Guía práctica para tener días más felices

Pensar que en la vida todo va a ser color de rosa es un tremendo absurdo, la experiencia nos dice que no es así, por ello no podemos apostar a estar positivos al 100% 24/7, de eso no se trata la felicidad, pero si podemos intervenir en hacer que los acontecimientos que nos ocurran y los que tengamos que afrontar lo hagamos sin tanta angustia y stress, eso si es posible definitivamente.

Se trata de acciones pequeñas que no requieren de grandes inversiones, cambios menores que causan impacto positivo en nuestra vida, veamos:

·         Comienza fluyendo en lugar de activar las alarmas de emergencia: sabemos que la mayoría realizan un gran número de actividades lo que lleva a comenzar el día como una lucha contra el tiempo, suena el despertador y comienza la carrera y desde allí el stress. Estos primeros instantes del día son fundamentales en el establecimiento del ánimo con que vamos a enfrentar el día, y si bien podemos tener un tiempo contado, muchas veces no es necesario agregar ese estado de nervios. Comienza el día respirando, agradeciendo, conectándote con el milagro del día que se te regala y ve sin prisa pero sin pausa para salir a tiempo pero no en carrera.

·         Sonríe cada vez que puedas: desde la mañana primero a ti mismo y luego a los demás. Sonríe ante la vida, la vida se maneja mejor con esa curva en tu rostro.

·         Organiza tu día: un cuaderno de anotaciones o agenda será de gran ayuda para que puedas escribir las metas de ese día sin la preocupación de que algo se te pueda olvidar. Establece prioridades entendiendo que no podemos hacerlo todo al mismo tiempo. Disfruta el ir tachando las labores que concluyas y recompénsate con un abrazo a ti mismo, un café, 5 minutos de conversación agradable o con lo que desees.

·         Se amable: contigo y con los demás; la amabilidad te permite crear un ambiente cálido y cordial donde es más agradable vivir.

·         Ten conciencia de tu entorno: mira a la gente, el cielo, la naturaleza, mantente presente con ese todo del que formas parte para comprender que formamos parte de algo mucho más grande y poderoso.

·         Disfruta el placer de ser de ayuda: esto es una terapia maravillosa, sentirnos útiles, apoyar a otros, conectarnos con nuestra misión de servidores de vida, saber cómo podemos ser por lo menos un grano de arena hacia los que nos rodean.

·         Menos quejas y más alternativas: quedarnos todo el día en la queja no solo no permite resolver lo que nos ha ocurrido o nos está ocurriendo sino que nos amarga el día. El punto es aceptar lo que es (que es distinto a resignarse) y buscar alternativas de solución porque siempre las hay, en especial cuando nos mantenemos de buen ánimo.

·         Mantente en el presente: nuestros pensamientos revolotean en nuestra mente y muchas veces nos llevan a situaciones del pasado dolorosas o a la incertidumbre del futuro causándonos ansiedad. Vivir un día a la vez, lo realmente cierto es lo que ocurre en el aquí y el ahora

·         Admira en lugar de envidiar: desde la envidia viene el resentimiento, la frustración y la parálisis, desde la admiración podemos observar e intentar aplicar en nosotros y desarrollar eso que vemos en otros.

·         Aplica la regla 3 a 1: por cada pensamiento negativo contrarresta con 3 positivos; tenemos una tendencia a anclarnos en lo que no favorece por eso debemos compensar con más fuerza y las investigaciones en psicología positiva han determinado que tres pensamientos positivos anulan o disminuyen los negativos.

·         Aléjate de personas tóxicas o quejumbrosas que lo que hacen es llevarte a desarrollar malestar, de igual manera, el rodearte de personas positivas produce ese contagio que si resulta favorecedor.

·         Ayuda a otros pero sin contaminarte: no hagas tuyos los problemas de los demás. Podemos y debemos desarrollar empatía pero manteniendo distancia compasiva para resguardarnos y poder ayudar.

·         Ten una vida con sentido: visualiza la transcendencia de tus acciones en lugar de concentrarte en sobrevivir, disfruta lo que haces y vívelo como misión de vida.

·         Haz actividad física: entendiendo que el objetivo no es que te transformes en un atleta sino que le des a tu cuerpo movimiento por salud.

·         No solo de trabajo se vive: incorpora en tu día momentos de placer, recuerda que mantenerse solo en el área laboral es muy desgastante por muy positivo que seas.

·         Duerme: tu cuerpo y sobre todo tu mente necesita resetearse, el dormir no solo genera placer sino que es necesario absolutamente para tu salud mental.

Pequeñas acciones que te llevarán a conectarte con una actitud positiva que sin duda te harán sentir con una energía y una actitud distinta, que van desde la mañana con un pensamiento alentador como pudiera ser –Hoy va a ser un gran día, lograré metas y creceré como ser humano-. Anda a comerte el mundo desde la confianza y sobre todo desde la FE.

Liliana Castiglione
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