La decisión de Macri

Falta mucho para el año que viene y para las elecciones. Los días en un país lógico duran 24 horas, pero en Argentina los días nos sumergen en una adrenalina insoportable. La incertidumbre estira las horas, los minutos, los segundos. Argentina no es un país lógico. 

En el 2019, el panorama electoral se definió en el último minuto del partido. Poco tiempo antes de los cierres de listas de aquel año, Cristina Kirchner, decidió que el candidato a presidente sería Alberto Fernández, algo que era inesperado. De allí en más, la dinámica política tomó otra velocidad. 

¿Por qué pensamos hoy, faltando aún muchos meses para oficializar las candidaturas, que ya podemos despejar el panorama electoral?

¿Por qué se exigen definiciones electorales más que programáticas cuando la falta de rumbo es una de las tragedias actuales? 

De hecho, en un país lógico, no estaríamos discutiendo modificaciones electorales a unos meses de una elección. Pero repito: Argentina no es un país lógico. 

Macri en sus entrevistas conserva el tono presidencial. Entrevistarlo es casi tan relevante como lo era hace 3 años atrás. Por otro lado, recorre el país generando un espíritu similar a lo que fue su última campaña; esto se vio en su recorrido por Córdoba recientemente. La chispa de las marchas del “Si se puede” parece no haberse consumido. 

Nadie sabe si tiene intenciones de ser candidato nuevamente. Nadie puede afirmar al día de hoy que no las tenga. Apresurarse no parece lo más sabio ante el panorama de inestabilidad que vivimos. No parece lo más inteligente tampoco.

Los dos candidatos más fuertes de Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta, avanzan en sus respectivos armados nacionales. Muestran equipos. Afirman sus intenciones. Nadie duda de que sen buenos candidatos y capaces. Pero la pregunta sobre una posible candidatura de Macri sobrevuela el ambiente político. 

Yo me permito preguntarme qué pasaría si Macri no lo fuera.

Desde hace 3 años, los argentinos desconfían de que sea, efectivamente, Alberto Fernández, quien gobierna la Argentina. Hoy ya es una certeza que el poder pasa por otros canales, pero ese fantasma estuvo presente durante todo el mandato y fue muy dañino. Hoy vemos las secuelas de la decisión que tomó Cristina Kirchner con el espantoso antecedente que se generó cuando una candidata a vicepresidente eligió su candidato a presidente. Es difícil recuperar la confianza en la institución presidencial. Será un trabajo arduo. Una institución se daña en cuestión de minutos pero lleva años reconstruirla. 

En caso de que Macri no sea candidato:

¿Acaso la prensa, el peronismo, la opinión pública en general no dirían que quien gobierna en realidad es Macri en caso de ganar Juntos por el Cambio? 

¿Acaso ante cualquier traspié de un nuevo gobierno no sería señalado Macri como culpable? 

¿No es acaso altamente probable que quienes hoy dicen que Macri debería correrse sean los primeros en señalarlo mañana como responsable de los problemas ? 

Lamentablemente, el proceso de Alberto Fernández y Cristina Kirchner fue muy destructivo y poner en duda la autoridad presidencial se convirtió en un deporte nacional. Hay que trabajar mucho para recuperar la confianza en la figura presidencial. Es un objetivo fundamental. 

Argentina no soportaría convivir otro mandato con esa duda en la sociedad. Con un sector del círculo rojo instalando la idea de que existe un poder superior al del Presidente de la Nación. Incluso, si Macri decidiera irse a Suiza a vivir por su cargo actual en la FIFA, cabe la posibilidad de que desde algunos sectores sigan echándole la culpa de los problemas del país. La frase sería: “Macri gobierna desde el exterior”. No tengo pruebas, pero tampoco dudas, como suelen decir en twitter. 

Si algo quedó claro en estos últimos tiempos es que el liderazgo de Macri no se disputa con declaraciones en la prensa, ni con rosca política, a lo sumo se le podría disputar ganándole una elección, sería lo más lógico. Quien crea que presionando internamente en la coalición para correrlo a Macri va a lograr buenos resultados, se equivoca. Al contrario, Macri, sin dudas, deberá ser parte del proceso de reconstrucción en la figura presidencial para los próximos años. 

El ex presidente tuvo 4 años de gestión en minoría en el Congreso, pero ahora estamos ante la posibilidad de que el año que viene por primera vez el peronismo pierda el control en ambas cámaras. Tiene la experiencia de gestión y equipos necesarios. Pero, además, ha sabido crecer como estratega político. Algunos se animan a decir que el Macri de hoy es mejor incluso que el de 2015. 

El ex presidente se encuentra en una encrucijada difícil: si no se presenta, es posible que igualmente se lo responsabilice políticamente de las decisiones del próximo gobierno; y si compite deberá afrontar el costo personal de volver a dar una pelea en un contexto de grandes dificultades. En ese sentido, el destino de Macri ligado al futuro del país parece inescindible, aunque a algunos no les guste esta idea, aunque al mismísimo ex presidente no le guste esta idea. Es por esto que la pregunta sobre su candidatura es la que definirá, sin dudas, el futuro electoral. Pero es una decisión que habrá que esperar al momento oportuno y no dejarse llevar por la ansiedad. 

Lo cierto es que para los grandes líderes, no existe tal cosa como la jubilación. Ya quedó bastante claro.

Nicolas Roibas
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