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Los treinta vasos con agua

Hoy, cuando me desperté, curiosa fui a mirarme en el espejo, como siempre lo hago. Lo que vi, no me gustó , así que decidí tomar cartas en el asunto. Me puse a brujear en youtube, para buscar alternativas y conseguí un youtuber que ponía, sobre la mesa,  treinta vasos llenos de

Peligrosas amigas

Están a punto de caer. Se deslizan voluptuosas sobre esa fría superficie. No pueden evitarlo.Las miro con admiración. En ese momento, no causaban ruidos, así que todo era armonía. Eran suaves, hermosas, pero en cierta forma, ingenuas. No eran conscientes de

Corre por tu vida

Se fue, no lo pude impedir. Hice el esfuerzo para disipar.  Su ausencia, pero no fue posible. Todos los presentes, además de malhumorados, estaban a la expectativa. La desazón se dejaba sentir en el ambiente. Dada esta reacción colectiva, me sentí

Pretencioso

Se asomó. Lo hizo con mucho orgullo. Se creía el Rey, razón de sobra para creer que era único, perfecto. Entró bailando, sin ser invitado, eso no era su problema. Lo habían educado para este trabajo y, por supuesto, lo haría

El amigo voluptuoso

Recibí la visita de una amiga y me sentí halagada, aunque sorprendida cuando vi que ella no podía dejar de mirar a su acompañante y, más aún, de tocarlo. Después del saludo habitual, le pregunté si quería algo y me respondió

Te quiero, pero no debo

Era rubio. Lo había visto en diferentes ocasiones, pero nunca me reconocía. Era incapaz de saludar, quizás porque estaba acostumbrado a ser el centro de atracción. Lo consideraba un presumido de pies a cabeza. Cuando estaba en su ambiente, me mantenía

La gemela atormentada

Encontré a la gemela en el lavadero de la casa. Estaba muy acongojada y a punto de soltar el llanto. Me dijo, apenada que,  no tenía mejor lugar para guarecerse, lo que no me enterneció. Estaba demasiado brava como para discernir

No los quiero, no me gustan

Cuando lo vi por primera vez, estaba saliendo de la adolescencia. Mis hormonas andaban disparatadas, dando tumbos de aquí para allá, lo que indicaba que se avecinan cambios importantes. Me sorprendió. Me alarme al punto de casi perder la cordura, pero

La fisgona

Abrió el bolso con manos temblorosas, sacó una hoja de papel tamaño carta, la dobló y la rasgó en varias partes, luego hizo unos ovillos con cada uno de los trozos, acto seguido, inició un inusual proceso, no sin antes organizarlos
Guayoyo en Letras