El dinero no te lleva a la felicidad pero te deja a media cuadra

Muchas personas tienen la visión que el dinero no da la felicidad, alegan entre otras cosas que no todo se puede comprar y agregan comentarios autocompasivos como por ejemplo: “yo con tener para comer y cubrir mis necesidades estoy satisfecho”, otros están convencidos que el dinero no es para todos e incluso los más osados asocian la riqueza con las peores características humanas.

Pienso que interviene el mecanismo de defensa denominado proyección “Cuando la zorra no pudo llegar a las uvas dijo que estaban verdes” y de esa manera restan cualquier posibilidad de alcanzarlas mediante la realización de esfuerzos adicionales.

Pierden entonces hasta la capacidad de soñar en grande y sin sueños no hay realidades porque sencillamente no lo ves en tu mente, no es posible, no existe.

¿Dónde aprendimos estas ideas tan limitantes?

La herencia social es uno de los factores (Mensajes de padres, familiares, amigos y conocidos) e incluso la religión en su famosa frase (Mateo 19, 23-30):

«Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el Reino de los Cielos»

 Tomar de manera literal esta frase nos hace perder el sentido de la misma, y es que Jesús nunca condenó la riqueza ni los bienes en sí mismos sino a las personas cuyo único interés es acumular bienes y dinero para su propia satisfacción, no teniendo presente las necesidades del mundo.

Yo estoy convencida  que el dinero contribuye muchísimo a la felicidad.  No la garantiza pero influye de forma significativa. Algunos ejemplos: puedes darle calidad de vida a tus seres queridos y a ti, puedes pagar servicios de salud sin la zozobra de estar enfermo y no encontrar ayuda, no tienes que soportar un empleo que no te gusta, un jefe déspota, compañeros de trabajo desagradables.

Si tienes dinero sin perder la humildad y la capacidad de agradecer seguro tendrás múltiples momentos de felicidad. Pasa entonces a ser un recurso y eso es fantástico, que es distinto a que sea un ídolo o algo que te someta y te haga perder tu esencia de humanidad. ¿Te imaginas que maravilloso poder ayudar a personas que lo necesiten? No tener que preocuparte si tendrás o no para comer o dar de comer, dejar la angustia por cubrir ese seguro médico, poder planificar vacaciones a ese lugar que deseas solo o con tus seres queridos. ¡Claro que nos permite tener paz y momentos felices!

Querer sin obsesión

Esta línea entre el querer dinero y obsesionarse por él marca los aspectos positivos y negativos de la riqueza; es maravilloso desearlo, verlo como amigo, trabajar por conseguirlo siempre y cuando no te obsesiones y te esclavices, que entiendas que forma parte de un flujo que crece cuando le permitimos ir y venir. Te cuento que estando yo muy niña conocí a un señor que tenía mucho dinero pero era tan avaro que en su afán de acumularlo nunca lo disfrutó, hasta que murió; en este caso el dinero no fue su felicidad sino su Rey que lo sometió y le trajo bastante amargura por cierto. El dinero  es para disfrutarlo no para acumularlo.

El dinero no cae de cielo

Con sólidos principios éticos podemos decir que no cae del cielo, que hay que trabajar por obtenerlo, hay que crearlo yendo tras tus sueños, creyendo en ti, preparándote y por supuesto aprendiendo a vender. Es que todo lo que tiene un valor o precio es producto de transacciones donde se busca satisfacer necesidades a través de la venta, donde emocionamos a otros con nuestra oferta explicándoles cómo podrá satisfacer eso que necesita.

¿Con dinero se te acercan por interés?

Algunos dicen que con dinero no se pueden tener afectos auténticos porque los demás se te acercarán por interés, ¡Qué idea tan romántica! ¡Pensar que no hay siempre un interés! Y es que lo hay…el interés por tu forma de ser por ejemplo, la coincidencia de algunos aspectos o cualquier otra cosa que haga match, siempre hay un interés solo que vemos como más pecaminoso el interés por el dinero. 

En conclusión, tener dinero sin perder tu esencia, tu humildad, el deseo de ayudar a otros y el agradecimiento, sin duda te deja muy cerca de la felicidad.

“Cuando era joven, pensaba que el dinero era lo más importante en la vida. Ahora que soy mayor, sé que lo es.” Oscar Wilde
Liliana Castiglione
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