Orden jurídico y prensa española

La libre prensa española, en el transcurso del año, nos ha reportado las más sonadas polémicas. La baja menstrual, el gasto de defensa,  la memoria histórica, la ley del “solo sí es sí”, entre los más variados asuntos, generaron y generan una discusión a la que asistieron y asisten legos y entendidos, como muy antes ocurría con los periódicos venezolanos. No obstante, cursa una modificación del orden jurídico que ha de escandalizar más allá de las fronteras.

Pedro Sánchez ha ideado y empleado una perversa ingeniería política para prolongarse en el gobierno, a un elevadísimo costo que compromete la integridad misma del Estado español dejándolo a la suerte de los más radicales independentistas, mediante una iniciativa de reforma legal aquejada de inconstitucionalidad formal y material. El pragmatismo lo ha llevado a transitar por los caminos inauditos de un acuerdo con la subversión catalana y vasca de espaldas a las mayorías del país.

Rebajar la pena del delito de malversación de caudales públicos y derogar el de sedición, afectando sendas leyes orgánicas, como las del Tribunal Constitucional y Poder Judicial, a través de una reforma puntual del Código Penal, le evita lidiar con una mayoría calificada. Y, así, por ahora, incurriendo en una tentativa de fraude a la Constitución,  con sobrada razón se habla de condiciones de indefensión parlamentaria. 

Por supuesto, el parlamento ha de legislar, defendiendo tal derecho, sin que tenga que esperar la notificación oficial del órgano judicial ante recursos interpuestos, pero luce demasiado evidente la retorcida, inconstitucional y aviesa fórmula que lesionará profundamente al órgano deliberante, halando la punta de un nefasto hilo. Y, aunque nos separe el océano, luce importante un asunto que atañe al destino universal de las libertades, corriendo un inmenso riesgo la democracia ibérica, además, suficientemente advertido en los ámbitos políticos y de opinión pública (véase, por ejemplo, la confrontación parlamentaria del 15 de los corrientes: https://www.youtube.com/watch?v=36ZZnBtwTL0&t=1173s; y la respectivas reseñas periodísticas del día: https://apuntaje.blogspot.com/2022/12/dossier-espana-en-defensa-del-parlamento.html).

El jefe del Gobierno ha presumido de pasar a la historia por la sola orden de exhumación de los restos de Franco en el Valle de los Caídos, reavivando innecesaria e inútilmente el trauma que continua ocupando a los historiadores. Podemizado el PSOE,  sufre de un inexplicable complejo socialdemócrata, retrocediendo a los tiempos del Francisco Largo Caballero que no oyó a Indalecio Prieto.

Por lo menos, la grave materia jurídica no la despachan los ibéricos tan fácilmente y, además del hecho noticioso, hay empeño por ejercer la razón a fondo y, muestra de ello, son las ediciones del día 14 de diarios de orientaciones tan contrapuestas,  como ABC, El Mundo y El País de Madrid, apelando a la opinión de catedráticos activos y jubilados, como Carlos Vidal Prado, Manuel Aragón e Ignacio-Sánchez-Cuenca, respectivamente (https://apuntaje.blogspot.com/2022/12/catedra-y-gobierno.html).  En Venezuela, recordemos, ocurrió lo contrario: entronizaron progresiva, pero acelerada y eficazmente,  la (auto) censura y el bloqueo informativo para imponer las leyes comunales por inconstitucionales que fueren y adversos los resultados del referéndum de Chávez Frías. 

Características que son propias del llamado socialismo del siglo XXI, contaminan la vida democrática de otros países que también acumularon una experiencia amarga, prolongándose por medios distintos. No es necesario que lo proclamen para atacar a toda representación popular, así fuere edilicia, desnaturalizándola, en la búsqueda incansable de ese tal poder popular que se adapte a los intereses más recónditos.

Luis Barragan
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