¿Quién es el culpable de la crisis eléctrica?

A lo largo de los últimos meses el Gobierno venezolano le ha achacado la culpa del problema eléctrico al fenómeno de El Niño y a la inconciencia de los venezolanos que no nos mantenemos al margen de la “banda verde”. Lo que no dicen es que la única culpable de esta crisis eléctrica es su política corrupta e ineficiente.

El sistema eléctrico venezolano tiene una capacidad instalada de 30.000 megavatios y una demanda cercana a los 18.000. Es decir, la energía consumida por el país es un poco más de la mitad de lo que se puede producir. El problema es, de esos 30.000 megavatios, ¿Cuántos realmente están generando?, la cifra exacta se desconoce, pero se dice que menos de la mitad de la capacidad instalada.

Actualmente el embalse del Guri se encuentra operando por debajo de su cuota mínima correspondiente a los 245 metros sobre el nivel del mar; lo que significa un gran riesgo a la funcionalidad de las turbinas. Como si fuera poco, el embalse también presenta micro fisuras  en el dique de enrocamiento derecho.

Además de todos los problemas antes señalados, las políticas erróneas por parte del ministro de energía eléctrica Luis Motta Domínguez no dejan de afectar al Guri. El plan de dragado y excavaciones realizadas en el embalse puede generar filtraciones, dado que se realizan por debajo del nivel de la cimentación del embalse.

Otros casos de abandono y falta de mantenimiento lo presentan las plantas termoeléctricas, como es el caso de Tacoa, que fácilmente pudiese brindar a Caracas el respaldo si este se desconectara del sistema eléctrico nacional. Pero no lo puede hacer porque de sus 1.400 megavatios instalados, solo están operando 100. Esta es solo una de las tantas realidades que presentan las plantas termoeléctricas del país, que si no se encontraran prácticamente destruidas, serian de alivio para compensar la crisis eléctrica.

Otras de las políticas erradas es la interrupción del consumo eléctrico de la que ha sido víctima el sector comercial. Los centros comerciales, hoteles, teatros, cines, entre otros; solo generan el 3% del consumo eléctrico nacional. Cuatro veces menos que el sector público que se encuentra laborando dos medios días por semana.

El mayor porcentaje de consumo lo posee el sector residencial con un 40%, sin embargo, el Gobierno como si desconociera esta cifra, sigue mandando a los  trabajadores públicos a sus casas, a gastar más energía de la que consumen en sus puestos de trabajo.

A lo largo de estos 16 años se han otorgado al sistema eléctrico más de 160 mil millones de dólares, que no se han visto expresados en las obras,  que aún no son finalizadas, del Sistema Hidroeléctrico del Caroní, ni en las plantas termoeléctricas en todo el país.

El fenómeno del niño es un efecto climatológico recurrente, países como Chile, Colombia, Ecuador y Perú también han sido afectados por esta anomalía; sin embargo, ninguno de los mencionados ha tenido mayores problemas con el sistema eléctrico. Vale acotar que Venezuela posee la planta eléctrica más grande de América Latina. El problema eléctrico en nuestro país es de generación y distribución, algo difícil de solucionar debido al olvido y falta de mantenimiento de las plantas generadoras de energía.

La solución de la crisis eléctrica no está en regular el servicio que el Estado está en la obligación de proporcionar, ni en reducir los días de trabajo, mucho menos en adelantar 30 minutos al reloj.  La solución está en admitir y trabajar en el agónico estado en el que se encuentra el sistema eléctrico nacional, escuchar propuestas de expertos venezolanos y abordar el problema con eficiencia y sinceridad, porque si las plantas termoeléctricas e hidroeléctricas del país trabajaran a tope nada de esto hubiese sucedido.

Joan Camargo
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