Lo que aprendí viendo a Venezuela ganar el Clásico Mundial de Béisbol

Esta vida que transitamos a veces nos pone en 3 y 2, nos tira recta a las costillas, nos poncha con lanzamientos fuera de la zona o nos pone a batear con tres en base, dos outs y la de irse arriba en segunda. Y al ver a nuestro país ganar el Clásico Mundial, supe que esta gente no solo juega béisbol, sino que además nos da lecciones de vida para cosas como estas:
Si te eligen presidente de la junta de condominio y quieres que tu edificio al fin salga adelante, dirige como Omar López.
Si le quieres terminar a tu pareja tóxica, pero le temes a la soltería, abórdala con la misma sangre fría del barrendero de La Sabana, Maikel García.
Si tienes una visita en tu casa que no se termina de ir cuando ya estás cansado y te quieres dormir, bótala como Wylyer Abreu.
Si está llegando el autobús que necesitas, pero estás a una cuadra de la parada, corre como Ronald Acuña Jr.
Si tienes una camioneta 4×4 y se te accidenta, remólcala como Eugenio Suárez.
Si tienes un cliente abusador y lo quieres mandar a lavarse, haz todo lo que hace Arráez e irá a la base.
Cuando se te dañe un electrodoméstico y quieras repararlo, sácale los cables y busca el contacto de Ezequiel Tovar.
Si tienes que cambiar un bombillo y no llegas al techo, salta como Andrés Giménez.
Si se te caen las llaves y dudas para recogerlas porque te duelen las rodillas, te mareas al levantarte y padeces dolor lumbar, agáchate como Salvador Pérez.
Si tu hermano siempre te roba la última tajada de plátano y lo odias por eso, entonces regálasela para que triunfen juntos como los hermanos Contreras.
Cuando necesites hacer una vaca con tus panas, pídeles que pichen ahí como Eduardo Rodríguez y Ranger Suárez.
Cuando estés cobrando un dinero y no te hablen claro, tírales recta por el medio como Bazardo, Zerpa y Palencia.
Cuando estés ahogado en un vaso de agua, pide una sesión de coaching con Cabrera, Santana, Odor, el Beto o Gerardo Parra.
Cuando te citen en el colegio de tu hijo, no salgas de una a regañarlo. Mejor dale un sermón a lo Robinson Chirinos.
Si te invitaron a cenar y quedaste fallo con una arepa, róbate la segunda como Sanoja.
Si quieres hacer una fiesta y no tienes para pagar ni unos mariachis, agarra unos tobos, unas ollas y tírate un golpe de San Millán como en el dugout de Venezuela.
Porque si haces esto, te aseguro que terminarás campeón en la vida y con una moral tan alta, tan alta, que ya ni le tendrás miedo a los impuestos, a Mercurio retrógrado o a cuando el urólogo te diga: “Te sale toque de bola”.
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