Lo que callan las despedidas de solteros

Un contrato de confidencialidad es un documento que firma alguien para no revelar secretos de Estado o proyectos multimillonarios, aunque nunca se usa para lo más indispensable: las despedidas de solteros. Por eso aprovecho esa licencia y mis horas de investigación de campo para revelarles un secreto más importante que los archivos clasificados del Área 51: los tipos de hombres que hay en una despedida de soltero.

En primer lugar está el novio. Un ser que siempre suele portarse bien en estas despedidas, aunque no porque quiera, sino porque sabe que está como un dictador. Lo rodean personas que le profesan lealtad absoluta, pero que a la hora de la chiquita podrían entregarlo a la justicia y con muchas pruebas.

Luego tenemos al organizador de la despedida, del cual hay dos tipos. Está el que hace la vaca entre los asistentes porque ya negoció con las chicas un “paquete corporativo”, como si se tratase de todo un plan de internet para una oficina. Si no, está el que simplemente tiene mucha plata y dice: “¡Yo invito!”. Un tipo que no lo hace por amor a sus amigos, sino porque sabe que después podrá cobrarles ese gran favor a todos. Así que no les sorprenda si llama un domingo en la mañana diciendo: “Ayúdame a pintar el apartamento”.

Así mismo está el amigo moralista, quien va a misa todas las semanas y hasta dona parte de su salario a la iglesia. Todos saben de su intachable perfil público y lo mojigato que se pone cuando mandan pornografía por un grupo de WhatsApp. Aunque al verse en plena despedida de soltero, quiere comprobar por sí mismo cómo fue que Eva no aguantó la tentación. La cosa es que no se come la manzana. Se come el guacal completo.

También está el amigo poseído. Ese que ve a las chicas malas e inmediatamente se les voltean los ojos, pues pasa a estar poseído por el espíritu de un toro semental. Su verdadera misión es humillar a todos, mostrando que él solito podría repoblar Chernóbil. Además, siempre sale de la despedida diciendo: “Una de ellas hasta se enamoró de mí. Me dio su número y su nombre real”.

Nunca falta el amigo que se cree entrevistador de podcast, pues pasa toda la noche hablando con alguna de las chicas para saber cómo fue que terminó en eso y, al enterarse de su trágica historia, promete sacarla de esa vida. Lamentablemente gana muchísimo menos que ella, por lo que solamente puede ofrecerle un masajito antiestrés a su nueva media naranja.

El otro es el amigo sometido y paranoico que debe reportarse con la esposa cada cinco minutos. Es el que se pasa toda la noche diciendo: “¡No tomen fotos!… ¡No suban nada a redes!”.

Por último, tenemos al sapo. Algunas veces es el hermano de la novia, pero como casi nunca lo invitan, entonces termina siendo un amigo que realmente no disfruta de hacer cositas con las chicas malas, pero pasa toda la noche observando el espectáculo que le brindan los presentes para luego contarlo en un artículo humorístico. Un ser al que jamás volverán a invitar a una despedida de soltero, por lo que tendrá que montar la suya propia. Así no solo recobrará la confianza de sus amigos, sino algo muchísimo mejor: podrá cobrarles ese grandísimo favor.

Reuben Morales
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