Una cita con Venezuela

Querida Venezuela, ¿cómo estás? Espero que de maravilla. Disculpa si aparezco después de este tiempo que nos dimos. Sé que me fui sin avisar, pero es que tu ex se había puesto demasiado tóxico y hasta me amenazó. Por eso me alejé para no molestar y solo ver tu vida desde lejos, en redes.
No sé si sepas, pero yo también la he pasado difícil por acá. A veces se burlan de mí por seguir ilusionando contigo, creen que tengo malas mañas porque te conozco o hasta dejan de hablarme cuando ven que pienso en ti. Es raro, pero cuanto más lejos te sentía, más grande en mi corazón te hacías.
Ahora escucho que tu vida cambió… y bastante. Me cuentan que estás disponible de nuevo, que te ves mucho más segura y la verdad no quiero dejar pasar esta oportunidad que llevo esperando desde hace años. Por eso me atrevo a preguntarte: ¿aceptarías salir conmigo de nuevo en una cita?
Por favor no te sientas obligada. Aunque muero por un “sí”, sé que eso significaría un gran reto hasta para mí. ¿Cómo te pido un café?, por ejemplo. Yo ya perdí esa costumbre. Hoy solo hablo de tinto, americano, expreso, late o capuchino. Ahora debo volver a cerrero, negro, guayoyo, marrón oscuro, marrón, marrón claro, con leche oscuro, con leche, con leche claro y tetero. Y ni hablar de la puntualidad, porque aquí donde vivo hasta me acostumbré a llegar antes de la hora.
Me encantaría llevarte a cenar a tu sitio favorito, pero de solo pensarlo siento algo en el estómago que no sé si son maripositas o esas ganas de comer las empanadas que tú haces. Porque si llega ese día, “voy a ponerme mi mejor camisa”, como manda Yordano. Aunque confieso que temo sobrevestirme. ¿Me pongo una camisa de botones o mejor algo tipo tú, como una franela Ovejita? ¿Y si encima de todo llevo una chaqueta tricolor? ¿Me veré muy intenso?
Mi mente no deja de repasar el cómo será esa cena. Hasta ensayo hablar contigo frente al espejo, pero me vienen dudas. ¿Se escuchará bien decir que te ves resiliente o pareceré un informe de ONG? ¿En el restaurante pido una entrada para compartir o ya estás cansada de que elijan por ti? ¿Pedimos refresco, cerveza o me aceptas una de Vinotinto? ¿Pago la cuenta con Pago Móvil o con Zelle?
Lo que sí te prometo es que en la cita apagaré el celular, pues si mi familia se entera de que estoy saliendo contigo, no dejarán de pedirme fotos. Además de que quiero dedicarte toda mi atención, pues no sé si sabes, pero tienes bastantes pretendientes. Muchos de ellos que te quieren por tus riquezas, aunque yo en verdad te quiero por tu personalidad.
Tómate el tiempo que necesites para responder, Venezuela. Sea cual sea tu decisión, yo la entenderé. Aunque si aceptas salir, créeme que sentiré varias de las emociones más grandes de mi vida. La de verte, la de abrazarte y la de al fin sentir en mis manos esa suavidad propia de tu cédula. Porque esta vez no quiero que mi amor por ti se venza. Ni mi pasaporte.
- Una cita con Venezuela - 25 febrero, 2026
- Parte médico de Venezuela - 8 febrero, 2026
- La historia de Venezuela según mi mamá - 21 enero, 2026
Guayoyo en Letras es un espacio abierto para el encuentro de ideas diversas. No necesariamente coincidimos ni somos responsables de los comentarios u opiniones que son publicados.




