El Aliado Perfecto

aliado perfecto

Definitivamente este mundo no es blanco o negro, sino gris. Con esta afirmación no pretendo descubrir el agua tibia sino reflexionar en un punto que desde hace muchos años ha captado mi atención. Me refiero con esto al socialismo y su “irreconciliable” contradicción con el capitalismo.

Poniendo de lado todo aquello que nos enseñaron a quienes tomamos lecciones de economía política en la Universidad, que luego de que el liberalismo colapsara durante la gran depresión en USA, no le quedó otra opción que tomar muchas ideas del socialismo, entre ellas el intervencionismo, para dar paso a eso que hoy en día conocemos como neoliberalismo, siempre se nos ha hablado del socialismo y del capitalismo como cosas completamente antagónicas.

Recuerdo a mi padre (co-fundador del MAS) y a muchos allegados, defender vehementemente esa idea de que el socialismo es una alternativa al capitalismo y que ambos son irreconciliables. Durante años eso es lo que he escuchado, e incluso parte de esa retórica es la que hace tan sobrevaluada la noticia de la visita de Obama en Cuba, que si no llega a ocurrir algún episodio fuera de lo normal en lo que resta del año probablemente pasará a la historia como la noticia más importante del 2016.

Cuando digo sobrevaluada, no quiero realmente decir que no fue importante, porque obvio que lo fue. Sino que tengo la sensación de que ese antagonismo irreconciliable que sobre todo los socialistas sostienen, no es tal. Imaginemos por un momento que nosotros competiremos en un maratón y tenemos el poder de elegir a nuestros competidores, ¿elegiríamos a Ussain Bolt, Justin Gatlin, algún otro atleta olímpico o a un corredor lerdo de 200 kilos que apenas pueda moverse? A menos que queramos competir para perder todo indica que cualquiera con tres dedos de frente se inclinaría por la última opción.

Eso es exactamente lo que pasa entre capitalismo y socialismo. Son bien conocidos en el mundo entero los grandes problemas por los que atraviesa el modelo capitalista, especialmente el implementado por los Estados Unidos de América (extrema desigualdad social y pobreza) pero al enfrentarlo a un modelo como el socialista implementado en la U.R.S.S, Chile, Corea del Norte, Cuba o Venezuela, donde lo único que se le ha garantizado a la población son unos niveles exagerados de escasez, altos costos de la vida, y desigualdad entre quienes administran el erario público y sus ciudadanos, no hace más que hacer lucir el modelo de USA como la última Coca-Cola del desierto.

A veces me pregunto, ¿por qué USA no ha actuado vehementemente en Venezuela o Cuba como lo ha hecho en cualquiera de los países árabes por mucho menos? ¿Será que acaso eso somos, la muestra mala que hace lucir su modelo como algo muy bueno? La verdad el día que comparemos el modelo de USA con algún modelo exitoso como el de Noruega, Suecia o Dinamarca, en lugar del de Cuba, Venezuela o Corea del Norte, estaremos verdaderamente atacando su modelo. Por ahora, no puedo más que llamar a la reflexión a todos aquellos que se autodefinen socialistas y creen luchar contra ese modelo, cuando en realidad son su aliado perfecto. Como prueba de ello sólo basta darle una simple lectura a la cantidad de artículos que circulan a diario en las más importantes capitales del mundo, demostrando a todos el modelo fracasado de sus competidores. Hoy en día el socialismo es quien pule las vitrinas donde se exhibe el modelo Yankee a nivel mundial, su enemistad es cosa del pasado.

Víctor Bolívar
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