Patria, patria querida

Vivimos en una sociedad donde todo es controlado. El agua que tomamos, la electricidad que usamos, la velocidad en la que navegamos por internet, el volumen en el que escuchamos música, las zonas a las que podemos viajar y prácticamente todo lo que hacemos está limitado por una serie de reglas que garantizan el orden y el bienestar social. Sin embargo, en Venezuela este control necesario, se tergiversa.

La Revolución Bolivariana llegó hace dos décadas para cambiar todo lo establecido. Hoy en día notamos que esos controles, más que por necesidad, se implementan como herramienta política. Homicidas y ladrones transitan impunes en las calles, mientras que tuiteros son  amenazados públicamente por el presidente de la República. La corrupción y la estafa son parte de la cotidianidad, mientras que encontrar periodismo libre es como dar con la bendita aguja en un inmenso pajar.

Intentar controlar nuestras acciones e imponer nuestras limitaciones es, lógicamente, bastante negativo. Sin embargo, hay un control mucho más específico y directamente deplorable, uno al que muchos nos hemos resistido, pero en el que otros han caído directamente, me refiero al de nuestra forma de pensar, nuestro individualismo, la única verdadera libertad que, en teoría, toda persona debería tener.

Quizás suene exagerado para muchos, sin embargo, apuesto que al leer este verso: “Patria, Patria, Patria querida… tuyo es mi cielo, tuyo es mi sol”, imaginaron la voz de Hugo Rafael Chávez Frías, y no tienen la culpa, el Estado puso un esfuerzo enorme porque eso ocurriera.

La propaganda que ha implementado la Revolución Bolivariana durante los últimos 18 años ha sido más que efectiva y progresivamente se ha intensificado a tal punto que en la actualidad mantiene vivo al proyecto político del gobierno.  Sus adeptos profesan la palabra del chavismo y repiten un discurso de manual, como si de versículos en la Biblia se tratase.

Hacer eco en la mente de miles de personas con el fin de acoplar sus ideologías, conductas y pensamientos hacia una cierta corriente en concreto, mediante estrategias comunicacionales y lingüísticas que se adaptan al contexto sociocultural del público meta es, de forma resumida, una aproximación al concepto de “propaganda”. Ahora, ¿es realmente nociva?

La propaganda, al igual que la mayoría de las cosas en la vida, no es particularmente mala ni buena, todo depende del uso que le den. En algunos casos, puede servir para crear conciencia y evitar el consumo de drogas o rechazar la homofobia y el racismo. No obstante, en otros resulta ser perjudicial.

Propaganda de Estado y los 11 principios de Goebbels

Joseph Goebbels, ministro de propaganda de la Alemania Nazi, fue el encargado de potenciar el motor propagandístico del nazismo de Hitler. Logró convencer a su población de una visión enfermiza y fantasiosa de la realidad. Logró que una buena parte de los alemanes creyeran en la supremacía germana, en que los judíos eran enemigos por naturaleza, en un origen mítico de su raza e incluso en que se podía justificar la masacre de millones de personas en nombre de su patria.

Goebbels teorizaba: “Con una repetición suficiente y la comprensión psicológica de las personas implicadas, no sería imposible probar que de hecho un cuadrado es un círculo. Después de todo ¿qué son un cuadrado y un círculo? Son meras palabras y las palabras pueden moldearse hasta disfrazar las ideas”. Un concepto del que se fijarían muchos gobiernos, principalmente defectuosos y populistas, tras el éxito que supuso el nazismo en cuanto a la manipulación de las masas se refiere.

Para terminar de conceptualizar su idea de control de masas, Goebbels determinó 11 principios de la Propaganda de Estado para consolidar un ideal político en un público enorme. Curiosamente, todos estos principios son aplicables a nuestra realidad actual:

1.- Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único Símbolo; Individualizar al adversario en un único enemigo.

Bastante similar a lo que aplica el actual gobierno. La idea única: el socialismo. El único símbolo: Chávez. El adversario permanente: la derecha imperialista.

2.- Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

Estados Unidos, los partidos políticos adversarios, la población opositora y básicamente todos aquellos manifiesten contrariedad al gobierno son traidores de la patria, imperialistas y fascistas.

3.- Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.

No son malas políticas económicas es guerra económica. No son colectivos fuera de control, son guarimberos fascistas que se auto-sabotean. No es desabastecimiento, es acaparamiento. No es dictadura, es que la derecha es incompetente e inconstitucional. Las protestas no representan el descontento de la mayoría de la población, es una campaña mediática internacional en nuestra contra… ¿Debo seguir?

4.- Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

Maduro amenazó a César Miguel Rondón y a Tulio Hernández con cárcel por hacer comentarios en Twitter hace apenas una semana. No hay ejemplo más pertinente que ese.

5.- Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

Sin comentarios…

6.- Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.

Sicad, Simadi, Cadivi, Dicom… ¿No son todos lo mismo?

7.- Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

Guerra económica, complot imperialista, intervencionismo, guerra mediática, terrorismo, presuntos audios de figuras políticas hablando de que incendiarán el país o exponiendo planes internos y pare usted de contar. Desde el punto de vista del gobierno, Capriles, Maria Corina, Allup, Guanipa y Borges son responsables de todos los males de este país.

8.- Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.

Canales y periódicos del Estado por un lado, cuentas bots impulsando hashtags afines en Twitter por otro. Eso sumado a los medios independientes con línea editorial evidentemente parcializada hacia la visión socialista.

9.- Principio de la silenciación. Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

¿Cuándo fue la última vez que vieron imágenes de los manifestantes siendo reprimidos en la televisión nacional? ¿Por qué creen que cerraron la transmisión de Noticias 24 y CNN Español? ¡Incluso prohibieron la emisión de la serie El Comandante!

10.- Principio de la transfusión. Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

El pensamiento Bolivariano y la mitificación de Chávez tras su muerte convirtieron al chavismo en algo que coquetea con lo religioso. Mientras tanto, la burguesía, el adinerado, el “sifrino” es malvado y un enemigo que debe ser derrotado.

11.- Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.

Maduro sigue diciendo en cada una de sus intervenciones que son mayoría, mientras convoca por obligación a los trabajadores de los ministerios y otras organizaciones del Estado bajo amenazas y enfoca tomas con avenidas repletas mientras acalla lo más que puede las concentraciones opositoras.

Los 11 principios tienen más de un ejemplo que demuestra su aplicación en la actualidad y se han gestado desde hace años, conformándose hasta convertir al chavismo en un monstruo propagandístico que controla casi a plenitud los medios de comunicación mientras intenta desesperadamente mantener su máscara de gobierno democrático.

El Sexto Poder

En otros países reciben el nombre de “Cuarto Poder”, debido a la existencia del Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial. En Venezuela, se anexan el Poder Ciudadano y el Poder Electoral, por lo que los medios de comunicación masiva adquieren la denominación de “el Sexto Poder” en alusión al peso que tienen en el desarrollo de un país.

Los medios de comunicación juegan un papel imprescindible en una nación. Pese a que en teoría, deberían informar imparcial y objetivamente, muchas veces las líneas editoriales persiguen fines concretos que favorecen a estas empresas de una manera u otra. Todos tienen las manos manchadas en menor o mayor medida a la hora de no solo medir y difundir la opinión pública, sino al crearla y manipularla.

Por este motivo, el gobierno trató de apoderarse de los medios, controlarlos en la medida de lo posible y así tener en sus manos la opinión pública de todo un país. Descubrieron, tras el  intento de golpe del 2002, que sería un error fatal darles rienda suelta, e impusieron restricciones y sanciones a través de Conatel y la posterior creación de la Ley de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos (Ley Resorte) en 2004.

En los 13 años que tiene vigente esta ley, hemos presenciado el cierre de RCTV, el cambio de dueños y línea editorial de Globovision y Últimas Noticias, la restricción de la señal de canales como CNN Español y Noticias 24 y por supuesto el encarcelamiento y aprehensión de docenas de periodistas. Todo esto ha llevado a un estado de censura y autocensura que limita todo el contenido emitido a través de la Radio, la Televisión y las páginas de internet nacionales.

Según indica una encuesta realizada por Hinterlaces en 2015, un 20% de los venezolanos tienen solo televisión nacional, mientras que un 33% del 80% restante que cuenta con suscripción a televisión por cable o satélite, consume noticias a través de canales nacionales. Esto quiere decir que aproximadamente 14 millones de personas en aquel entonces veían noticias nacionales. Esto representa casi a la mitad de la población observando toda la propaganda política y las cadenas cuasi-diarias presentes en los canales venezolanos.

Es por este motivo que cuesta tanto sacarse de la cabeza “Patria querida” u olvidar la firma y la mirada de Chávez, que adornan edificaciones en todos los municipios de la capital.

Sean fieles a sus ideologías y no se dejen convencer por discursos bonitos y promesas falsas. Las palabras no cambian realidades y por creer que sí lo hacen es que decidimos, como pueblo, creer en el socialismo. Concluyo citando una frase que escuché en uno de los pocos programas de radio frontalmente críticos hacia el gobierno: “El problema del populismo es que es popular”.

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