Optando por la Serpiente

Por Jorge Olavarría

 @voxclama

 

 

 

El socialismo del siglo XXI fenece. Ya pronto recuperaremos la libertad y el derecho a prosperar con nuestro trabajo, inventiva, constancia y resolución. Podremos volver a asociarnos con otras personas, a confiar en los demás pero, ante todo,  en nosotros mismos. Pero antes de que eso suceda, quisiera decirles unas cuantas cosas a quienes se hicieron huestes del comandante maléfico y nos dividieron. Perturbaron la paz y por tanto tiempo nos engañaron mientras nos desvalijaban. Con la conciencia en claro y con Dios como testigo, les digo que desprecio sus retorcidos conceptos de patria, autonomía, humanismo, rescate dignidad y toda su falsedad revolucionaria. Todo es basura.

 

Si los Campos de Concentración son el epítome de toda la perfidia de la ideología y metodología siniestra de los Nazi, el manejo de la criminalidad lo es para los revolucionarios chavistas. Nada de lo que sucedido aparentaba contrariar lo anunciado. Los judíos eran “deportados” de todas partes de Europa hacia Campos de Trabajo. Cualquiera que pasara al lado de uno de dichos Campos podía dar. A los judíos detrás de las rejas se les veía laborando y contribuyendo con el esfuerzo bélico, patriótico y ayudando a la economía a la que eran acusados de querer sabotear (por siglos). La maquinaria de propaganda explicaba las a causas y las consecuencias de la política impuesta. La fachada era magistral.

 

Ayer por la noche, el reemplazo que preside la devastación de la República, anunciaba que—“Hay un mundo nuevo y hermoso que ha surgido de la revolución”. Esta bucólica revelación de propaganda nazi contrasta con el hecho que ayer, también, aparecieron en las redes sociales nuevas fotos y videos del mundo carcelario venezolano, luego del asesinato de un “Pran” en Margarita. Y es revelador que aparecieran en las redes sociales porque ningún noticiero de las estaciones expropiadas se arriesgaría a colocar ese tipo de material. (Y añado—a algunos canales solo les robaron sus antenas y equipos cuando a los otros les expropiaron la dignidad, el coraje y la razón de ser.)  Porque, repito, es con el tema “criminal” que Gobierno (y el Estado), y a todos los niveles, (desde la delincuencia callejera hasta la gubernamental), que se dibuja perfectamente la filosofía y el gigantesco daño de este régimen, y el enorme precio de sus proyectos disparatados. No sé si es consuelo que el régimen fascista que nos tocó sean ñángaras improvisados e incapaces. Cierto que si a su rabia, codicia, odio y crueldad se le añadiera inteligencia, metodología y eficiencia, estaríamos en otro nivel de tormentas.

 

Lo pasmoso y aterrador es que en realidad se niegan a aceptar que el Estado entero ya NO opera desde Miraflores. Que rechazan el concepto que la separación de poderes NO es ficción. Que se creen que la entelequia revolucionaria quedó tatuada en la querencia nacional. Es triste y muy peligrosa esta arrogancia miope ante un proyecto y un liderazgo absolutamente fracasado. Asumen que Chávez es como Mao o Bolívar cuyas ideologías e imágenes pueden ajustarse pero sus esencias deben perdurar como legados inviolables. Este nivel de mitomanía a puertas del epílogo de una revolución que nació viciada y muere como los déspotas de antaño en una fosa común repleta de víctimas inocentes y con un legado de mucho tiempo perdido, incalculables cantidades de dinero despilfarrado y tanto, tanto potencial desperdiciado.  

 

Por diecisiete años intencional y sistemáticamente lo devastaron todo; robándole al productor su trabajo, al emprendedor su iniciativa y al soñador su futuro. Argumentaban que –¿para qué tener una sociedad productiva y trabajadora si con el petróleo se puede importar todo? Gracias al excremento del diablo, podíamos imponer un igualitarismo tropical. Al carajo la productividad, el emprendimiento y los logros del trabajo. Aquí se podría viajar, pedir becas solo para vivir un rato en el extranjero, y vivir bien sin tener que trabajar siquiera. Extienda la mano. Jure lealtad. Paternalismo, estado clientelar, llámenlo como quieran, se podía. Llévese el título bachiller, sin saber leer siquiera. Médicos graduados en seis meses recetando inyecciones de comprimidos. Como en ningún otro lugar, Venezuela se podía dar el lujo de tener un gobierno que no dependía de la sociedad, sino una sociedad absolutamente dependiente del gobierno.

 

Así, pobre de quienquiera en todo este tiempo quiso arrancar, poseyó tierras, empresas, comercios o propiedad, sean compradas o  heredadas, que les permitiera a estas huestes acosar, chantajear, perseguir, expropiar o acusar a gente honesta y trabajadora de acaparadores, especuladores, explotadores o cualquiera de las violaciones falsificadas con los que anularon la economía productiva. 

 

Maldita sea la estructura legal que les dio látigos a sus demonios para fustigar a críticos y profetas. Infamia para quienes siendo electos como conciencias individuales, se comportaron como una pandilla jacobina suscribiendo leyes sin sentido y presupuestos sin escrutinio. O peor degradación de la decencia, legisladores quienes con  “habilitantes” les cedieron ávidos sus potestades a la tiranía.

 

Indecentes quienes por encima de la dignidad de sus cargos fungieron de verdugos mandaderos de la dictadura. Obscenos quienes debieron supervisar el respeto a la voluntad popular y terminaron premiados en jugosos oficios. Vergüenza a fiscales que consientes de falsedades se prestaron a perseguir inocentes y fabricar falsos testimonios. Abominación a los Jueces quienes estando al corriente de los montajes y pudrición, sentenciaron a buenos e inocentes, conservando o aceptando cargos y premios por su perfidia. Ellos son el antecedente de esa cloaca que enferma a todo un país haciéndolo retroceder no solo a enfermizas degradaciones tercermundistas sino medievales.

 

Vergonzosa palabra—impunidad, insignia y escudo de una revolución de mentiras y mentirosos, asesinos y trastornados, estafadores y ladrones. Ahora que tiemblen de pavor no con anuncios de puniciones, con amenazas de destierro, o por la pérdida de inmerecidas posesiones—sino con el conocimiento de que la justicia es de Dios. Dios es justicia.

 

¿Y el Déspota sigue en cadena?—era lo que preguntaba, cada vez, pasadas tres o cuatro horas con el radio apagado. (Y no siempre lo citaba como “Déspota” sino con un término que casi rima y casi se acerca a realidad). Admito, sin embargo, no haber escuchado sino, si acaso, algunas cadenas presidenciales. Lo cortaba temprano, al inicio cuando el déspota originario anunciaba su invencibilidad, su inmensa humanidad,  sus logros, su paso de vencedores hacia la soberanía y el respeto del mundo. He sabido de sus proyectos absurdos, nadando en las cristalinas aguas del río Guaire, con mercados atiborrados de mercancías germinadas en tierras hurtadas, gracias a Agro Patria. Se hablaba de millones de viviendas dignas para Vivir Viviendo y de las bicicletas persas ideales para salir a comprar pañales y café nacionalizado. De cárceles vueltos hoteles de cinco estrellas con reos que no hablan de la libertad sino de la rumba del fin de semana en el pabellón vuelto discoteca. Lo que sea. Nunca me han domesticado con mentiras. Nos condujeron a una fosa sin fondo, reclutó ejércitos criminales y les suministró impunidad cuando agredían marchas opositoras, amedrentaban Canales de TV  y activaban votantes.

 

Pero si es cierto que sus palabras y acciones deformaron y corrompieron generaciones, que sus acólitos y herederos malgastaron incalculable abundancia, las consecuencias nos dieron sabiduría. La cognición del niño que solo aprende a respetar el cuchillo luego de herirse y verse sangrando. Todos esos anuncios quedarán comprimidos en la mente colectiva como un compás, lo que hace al pueblo sufrido mucho más sabio que los jerarcas en el poder. La demagogia, partera del despotismo, quedó descobijada.

 

Desprecio sus bendiciones sobre esta tierra que volvieron agria e infecunda. Ni todos los océanos pueden lavarles la sangre de las manos. Todas sus anunciadas buenas intenciones son inútiles, pasajeras, ilusas, decepciones; un espejismo hacia el precipicio. Podrán ser poderosos, ricos y sagaces pero serán barridos de esta tierra y toda su perversidad, su genio hipócrita y sus fábulas igualitarias y justicieras quedarán chamuscadas en las páginas de la historia.

 

Desprecio y no he seguido sus presumidos logros, ni siquiera los que pudieran ser ciertos. Qué portento, malparidos en un golpe de estado,  temprano perdieron la conciencia pero persistieron en la misma senda. Engaños, emboscadas, mentiras, falsos testimonios. Los diez mandamientos. A menudo recuerdo que el significado de “ángel”—viene del griego, y significa mensajero. El significado de “diábolos” también del griego es—calumniador o acusador. Volvieron las falacias –ya probadas por otros pueblos pisoteados—, en verdades a ser aplicadas aquí. La vileza vuelta bondad. La fealdad vuelta belleza. Hicieron un infierno de una tierra cubierta de fragancias del paraíso. Su revisionismo arrasó todo menos lo que necesitaba revisión.

 

Ayer, el Presidente actual, debutándose en la noción que una Asamblea electa puede negarle algo al omnipresente Poder Ejecutivo,  imputa a la “derecha” (como si existiese tal cosa),  y dice, cual loro, “la derecha capitalista no hace nada por producir alimentos. Ellos solo se dedican a prometer falsedades” y anunció que—“son responsables ante la historia por no aprobar el decreto de emergencia.” Estos ladridos no son nuevos. Lo sabemos. Llevan años culpando a las víctimas por sus propios crímenes y pecados. O al “imperio”: Ahora las colas y hasta el hambre serán culpa de la oposición porque en oferta electoral anunció acabar con ellas. Basta, basta! acabemos con el acostumbramiento masivo ante estos niveles de cinismo, que debería no solo aturdirnos o hacernos reír, sino activarnos.

 

“Venezuela tiene la propuesta para recuperar el equilibrio del mercado petrolero.”—dice el improvisado co-fundador de la hecatombe cuando todos los venezolanos sabemos que no tienen una propuesta ni para recuperar el equilibrio del mercado de Quinta Crespo. Dado el estado en que está el país, quizá no sea ni jactancia, ni delirio decir que—“Nosotros somos los únicos que tenemos un proyecto y la fuerza moral para superar esta emergencia.” De hecho, son los únicos en tener la caradura para anunciar algo como eso, porque no es posible que ni los más adictos al poder, intoxicados con la megalomanía originaria, se lo crean. Por Dios, habiendo llevado a Venezuela al fondo del barril de la economía mundial y a la cima de las estadísticas de la criminalidad.       Al final, la única fuerza moral que requiere el país de este régimen es que consigan la fuerza oral para decir—No pude, no puedo, y no podré: ¡Renuncio! Madure.

 

Será que… ¿perdieron el sentido de la vergüenza? No lo sé. Ya no quiero ni entenderlos. Intentar eso solo me/nos desvía de la prioridad—regresar la decencia. ¿Para qué revelar y analizar más la pequeñez y deshumanización de quienes se creen poderosos, enormes y más allá de los confinamientos de los hombres comunes? Ya no importa porqué el edificio fue demolido sino cómo, de dónde sacar las fuerzas y comenzar a recoger los escombros.

 

Contrario a lo ocurrido cuando los golpistas originales estaban juzgados, sentenciados y presos por sus fechorías, las peticiones de clemencia en diecisiete años siempre encontraron respuestas llenas de descaro y severidad. Inhumanidad. Brito, López, el hijo de Baduel …y tantos, tantos otros.

 

Muchos amantes de la historia nos interrogamos ante el macabro escenario dejado por lo Nazi, ¿qué les hicieron que les produjera tanto odio y tanto desprecio por la dignidad humana?  A este régimen, ante las preguntas de ¿por qué?…respondían—porque podemos. Tenemos con qué. Así, así, así es que se gobierna.

 

Serpentem magnificant in tantum, ut ilium etiam ipsi Christo praeferant.

 

 

THE 50 MOST DANGEROUS CITIES IN THE WORLD

– BY HOMICIDES PER 100,000 INHABITANTS IN 2015

1. Caracas, Venezuela – 119.87

2. San Pedro Sula, Honduras – 111.03

3. San Salvador, El Salvador – 108.54

4. Acapulco, Mexico – 104.73

5. Maturin, Venezuela – 86.45

6. Distrito Central, Honduras – 73.51

7. Valencia, Venezuela – 72.31

8. Palmira, Colombia – 70.88

9. Cape Town, South Africa – 65.53

10. Cali, Colombia – 64.27

11. Cuidad Guayana, Venezuela – 62.33

12. Fortaleza, Brazil – 60.77

13. Natal, Brazil – 60.66

14. Salvador, Brazil – 60.63

15. St Louis, Missouri, U.S. – 59.23

16. Joao Pessoa, Brazil – 58.40

17. Culiacan, Mexico – 56.09

18. Maceio, Brazil – 55.63

19. Baltimore, Maryland, U.S. – 54.98

20. Barquisimeto, Venezuela – 54.96

21. Sao Luis, Brazil – 53.05

22. Cuiaba, Brazil – 48.52

23. Manaus, Brazil – 47.87

24. Cumana, Venezuela – 47.77

25. Guatemala City, Guatemala – 47.17

26. Belem, Brazil – 45.83

27. Feira de Santana, Brazil – 45.5

28. Detroit, Michigan, U.S. – 43.89

29. Goiania, Brazil – 43.38

30. Teresina, Brazil – 42.64

31. Vitoria, Brazil – 41.99

32. New Orleans, Louisiana, U.S. – 41.44

33. Kingston, Jamaica – 41.14

34. Gran Barcelona, Venezuela – 40.08

35. Tijuana, Mexico – 39.09

36. Vitoria da Conquista, Brazil – 38.46

37. Recife, Brazil – 38.12

38. Aracaju. Brazil – 37.7

39. Campos dos Goytacazes, Brazil – 36.16

40. Campina Grande, Brazil – 36.04

41. Durban, South Africa – 35.93

42. Nelson Mandela Bay, South Africa – 35.85

43. Porto Alegre, Brazil – 34.73

44. Curitiba, Brazil – 34.71

45. Pereira, Colombia – 32.58

46. Victoria, Mexico – 30.50

47. Johannesburg, South Africa – 30.31

48. Macapa, Brazil – 30.25

49. Maracaibo, Venezuela – 28.85

50. Obregon, Mexico – 28.29

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