Correa para las élites

Por Jorge Flores Riofrio

@FloresRiofrio

 

 

El argumento favorito del chavismo, es el constante señalamiento a la oposición, acusándola de representar un pasado de desigualdad, para mostrarse ellos como el muro que está entre las viejas estructuras excluyentes y los logros alcanzados en estas dos últimas décadas. Una falacia por supuesto, pero toda falacia toma algo de verdad para ser, y si  separamos los emocionalismo, con una mirada más objetiva, en búsqueda de no ser nuevamente engañados, leyendo entre líneas la actualidad política venezolana, nos conseguiremos con la odiosa realidad, de que estamos caminando hacia el dominio de unas elites insensibles, que en su tiempo, le darán a los demagogos todos los argumentos, para enredar nuevamente a un pueblo que le es fácil olvidar.

 

Ciertamente es grato ver a una asamblea con una minoría roja, a la cual después de 17 años, se le puede apagar el micrófono, así como lo hicieron ellos durante tanto tiempo, sin embargo es necesario recordar, que el deterioro de la democracia venezolana, inicio con la complicidad de muchos líderes, que nuevamente protagonizan nuestra política. Henry Ramos Allup, aunque nos cueste reconocer en estos momentos de euforia, fue uno de los que en el 2005, llamó a la abstención, permitiendo que Hugo Chávez se hiciera de la mayoría casi absoluta en la Asamblea y así fundamentar su dictadura perfecta.

La decisión de abstenerse, vino como una estrategia de las elites políticas, que han demostrado históricamente, perder la perspectiva de lo que la calle pide y necesita, cayendo en acciones que perjudican a nuestras instituciones, para poder ser ellos, entes de peso en la dinámica de poder, dejando a un lado su verdadera función como representantes.

 

Las elites políticas ahora se han fortalecido, pero no parecen comprender la realidad actual, las propuestas que manejan como mayoría en la asamblea, son de carácter político y no social, algo que por supuesto es necesario por el proceso coyuntural, pero que si se vuelve el centro de la visión de los nuevos diputados, el enfoque estará en una lucha de poder, contra los chavistas y entre los partidos de oposición, que no resuelve los problemas del venezolano, si no que los engaveta, para ser usados como discurso político en nuevas elecciones, desconectándose del ciudadano de a pie, llevándolos a cometer crasos errores.

 

El chavismo cuando se desconectó de sus bases, dándole un carácter de todo poderosos a una cúpula, inició su deterioro, puesto que al focalizarse el poder en unos pocos, la corrupción partidista enveneno su propio proceso, que principalmente no tuvo como error sus conceptos ideológicos, sino la contaminación de los intereses personales en todos los ámbitos. Algo que no pudieron ver, a pesar de que Acción Democrática cometió en los años 80 y 90, el mismo error que sentenció la institucionalidad republicana, a las manos burdas de la barbarie partidista, que tuvo como caras, a seres tan hambrientos del poder, como lo es Ramos Allup, que dudo, allá cambiado su manera de pensar y de actuar como político.

 

La historia señala al nuevo presidente de la Asamblea, como uno de los arquitectos y promotores del partidismo ortodoxo adeco, que llevo a grandes actos de corrupción en el gobierno de Jaime Lusinchi, periodo en el cual, la escases y el control de precios, son la mayor característica de su tiempo. Cabe destacar que el diputado con mayor autoridad en el parlamento, se opuso a las medidas económicas, que hoy en día se reconocen como positivas, llevadas a cabo por el fallecido presidente Carlos Andrés Pérez, a pesar de ser este miembro de su partido, pero que estaba tocando los intereses de los entes económicos, que usan como títeres a las organizaciones políticas hipotecadas, para poder llegar y mantener el poder, a costa si es necesario, del Estado de derecho y la institucionalidad.

 

Fueron las elites políticas, las que conspiraron para pasar por encima de la ética democrática y sacar, a quien en los 90 les era de piedra de tropiezo en Miraflores, asestando un golpe que permitió la llegada años después, del hombre de la boina, que bajo una práctica aprendida de los políticos viejos,  manipuló los poderes públicos y estableció lo que Mario Vargas Llosa llamo “la dictadura perfecta” imitando la estrategia del PRI de México, partido que en su búsqueda de seguir manejando la política de su país, permitió al narcotráfico, hacer lo que quisieran, dándole espacio a los carteles que desangran aquella nación.

 

Las cúpulas, sin importar si son de izquierda o derecha, blancas o rojas, tienen la  característica de estar al servicio de intereses ajenos al bienestar de la  sociedad y permitiendo que sean unos pocos, que puedan gozar de los beneficios del poder, aumentando la desigualdad, que es  la pólvora preferida de los agitadores. Por lo tanto es necesario que como ciudadanos, dejemos la inmadurez y estemos atentos, a quienes hoy nos representan en la Asamblea, puesto que ellos, aunque no queramos admitir, están más enfocados en ganar para sus partidos, que en beneficiar al país. Las elites políticas, en nombre de la libertad y la democracia, someterán al pueblo, lo usaran, los dominara, si no tomamos conciencia, de que quienes hablan dando grandes discursos, si se les da la oportunidad, se moverán en favor de beneficiar a los poderosos.

 

No seamos focas que aplauden a cualquier cosa, no le demos a los que ya en su momento le dieron ventaja al chavismo, aire de ser dueños de Venezuela, defendiendo a toda costa los derechos que se nos han dado, sin importar las artimañas de los poderosos, que buscaran persuadir como lo hicieron los chavistas, para mantenerse en el poder aunque le cueste duros sacrificios a una Venezuela, acostumbrada a que sean las elites, los mayores beneficiados del progreso de la nación. 

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