El Archivo General de Indias

En el año 1503 se fundó la Real Casa de Contratación de Indias con sede en la ciudad de Sevilla y, en 1543, medio siglo después del descubrimiento de un nuevo mundo por el Almirante Cristóbal Colón, se fundó el Consulado de Cargadores a Indias en la misma ciudad. Éste famoso puerto andaluz se convirtió así en el único en toda Europa autorizado para el comercio con las colonias de ultramar, esas que se encontraban bajo el control del Imperio. 

Por las aguas esmeraldas del río Guadalquivir llegaban barcos atestados de cargamentos de oro de México, plata del Perú, perlas provenientes de las islas del caribe, tabaco y cacao, también salían otras naves para importar a las Indias armaduras y espadas de Toledo, arcabuces, quesos manchegos, garrafas de vino de Rioja y la Ribera del Duero, patas de jamón ibérico, así como bestias de los mejores criaderos de Valladolid.

El nutrido comercio entre España y las Indias no tardó en convertir esta ciudad en una especie de inmenso bazar, cuyo centro era la Catedral.  A las puertas de la “Santa María de la Sede de Sevilla” se reunían los mercaderes, pues todo el mundo pasaba por ahí por lo menos una vez al día. Las carretas tiradas por bestias, llenas de mercancía, se detenían a sus alrededores y los comerciantes cerraban sus transacciones en las gradas de la casa de Dios. La instalación de columnas dotadas de cadenas enormes evitó el problema de los vehículos, reduciendo así las reuniones de los mercaderes en las gradas, pero aquella estructura no resolvió otra molestia, que afamados mayoristas realizaran negocios en el Patio de los Naranjos durante la primavera y el verano, o dentro de la Catedral, refugiándose de las precipitaciones de otoño e invierno.  

Entonces, ante las distintas quejas formuladas por el Cabildo, se inició, en el año 1584, la construcción de un edificio cuyos planos se le atribuyen al arquitecto Juan de Herrera y su levantamiento a Juan de Minjares. Fue así como el 14 de agosto de 1598 abrió sus puertas “La Casa Lonja de Mercaderes de Sevilla”, una sede para que operaran la Real Casa de Contratación, el Consulado de Cargadores a Indias y un gran mercado. 

Este inmueble cumplió esa función durante 119 años hasta que, en 1717, durante el reinado de Fernando VI, se desplazó oficialmente la actividad comercial del puerto de Sevilla hasta Cádiz, donde desemboca el Guadalquivir en el Océano Atlántico. El Consulado de Cargadores de Indias y la Casa de Contratación se trasladaron también hacia allá, dejando atrás sus respectivas delegaciones en Sevilla. El recinto se vació y comenzó a servir de habitación hasta que, en 1784, Su Majestad Carlos III ordenó evacuarla, restaurarla y fundó dos instituciones destinadas a ocupar sus espacios, el Consulado Marítimo en su planta baja y el Archivo General de Indias en la planta alta.

En la restauración de “La Casa Lonja” se ordenó enchapar sus paredes internas, los pisos y escaleras con mármol de Málaga y construir puertas, columnas y estanterías de madera de roble de La Habana. Hoy en día a este edificio se le conoce simplemente como “El Archivo General de Indias”, una inmensa biblioteca donde se encuentra recopilada toda la documentación referente a la administración de los territorios ultramarinos pertenecientes a la corona española durante la época colonial, piezas de información que se encontraban repartida entre los archivos de Madrid, Simancas, Cádiz y Sevilla. 

En sus repisas se exhiben un total de 43.000 legajos de cubierta amarillenta que contienen una cuenta superior a 86.000.000 de páginas y más de 8.000 mapas, planos y dibujos, todos procedentes del Consejo de Indias, órgano creado por la Corona Española en 1511 con el objetivo de asesorar al Rey en la función ejecutiva, legislativa y judicial para gobernar aquellos lejanos territorios que algunos llamaban el propio paraíso. Basta darle rienda suelta a la imaginación y pensar que si todos los documentos que reposan en este lugar se organizaran en una sola fila, ésta superaría los 9 kilómetros de distancia. Es algo realmente impresionante, queda uno sin aliento al solo contemplar el escenario. 

En 1987, hace ya treinta y dos años, “La Casa Lonja” y “El Archivo General de Indias” fueron declarados, junto a la Catedral “Santa María de la sede de Sevilla” y los “Reales Alcázares”, patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Una de las cosas más interesantes de esta historia es que cualquier curioso, entusiasmado por la historia de la conquista de América, las crónicas de la colonias españolas, que tenga la oportunidad de pasar por la ciudad de Sevilla, capital de la comunidad autónoma de Andalucía, puede visitar de manera gratuita el sitio, y, si lo desea, también acreditarse como investigador ante las autoridades del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España, tan para adentrarse en el mundo de los secretos que reposan en los estantes del Archivo General de Indias.

Jimeno Hernández
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