La vergonzosa presidencia hereditaria

Presidencia hereditaria

En 1868 cae el gobierno que preside el Mariscal Juan Crisóstomo Falcón,la experiencia del régimen federalista tan solo ha durado seis años después de cinco largos y cruentos años de guerra para instaurarlo.

Cae su presidencia gracias a la anarquía latente en el país. Los jefes regionales del federalismo no han tardado en tener roces y arrastrarsus estados a pugnas con los vecinos, estos constantes alzamientos guerrilleros hacen tambalear el poder constituido y la ruina del Tesoro termina por derrumbarlo.

Una alianza integrada por liberales y conservadores liderada por el anciano General y ex presidente José Tadeo Monagas, entra triunfante a Caracas mientras Falcón huye hacia las Antillas. El hombre que, una década antes, era odiado por todos, acusado de ladrón, corrupto y dictador, hoy es recibido en la capital al son de aplausos tras haber acabado con el débil y caótico gobierno del Mariscal.

Hombres, mujeres y niños se lanzan a las calles y se asoman por las ventanas para saludarlo y darle la bienvenida. Monagas es aclamado por las multitudes y hasta los poetas le dedican versos a sus glorias durante los días de la Independencia. Civiles, militares y curitas ven en él la única esperanza de salvar a Venezuela del caos, todos parecen haber perdonado sus pecados cuando su candidatura a la Presidencia de la República no halla contrincante.

El octogenario Monagas muere en su lecho de la casa que posee en “El Valle” a causa de su endeble salud y avanzada edad. Mientras esto sucede, en  el Congreso se cuentan los votos de una elección que lo dará por vencedor. Once estados han votado por el difunto, tres por el General Domingo Monagas y otros tres por el Doctor Nicanor Borges.

Antes de morir, llama a su sobrino, el General Domingo Monagas, para susurrarle al oído su última voluntad:

Dedícate a mantener la unión que hemos proclamado, porque esa es la única esperanza de salvación para Venezuela. No abandones la bandera azul; levántala más alto aún después de mi muerte. Huye de la división, porque esta será la anarquía.-

Domingo, hijo de José Gregorio, desea cumplir la ultima voluntad del tío José Tadeo, pero su primo José Ruperto, hijo del finado, se creevástago político del padre. Entonces los primos se convierten,de un instante al otro, en enemigos irreconciliables en la pugna por la herencia del poder.

Ambos son jóvenes y ayunos de la experiencia necesaria para la labor política y administrativa de la República, pero los dos se saben guapos y apoyados. Domingo es Ministro de Guerra y Marina y cuenta con el apoyo de su hermano mayor, José Gregorio, quien es dueño de las fuerzas de Oriente; José Ruperto cuenta con el General Sotillo, incondicional y viejo amigo de su padre y ahora Jefe del Ejercito después de su muerte.

Perdidos los votos por el fallecido surge la discusión de quien debería ser ahora el Presidente de la República y se acuerda celebrar otras elecciones, entonces las simpatías del electorado empiezan a dividirse entre los primos Domingo y José Ruperto.

El 17 de enero de 1869 se reúnen ambos en presencia del Arzobispo Guevara, el Dr.Nicanor Borges y Pío Ceballos. En esta reunión se tratan asuntos familiares mas que políticos y, dos días después, se les ve entrando a Caracas cabalgando el uno al lado del otro como si hubiesen hecho las paces.

El 29 de ese mismo mes se reúne el Congreso Nacional y el foro se reparte entre Domingueros y Ruperteros. Las intervenciones escalan de tono yla violencia amenaza sumir el Legislativo en una reyerta cuando el General José Ruperto Monagas, Jefe del Estado Mayor, anuncia que en Aragua se fragua una contrarrevolución y ha enviado las tropas nacionales hacia el sitio.

Domingo parece un poco más cuerdo y desprendido que su primo. Eso lo ha notado el Congreso y en estas violentas sesiones se ha demostrado que la mayoría lo apoya cuando se le ordena al Jefe del Estado Mayor retirar las tropas nacionales del Estado Aragua, pero el daño ya está hecho. Él sabe que José Ruperto jamás se rendirá en sus pretensiones pues ha probado serun insensato y ambicioso, que es un hombre que podría guiar el país a otra gran guerra.Es por ello que, obrando con cordura y cumpliendo la ultima voluntad del tío José Tadeo de evitar un rompimiento nacional y familiar, renuncia a su candidatura y al Ministerio de Guerra y Marina.

Es así como el Legislativoprocede a elegir a José Ruperto Monagas como Presidente de la República para suplir la ausencia de su padre y en Venezuela se fragua el vergonzoso episodio histórico de una presidencia hereditaria.

 

Jimeno Hernández
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