Trumpo o el susto de pensarlo

trump-maduro

Naturalmente, los analistas políticos y del mercado electoral escudriñan hasta el último detalle de los recientes comicios presidenciales estadounidenses, aunque a los medios suelen llegar las más exactas simplicidades o pretexto de la incomprensión de sus ocupados usuarios. Sin embargo, en  latitudes distintas, las que también ofrecen una inútil resistencia a la globalización,  Donald Trump encabeza los más capciosos titulares.

El gobierno venezolano envió un mensaje de congratulaciones al ganador y, como si el remitente fuese el más ardoroso de sus defensores, le recordó el debido respeto a nuestra soberanía. En definitiva, no fue el único destinatario de una nota que arrea con las formalidades del caso.

No habrá reunión del PSUV y de los partidos subsidiarios y subsidiados del gobierno, en lo que no especulen sobre las temibles amenazas cernidas sobre la mentada revolución. Ellas, convengamos, dependerán más de la torpeza del novísimo mandatario que de un deliberado compromiso por la libertad, por los vientos que soplan, pues, cumplidas e incumplidas, la posición de Venezuela no tiene la jerarquía adquirida en los años de la Guerra Fría y, huelga comentar, esa revolución quebró la industria petrolera, adelantándole el favor.

Contrariando la versión en boga, Trump tendrá las claves nucleares y una poderosa influencia que, desde el momento inicial, invertirá para su reelección, pero estará sometido a todos los controles constitucionales que garantizan la estabilidad de una democracia confundida con la propia identidad de un pueblo de rica diversidad, salvo las horrorosas excepciones. Un poder relativo que contrasta con el poder absoluto de Nicolás Maduro que igual decide sobre las fechas electorales, la pavimentación de las calles de Chejendé, la desimportación de fármacos, el papel periódico o los apagones de Marigüitar.

Frecuentemente, estos socialistas de ocasión juzgan al resto de la humanidad olvidando la viga en sus propios ojos. No sólo ven, sino también hablan la paja torrencial en torno a un enemigo que, todavía no se sabe, por sus acciones y omisiones, quizá sea un inimaginable aliado: a Maduro Moros le asusta hasta pensar en Trump.

Últimas entradas de Luis Barragan (ver todo)
(Visited 96 times, 1 visits today)

Guayoyo en Letras