La infidelidad mitos y realidades

La infidelidad desde una perspectiva religiosa es considerada un pecado, pero el mandato de no desear a la mujer de tu prójimo no se ha cumplido a lo largo de los años, más bien, la figura del adulterio cumple un rol más de control sobre las mujeres de modo que el hombre pudiera asegurarse que el hijo fuera suyo.

De este modo los hombres sienten un engaño más fuerte cuando este es de carácter sexual y las mujeres cuando es de carácter amoroso. La monogamia entonces es un concepto aprendido a lo largo de la historia.

Las investigaciones señalan que una de cada cinco personas es infiel. Ahora bien, el punto principal es el consenso que exista en la pareja sobre la forma de establecer su vínculo, si es desde la monogamia o si es de perspectivas diferentes.

Hay relaciones poliamorosas por ejemplo donde un grupo de personas se involucran en una relación con el consentimiento de todos, donde se considera que el amor no es exclusivo ni excluyente.

Tenemos los swinger donde es permitido el intercambio sexual con otros pero sin que se involucren sentimientos y se efectúa entre parejas. Las parejas suelen considerar que es estimulante esta práctica a nivel de sexualidad, intimidad y cercanía e incluso como forma de superar actitudes machistas. Enfatizan la equidad de género, el sexo por pacer y la libertad sexual con responsabilidad

Y, las relaciones abiertas donde ambos se permiten relaciones sexuales externas sin que implique participación como pareja.

En relaciones poliamorosas y swinger también puede estar presente la infidelidad cuando se involucran con otras personas no consensuadas o acordadas en la relación sobre los principios que rigen este tipo de relaciones.

Podemos decir entonces que la infidelidad representa una violación a lo establecido en la forma de relacionarse de  la pareja y de esta forma es un acto de deshonestidad que vulnera una de las bases de la relación: La confianza.

Mitos sobre la infidelidad según Pittman:

  1. Todos somos infieles: lo cual no es verdad, hay personas monogámicas.
  2. Las aventuras le hacen bien a las personas  y pueden llegar a revivir una relación: muchas veces lo que pueden generar es una profunda crisis en la pareja.
  3. El infiel no ama al engañado: muchas personas infieles aman a su pareja y buscan otras personas por lo prohibido, para reforzar su autoestima u otras razones distintas a la falta de amor.
  4. El compañero de aventura debe ser más sexy que el cónyugue: en muchos casos no es así.
  5. La infidelidad es provocada o es culpa del engañado: ¡no! Suele tener responsabilidad compartida.
  6. Cuando se descubre la infidelidad del cónyugue lo mejor es ignorarla para evitar una crisis: el creer que esto va a resolver el problema no funciona.
  7. Si hay una aventura, el matrimonio debe terminar en un divorcio: no necesariamente, hay parejas que después de una infidelidad se reconstruyen y generan una relación más fuerte.

Tipos de infidelidad:

  • Física que solo tiene que ver con el cuerpo.
  • Emocional cuando se involucran los sentimientos.

También tenemos:

  • Infidelidad accidental: ocurre en forma eventual, motivada por circunstancias esporádicas y puede que más nunca se presente.
  • Infidelidad compulsiva: es la que caracteriza a quien está buscando permanentemente seducir a otras personas que puede culminar o no en una actividad sexual. 
  • Infidelidad crónica: es el tipo que caracteriza relaciones extramaritales de larga data.

Posibles causas de la infidelidad:

Rojas de González (1994) Que nos une que nos separa. Editorial Planeta, plantea:

  • Problemas de comunicación una mala comunicación daña la relación
  • La forma de dar y recibir afecto y cariño: la carencia de estas señales afectivas deteriora la relación.
  • Dificultades en la manera de erotizar el vínculo de pareja.
  • Disfunciones sexuales.
  • Rasgos de personalidad de uno de los miembros de la pareja que lo lleva periódicamente a buscar una relación paralela.
  • Insatisfacción vinculada a las expectativas y necesidades de las personas que conforman  la pareja.
  • Crisis en las etapas del ciclo vital de la pareja como el nacimiento de los hijos, la adolescencia, el nido vacío.
  • La rutina y la monotonía.
  • La influencia de los medios de comunicación social.
  • La curiosidad.

Cuando surge una infidelidad su consecuencia es la crisis y de ella pueden surgir la disolución de la relación o la reconstrucción de la pareja que le permita el crecimiento y el fortalecimiento de la relación.

Es recomendable para el afrontamiento de una crisis de infidelidad entender que el problema no es la infidelidad sino que es un síntoma de daños en la relación, aspectos que no están funcionando y hacen que la pareja no está bien; por ello el perdón es clave para la sanación, no solo perdonar la infidelidad sino el perdón personal y hacia las situaciones que generaron el daño en la relación. Muchas veces las emociones involucradas como la frustración, la rabia, el dolor no permiten que la pareja sea capaz de resolver por lo que la terapia de pareja es una excelente herramienta a considerar.

Liliana Castiglione
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