Economía para la gente
¿Nos debería sorprender?

Si me pidieran describir el modelo económico que el gobierno ha impuesto a los venezolanos en los últimos dieciocho años, es decir, durante las gestiones del Presidente Chávez y del Presidente Maduro, diría que son la aceleración de un proceso que se inició en los primeros años de la democracia venezolana (finales de los años 50s y comienzos de los años 60s del siglo XX), y que se acentuó a mediados de los 70s del siglo XX: la pérdida de libertades económicas por parte de la sociedad. Estos años recientes han sido la exacerbación de unos males que ya veníamos padeciendo.

El Estado se ha hecho cada vez más interventor en la actividad económica: propietario de los recursos naturales y el subsuelo, dueño de empresas en diversos sectores (principalmente petroleras y de industrias básicas: minería, etc., bancos, servicios públicos, salud, educación), es el mayor terrateniente, aumenta la regulación de la actividad privada, elevados impuestos, controles de precios y de tipo de cambio, barreras al libre comercio, proteccionista de la industria nacional, etc.

Se va desarrollando un entorno cada vez menos propicio y estimulante de la actividad económica, y privada en particular; menos propicio a la empresarialidad. Venezuela se ha hecho cada vez más dependiente del ingreso petrolero, menos diversificada, más mono-productora. Cada vez más vulnerable a la volatilidad del mercado petrolero mundial.

Un Estado cada vez más grande: un mayor gasto público, que en las épocas de bonanza petrolera (principal, por mucho, generador de divisas del país) es más fácil cubrir; aunque desde los años 70s del siglo XX, el déficit fiscal se hizo estructural. El déficit se cubre principalmente con endeudamiento público y con inflación.

La inflación se convirtió prácticamente en la política monetaria: fundamentalmente a partir de febrero de 1983, los gobiernos le “agarraron el gusto” a cubrir déficit inflando la moneda. El Banco Central de Venezuela, que en su historia desde sus inicios en 1940 ha venido perdiendo autonomía, dejó de cumplir su mandato constitucional de preservar el valor de la moneda; se alineó a los intereses del gobierno. La inflación anual es cada vez mayor y más volátil.

Un entorno como el descrito no puede sorprender que estimule la fuga de divisas: la Cuenta Capital se hizo estructuralmente negativa, se alejan los capitales y la inversión tanto de nacionales como de foráneos. Las reservas internacionales sólo crecen gracias a años positivos de la balanza comercial (básicamente gracias a los ingresos petroleros), y a emisión de deuda en moneda extranjera. De resto, los capitales se fugan, lógicamente. Desde hace un buen tiempo, los venezolanos no confiamos en que nuestra moneda pueda preservar el fruto de nuestro esfuerzo diario: preferimos ahorrar en una moneda extranjera “dura”, que en la nuestra. Y precisamente es por esta razón por la que a una moneda se le llama “dura”.

Se hicieron más frecuentes los controles de cambio, esperando que éstos pudieran frenar la fuga de capitales, cosa que lógicamente funciona por muy breve tiempo y al principio del control; es decir, no resuelve el problema de fondo.

Ahora, el gobierno del Presidente Chávez, y así el del Presidente Maduro, lo que hizo fue exacerbar los errores del pasado: más intervención, más estado-empresario, más controles de precio y de cambio, más regulación lesiva de la actividad económica empresarial, más burocracia, mayor gasto público, mayor y más compleja tributación, mayores déficit fiscales, mayor endeudamiento público (incluso en épocas de bonanza petrolera), más inflación, menos autonomía del banco central (modificación de sus leyes para: que el gobierno pueda hacer uso de las reservas y de los fondos creados para estabilización –anti cíclicos-; y para poder financiar directamente a las empresas públicas).

Influido en buena parte por su profesión y carrera de origen, el Presidente Chávez puso en práctica poner a efectivos militares, activos o exmilitares, en roles de gobierno: ministros, altos funcionarios, embajadores, presidentes de institutos, etc. Como no había pasado anteriormente, castrenses han ido ocupando funciones de gobierno, y hasta han hecho política y ganado elecciones regionales y municipales.

Bueno amigos, por razones de espacio detengámonos en este punto, por los momentos. Continuaremos disertando sobre nuestra reciente historia económica, en el próximo artículo.

Entender de economía política, identificar ganadores y perdedores, nos permite entender por qué no cambia y por qué es difícil cambiar el statu quo.

Rafael Avila
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