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Jaime Bayly, sobre el arresto del ex presidente Alejandro Toledo: «El hombre que negaba a su hija»

El ex presidente peruano Alejandro Toledo ha sido arrestado en su casa de Palo Alto, California, acusado de recibir sobornos por más de treinta millones de dólares. Lo acusan los ejecutivos de la constructora brasilera Odebrecht, que le pagaron esos sobornos,

Jaime Bayly: «Mi hermana, la pícara»

Desde muy niña, cuando era gordita y remolona en los estudios, mi hermana Carolina mostraba una inquietante fascinación por el dinero. No tenía sensibilidad por el arte, como mi hermana Dorothy, ni pasión por la política y los deportes, como yo.

Jaime Bayly, sobre los triunfos que llevaron a Perú a la final de la Copa América: «Volver a ser un niño»

Era un sábado lluvioso en Miami. Nuestro vuelo a Los Ángeles debía salir a las seis de la tarde. El partido de fútbol entre Perú y Uruguay comenzaría a las tres y media. Para no perdérnoslo, llegamos al aeropuerto a las

Jaime Bayly: «Las playas del deseo»

Mi mujer es extraordinariamente atractiva. Tiene apenas treinta años. Corre varias millas todos los días. Va al gimnasio sin falta. Cuida su dieta. Se mantiene en espléndida forma. No tiene dos kilos de grasa. Como es natural, siendo tan llamativa su

Jaime Bayly: «El loro procaz»

-Quiero que el loro esté hablando cuando regrese de viaje -dijo Dorita Lerner viuda de Barclays, antes de despedirse de sus empleadas domésticas y dirigirse al aeropuerto de Lima, donde tomaría un vuelo a Madrid. El loro había sido capturado recientemente

Jaime Bayly: «El verano soñado»

Nuestra hija Zoe, de ocho años, ha salido de vacaciones de verano en el colegio. Mi esposa y yo fuimos a buscarla a la escuela. Al vernos, corrió con alegría y nos dio un gran abrazo. Se siente liberada. Ya estuvo

Jaime Bayly: «Gente que pide favores»

Un hombre bajo, corpulento, venezolano, de formación militar, con cara de bonachón, me cita en un café cercano a mi casa, bajo la promesa de darme información valiosa sobre la dictadura de su país. Bastante renuente, porque no me gusta salir

Jaime Bayly: «El vendedor de ilusiones»

A menudo nos ocurre con los políticos algo parecido a los que nos pasa con nuestras antiguas parejas. Decepcionados de aquellos, nos preguntamos: ¿cómo pude haber confiado en esa persona? ¿Cómo pude votar por ella? ¿Cómo no me di cuenta de

Jaime Bayly: «Mi corazón es un volcán»

Al terminar el almuerzo, en el restaurante donde comemos todos los días, tomo dos tazas de café expreso. Sin ellas, no encuentro bríos para escribir durante la tarde, encerrado a solas en mi escritorio. Un día sin escribir es un día

Jaime Bayly: «La felicidad sin esfuerzo»

Era un sábado por la tarde. Estábamos en Lima. Habíamos viajado a esa ciudad para asistir a la boda de María Luisa, una íntima amiga de mi esposa. El clima parecía insuperable: sol radiante, una brisa bienhechora que subía del mar,

Filosofía del suicida

Todo suicida es una criatura desesperada, al borde del abismo. Sea por una enfermedad incurable o una ruina económica, por una pena de amor o una deshonra insoportable, el suicida considera que la vida que tiene por delante será un sufrimiento tan

Jaime Bayly, sobre la muerte de Alan García: «El suicidio de Mozart»

Conocí a Alan García en 1984. Era diputado y candidato presidencial. Tenía apenas 35 años. Yo tenía un programa de televisión. Se llamaba «Conexiones». Pertenecía a una generación posterior a la de Alan: contaba 19 años. Lo entrevisté en una convención de

Jaime Bayly: «El hombre más despreciable del mundo»

Vine mucho a Miami en la segunda mitad de los ochentas. Pasaba por esta ciudad de camino a, o a la vuelta de, Santo Domingo, donde hacía un programa semanal de televisión financiado por los halcones de Washington (eran los años

Jaime Bayly: «La rendición del soltero codiciado»

Uno de los solteros más codiciados de Lima, asiduo protagonista de las revistas del corazón, seductor de las mujeres más atractivas de la ciudad, millonario, extravagante, playboy, uno de los últimos playboys, Rafael Buenaventura conoce a Mariana Arribas en una discoteca

Jaime Bayly: «El hombre de un solo huevo»

Por tercer año consecutivo, habíamos viajado a Montreal, y luego manejado dos horas al norte hasta un pueblito llamado Mont Tremblant, para celebrar mi cumpleaños el tercer lunes de febrero. El clima era benigno para los estándares canadienses, cero grados centígrados,

Jaime Bayly: «La hombría y el éxtasis»

Me hice aficionado al fútbol, a jugarlo y a verlo, a seguirlo por la televisión y en los estadios, desde muy niño. Mi padre deploraba o menospreciaba el fútbol, le parecía un juego vulgar, plebeyo, para brutos o bellacos. Vivíamos en

Jaime Bayly: «Carta a mi hijo James»

Querido hijo: ¡Cuánto me hubiera gustado conocerte! ¿Podríamos haber sido felices, muy felices? Quiero creer que sí. El destino nos negó esa suerte. Bien sabes que la vida es todo menos justa. Toda la vida soñé tener un hijo como tú.

Jaime Bayly: «El mundial que soñé»

Como era previsible, a Rusia, país anfitrión del próximo mundial de fútbol, le ha tocado un grupo fácil. A primera vista se diría que Rusia y Uruguay clasificarán con relativa facilidad. Espero que Uruguay forje la temprana proeza de encabezar el

Jaime Bayly: «Hoy serás mi jefa»

Martina tiene cáncer. Se está muriendo. Le queda poca vida. Ella lo sabe. No quiere estar en el hospital. Ha elegido no hacerse más tratamientos agresivos que la dejan muerta en vida, postrada, con náuseas. Quiere despedirse de la vida gozándola,
Guayoyo en Letras