Crónicas Viajeras II

El sistema de transporte público en España es costoso, pero a pesar de ello es de calidad. A diferencia de lo que sucede en Venezuela, que el transporte público es un caos total. Recientemente por redes sociales vimos la lamentable noticia que hubo una falla en el Metro de Caracas lo que ocasionó un retraso en el sistema, peor aún género que muchos usuarios tuviesen que caminar por las vías del metro y que otros tantos sufrieron padecimientos médicos producto del encierro y el calor imperante dentro de los vagones. 

En el Metro de Madrid es impensable una situación de esa naturaleza, y en caso que ocurra las demandas contra el metro serían tales que el Poder Judicial no se daría abasto para tramitarlas. Transitar por el Metro de Madrid es una experiencia que todo ciudadano que visite España debe experimentar, las instalaciones son limpias, seguras, con señalizaciones en idioma castellano e inglés, allí no se ven vendedores ambulantes o indigentes pidiendo dinero de vagón en vagón, mucho menos se ven los popularmente conocidos como los “charleros”, esas personas que colectan dinero diciendo que acaban de salir de la cárcel, o que tienen una patología médica que no pueden costear y que piden 100 bolívares que no enriquecen ni empobrecen a nadie, allá no se ve eso, esa situación es muy propia de la cultura venezolana, vista todos los días en cada estación y vagón del metro de Caracas.

Ahora la pregunta lógica que cabría hacerse en este punto es: ¿Por qué el Metro de Caracas llegó a ese estado de desidia y abandono cuando en otrora era referencia mundial de cómo debía ser un sistema de transporte público subterráneo? La única respuesta que se me ocurre a esa interrogante es que llego a ese estado producto de la corrupción.

Otro de los sistemas de transporte público en el que existen marcadas diferencias entre España y Venezuela, es el denominado transporte superficial o los conocidos autobuses. En España este sistema es autorizado por el Ayuntamiento (Alcaldía), tienen horarios específicos y solamente hacen paradas en los sitios asignado para ello, el costo del servicio oscila entre 0,85 a 1 euro dependiendo de la ciudad en que se encuentre, al cambio actual sería aproximadamente 50.000 bolívares, es decir, es un servicio costoso, pero eficiente y de calidad. 

En cambio en Venezuela en comparación el costo del pasaje urbano es relativamente económico, pero la calidad del servicio es nula e inexistente. El costo del pasaje según la normativa aplicable es establecido por los Municipios, sin embargo, en la práctica son las distintas líneas las que deciden cuánto cobrar, deciden sin autorización alguna fraccionar las rutas de transporte, las unidades están en pésimo estado, los asientos rotos, rayados, y ni qué decir del trato que dan algunos choferes y colectores a los usuarios, sobre todo a las personas de la tercera edad y a los estudiantes, es un trato indigno para cualquier ser humano. 

El sistema de transporte automotor debe cambiar inmediatamente, deben ser eliminadas las líneas que incumplan con la normativa legal, las que fraccionen las rutas y cobren costos de pasajes no autorizados, deben crearse empresas que se responsabilicen por los daños que puedan sufrir los usuarios y que por sobre todas las cosas presten un servicio de calidad.

En cuanto al transporte interurbano España cuenta con una red de ferrocarriles denominada RENFE, que traslada a los usuarios a cualquier parte de su geografía, incluso traspasa fronteras llegando a otras naciones, pero como todo lo relacionado con el transporte en la nación europea el costo del boleto es costoso, pero de calidad. En Venezuela, el sistema de ferrocarriles es prácticamente inexistente, quien transita por la autopista regional del centro ve las grandes infraestructuras abandonadas e inacabadas, solo está en funcionamiento el tren que va desde Barquisimeto a Puerto Cabello. ¿Cuánto beneficio traería a la población venezolana contar con un sistema de trenes como los que existen en Europa? Seria incalculable el beneficio. 

Para trasladarnos de una ciudad a otra es necesario tomar autobuses en los distintos terminales del país (todos en estado deplorable de mantenimiento). Algunas líneas de transporte ofrecen calidad en el servicio, aire acondicionado, baño, asientos cómodos, otras no tanto. Las personas que deciden no tomar ese servicio cuentan con los carros por puesto que son más costosos pero más rápidos en el tiempo de traslado. Otra de las formas de transporte es el vehículo particular, muy utilizado por el venezolano por el bajo costo que genera llenar un tanque de gasolina, en cambio en España llenar un tanque de gasolina puede costar aproximadamente 50 o 60 euros, al cambio actual unos 2.500.000 de bolívares, por ello, las personas que poseen vehículos particulares lo utilizan con moderación.   

Sobre ese particular, desde España se ve por redes sociales las noticias sobre la escasez de la gasolina y me pregunto: ¿Cómo puede un país petrolero llegar a ese extremo? ¿Cómo el país con mayores reservas petroleras del mundo puede estar soportando una crisis de esa magnitud? Si la respuesta nos la da una persona afecta al gobierno nacional de seguro nos dirá que es culpa de las sanciones del imperio, pero la verdad dista mucho de ser esa, la verdad es que la crisis de la gasolina es producto de la corrupción imperante y desmedida existente en la industria petrolera. 

A pesar de todos los problemas que pueda haber en materia de transporte público en Venezuela, nuestro país sigue siendo una gran nación que debe ser salvada inmediatamente del monstruo de la corrupción. Por ello todos debemos contribuir al rescate de la nación, cada quien desde su posición particular, desde su trinchera, trabajando juntos por una mejor Venezuela.         

Alonso Macias
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