalismo. ¿Cuáles son las leyes de funcionamiento del socialismo?, nadie lo sabe, eso había que crearlo.

He sido siempre anti capitalista y fui socialista cuando pensé que ésa era la forma de superar al capitalismo, y no es que crea que no es la forma, sino que no estoy en condiciones de definir con propiedad y científicamente cómo es un sistema socialista. Pero mi propia formación me invita a dudar  de algo que se está haciendo como se está haciendo en Venezuela. No es posible que cada vez que a un determinado caballero se le ocurre algo, a eso se le llame socialismo.

 

Para el profesor Córdova, la estructuración del poder político implementado por el presidente Hugo Chávez fue personalista. “A mi juicio, una de las razones por las cuales cayó el socialismo de la Unión Soviética y cayeron los socialismos del siglo XX es por pensar que un solo hombre puede ser el único capaz de generar ideas”, sentenció.

 

Otra de las críticas de Armando Córdova hacia el gobierno chavista fue el tema de la renta. “Al principio vi el proceso chavista como la posibilidad para construir una nueva economía, pero si tu gastas la renta petrolera en algo que no es reproductivo, estas cometiendo un grave error”.

 

En su afán por luchar contra el sistema dominante, Armando Córdova participó Junto a Teodoro Petkoff, Ministro de Planificación para ese momento, en la Agenda Venezuela, que fue el programa económico del segundo gobierno de Rafael Caldera, vigente desde mediados de 1996 hasta finales de 1998.

 

Mucho se le ha criticado por esta decisión, pero precisamente al ser un gobierno basado en la demostración del declive del bipartidismo adeco-copeyano, el profesor Córdova lo vio como una oportunidad para promover un proceso de desarrollo para el país, y lo NO neoliberal de esa agenda, que fue la política industrial, fue elaborada por él.

 

EL COMANDANTE DE LA SIERRA MAESTRA

Había transcurrido poco más de una hora y el cansancio estaba amenazando la tranquilidad con la que se había desarrollado la entrevista, pero no la suspendió: 

 

Tengo conocimientos de que en los comienzos de la Revolución Cubana estuvo vinculado con Ernesto Che Guevara ¿cómo se dio esta relación? 

En los inicios de la Revolución Cubana (1953) establecí un contacto entre el gobierno cubano y el Partido Comunista Venezolano. En esa época yo era asesor del Banco Agrícola y Pecuario, banco del Estado que presentaba ciertas necesidades. A raíz de esta situación fui encargado de establecer lazos económicos con Cuba.

Viajé a Cuba (1960) junto al presidente del banco, que ahora está tan viejito como yo pero que en esa época era un joven como yo- risas-, y conocí al Che porque él iba  ponernos en contacto con las instituciones con las que íbamos a vincularnos. Estando allá, me habló sobre el  alzamiento del General Castro León y entonces, como representante del Partido Comunista, decidí plantearle a ver cuáles eran las posibilidades de que el gobierno cubano nos facilitara unas armas para poder enfrentar la invasión que venía desde el Táchira.

 

En ese momento el profesor sostuvo una pausa larga, como tratado de organizar sus recuerdos, o quizá disfrutando de ellos. Luego se incorporó y siguió su historia con un entusiasmo que evaporó todo aquél cansancio que momentos antes había comenzado a incomodar.

 

Me decía que iba a plantearle al Ché… 

Ajá, se lo planteé y él fue a hablar con Fidel Castro, y en la noche (y esto que te estoy diciendo es una primicia, es un elemento de la historia del Che que no ha escrito nadie) llegó contentísimo y me dijo:  “no solamente tenemos armas sino que Fidel me da permiso para irme contigo”. Así que me traje de allá las ampolletas que él tenía que usar, porque era asmático, y las repartí por Falcón para que estuviera todo listo allí para cuando él llegara.

Nos íbamos a venir en un avión que iba a aterrizar con las armas y con veintidós soldados de la Sierra Maestra, los soldados del Ché, pero rápidamente fue derrotado Castro León y aquello se detuvo y se quedó así.

 

¿Cuáles fueron sus aportes para Cuba en ese momento? 

Yo estuve trabajando allá, mientras hacíamos esas transacciones, en algunos elementos del programa de reforma agraria, y haciendo lo que podía hacer porque allá en Cuba no había economistas en esa época, el que dirigía todo eso era un periodista que se llamaba Santos. Entonces yo colaboraba en lo que podía y tuve tres meses trabajando con el Ché. Nos hicimos grandes amigos, lo admiré mucho por su sencillez, por su sensibilidad y por su convicción revolucionaria, fíjate te estoy diciendo que él iba a venir para acá.

 

¿Por qué considera que el Socialismo Soviético no cristalizó?

Socialismo soviético… por qué no cristalizó – una vez más se había ensimismado, luego continuó- en primer lugar yo considero que no hubo tal Socialismo Soviético, que hubo un intento por construir un país socialista pero que ese intento fracasó por un conjunto de razones entre las cuales yo destacaría dos:

Primero, los fundadores del llamado Socialismo Científico, es decir, Carlos Marx y Federico Engels plantearon que la conquista del socialismo, comenzando por la toma del poder por parte de los trabajadores como  prerrequisito para la construcción del socialismo, sólo sería posible si se cumplían dos condiciones básicas: en primer lugar la existencia de las condiciones objetivas para la construcción del socialismo. El concepto de socialismo (estaba escribiendo algo sobre eso), no es un simple producto de la capacidad de soñar de la humanidad, no es una simple lucubración utópica por algo que debería venir, sino que nace asociado a una análisis crítico del sistema capitalista que parte de una doble constatación: en el capitalismo se había llegado a un nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, es decir de la tecnología, de los hombres y de la organización y se veía con toda claridad que ese sistema estaba en condiciones de resolver los problemas materiales de la humanidad. Pero, la segunda constatación es que, hay un reparto absolutamente asimétrico del producto creado entre unos y otros, lo que conduce a una minoría de súper abastecido, de ricos, y a una gran mayoría de pobres y explotados. Entonces la idea de socialismo intenta construir una sociedad que aproveche la primera condición, o sea la gran capacidad de generar productos para ponerla al servicio de todos, a través de la toma del poder de los trabajadores. Esa es la base del socialismo.

Pues bien, esa capacidad de producir es la que llamaban Marx y Engels las condiciones objetivas, mientras que las condiciones subjetivas son la existencia de una clase trabajadora consciente de su condición de clase explotada y consciente de su capacidad para dirigir ese aparato productivo.

En la Unión Soviética no existían las condiciones objetivas, era un país subdesarrollado, carente de un desarrollo de la fuerza productiva. Pero Lenin, a partir de la creación de las condiciones subjetivas, de la preparación del partido bolchevique para la toma del poder, quiso transformar la Unión Soviética en un país socialista. Esa es la primera razón del fracaso, porque ellos tenían que construir una economía con la eficiencia de la economía capitalista, tenían que enfrentar al capitalismo más maduro que desde afuera los presionaban. 

El segundo elemento fue que en el poder político de la Unión Soviética se concentró en una pequeña  minoría política que había demostrado una gran capacidad para tomar el poder, pero no tenían los conocimientos necesarios para organizar un nuevo orden social: el socialista, con los nuevos mecanismos económicos, políticos, tecnológicos e institucionales que requiere.  Allí empieza el drama de la Unión Soviética, y estas dos condiciones están presentes en el llamado Socialismo del Siglo XXI.

 

¿Qué opina del desarrollo de la economía China?

Con lo que respecta a China, es el país que crece más rápidamente en todo el mundo, se está convirtiendo en la primera potencia mundial. Ahora, ¿qué es China?,  bueno según su dirigente máximo es un país con dos sistemas: el capitalista y el socialista. Pero lo que está creciendo bárbaramente es el sistema capitalista y eso plantea una cantidad de interrogantes que yo no estoy en condiciones de dilucidar. Todo ese desarrollo de China ha sido financiado, de manera sorprendente, en gran medida por el capital europeo y norteamericano que está aprovechando el hecho de que en China la mano de obra es mucho más barata. Además, su desarrollo se realiza a una velocidad tal que pone en peligro la estabilidad del capitalismo mundial, pues en diez o quince años puede ser un país capitalista más fuerte que los Estados Unidos.

 Todo esto es interpretado de muchas maneras, hay quienes piensan que ese camino que escogieron los chinos ha sido genial, ¿Genial para qué? ¿Para construir una gran potencia? ¿Para construir el socialismo? Ellos dicen que a la larga dominaran todo eso, y la dirigencia china dice que las bases del sistema socialista siguen allí, pero para mí el camino chino puede ser importante como una manera de construir una economía atonal poderosa pero no una sociedad socialista. 

 

A pesar de las decepciones, el profesor Córdova seguía creyendo con vehemencia en los valores socialista sobre los cuales había basado su vida. Le habían servido para comprender y explicar los cambios del país y del mundo, e incluso eran su forma de relacionarse con los otros. Los (casi) setenta y ocho años del profesor, no habían corroído su carácter. Su lucha seguía siendo la misma, la lucha contra un sistema generador de desigualdades, corruptor, y quebrantador de los derechos humanos.

 

Armando Córdova Falleció en Caracas el 9 de septiembre de 2011 a los 83 años.

 

Fotos: Cortesía.

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