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Últimos Artículos
El joven de la gasolinera
por Jaime Bayly
Pasada la medianoche, me desvío de la autopista y detengo mi camioneta en una gasolinera porque uno de los neumáticos delanteros ha perdido aire. Un joven en pantalón corto y zapatillas me ofrece su ayuda, se pone de rodillas, desliza unas
Los años argentinos
por Jaime Bayly
Siete años felices fueron los años en que tuve un novio en la ciudad de Buenos Aires. Su madre me quiso como si yo fuese su hijo. Mi madre, en cambio, nunca quiso recibirlo en su casa ni conocerlo. Mi novio
Nadie se rie
por Jaime Bayly
Una mujer uniformada camina por el aeropuerto de Roma, jalando la maleta rodante de Barclays. Detrás de ella, resoplando, Barclays se arrastra. ¿Por qué se arrastra? Porque está enfermo. ¿Qué tiene? No lo sabe. Ha enfermado en Roma. Respira a duras
Roma
por Jaime Bayly
Roma me recuerda a un hombre que vive exhibiendo a los visitantes el cadáver de su abuela: el New York Times le atribuía la frase a James Joyce. Leyendo ese periódico, Barclays pensó: -Debemos ir a Roma a pasar las fiestas.
Mientras la vida parezca eterna
por Jaime Bayly
Por fin ha llegado el frío, pero solo uno leve y amigable, a la isla donde viven Barclays, su esposa y su hija. Es un otoño camuflado, apenas perceptible, de temperaturas agradables: cede el calor opresivo, cesan las lluvias copiosas, se
Los amores improbables
por Jaime Bayly
Un viejo amigo de los tiempos de la universidad, a quien no veo hace años, me escribe un correo muy cariñoso y me pide dinero. No es desusado que alguien me pida dinero prestado o donado. Ocurre con cierta frecuencia. Por
El actor sale del clóset
por Jaime Bayly
Por fin, a sus cincuenta y cuatro años, el actor Soplapollas ha salido del clóset. Tres décadas después de que el escritor Tragasables saliera del clóset al publicar su escandalosa novela Salsipuedes, el actor Soplapollas ha hecho acopio de coraje, ha
Un bello suicidio literario
por Jaime Bayly
Era el verano de 1994 en Miami. Estaba jugándose el mundial de fútbol en los Estados Unidos. Hacía un calor endemoniado. Yo estaba alojado en el piso más alto de un hotel en Miami Beach, frente a la playa, en la
La venganza del músico chileno
por Jaime Bayly
Chileno, nacido en Viña del Mar, nacido el día mismo en que Pinochet derrocó a Allende, hijo de un hacendado y una bibliotecaria viñamarinos que se separaron poco tiempo después de que naciera, José Miguel Ramírez hubiera querido ser cantante, pero
Un presidente en apuros
por Jaime Bayly
Tanto le gustaba volar en helicóptero al presidente de la nación que se inventaba eventos, apremios, visitas y ceremonias para abordar el vetusto helicóptero de fabricación rusa, elevarse por encima de los mortales, surcar los cielos sin semáforos ni atascos, contemplar
Un bombero toma el poder
por Jaime Bayly
Treinta años, soltera, abogada brillante, Pilar León despertó al alba, se apuró en ducharse y vestirse, pues ese día tenía que hacer una presentación importante en el estudio donde trabajaba, y caminó a la cocina para desayunar. Nada más entrar en
Morir en el mar
por Jaime Bayly
Uno En el colegio británico más caro y refinado de la ciudad, el Markham, el joven Alfredo Tomassini, quince años, cursando quinto de secundaria, era, con diferencia, el mejor futbolista de la promoción, del colegio, de la historia del colegio. Hijo
El cantante de las peluqueras
por Jaime Bayly
Al final del siglo y del milenio, el insufrible Barclays era una estrellita rutilante de la televisión en español y se encontraba en condición de invicto o imbatido: nunca le habían cancelado un programa, nunca lo habían despedido, se sentía el
Sé que eres un espía
por Jaime Bayly
Aquella noche el invitado no llegó a tiempo y, como el programa de televisión se emitía en directo, Barclays tuvo que improvisar: no haría una entrevista al figurón que había anunciado, dado que este no aparecía ni respondía los llamados desesperados
La traición
por Jaime Bayly
Barclays dejó la cocaína una noche que trató de hacer el amor con Daniela y no pudo. Se sintió tan humillado, tan empequeñecido, tan asqueado de sí mismo, que le prometió a Daniela, y se prometió a sí mismo, que nunca









