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Los genios

Con apenas quince años, Jimmy Barclays entró a trabajar como practicante al diario La Prensa porque su madre, Dorita Lerner, preocupada por su conducta díscola, quería que hiciera algo útil durante las vacaciones escolares y era amiga del director del periódico, Arturo Salcedo,

El escritor que se invitaba a sí mismo

Escritor itinerante, periodista de verbo inflamado, hombre de derechas liberales, libertarias y libertinas, sospechoso de fumar marihuana a hurtadillas, Jimmy Barclays, ya cincuentón, llega a Santiago de Chile, después de tres años sin visitar esa ciudad. Va a presentarse en un

Cuando sea grande

Jimmy Barclays era un niño curioso y ensimismado, que vivía con sus padres en una casa en el campo, una casa tan grande que los jardines parecían infinitos y los vecinos no existían o no podían otearse en el horizonte. Su

No debí asistir a su boda

Un día antes de casarse civilmente con un joven al que conoció en el campus de la universidad de Berkeley, estudiando una maestría de negocios, Valentina invita a Sofía, su mejor amiga de toda la vida, su amiga desde los primeros

Jaime Bayly: «Huir de un huracán para caer en otro»

Cuando anunciaron que el huracán Dorian se había fortalecido al punto de llegar a categoría 4, se dirigía viciosamente a las Bahamas y, de cumplirse los pronósticos, podía golpear las costas de la Florida a la altura de Palm Beach, no dudé en

Jaime Bayly: El triunfo de los hampones

Termino de ver la serie El patrón del mal que recrea la vida del narcotraficante colombiano Pablo Escobar. Cuando lo matan a balazos, siento pena por él, me digo que debió entregarse a la justicia como hicieron su hermano Roberto, sus socios, los

Jaime Bayly: «La sabiduría de los árboles»

Era un sábado soleado en Buenos Aires. Perduraba en el aire la sospecha o la certeza de que el futuro sería un inventario de desgracias. Alguna gente me preguntaba si la derrota en octubre era inevitable y yo ponía cara de

Jaime Bayly: «Terremoto en Buenos Aires»

El vuelo a Buenos Aires, nueve horas desde Miami, se me hizo corto porque leí un libro estupendo de Renato Cisneros, «Algún día te mostraré el desierto», y vi capítulos de «El patrón del mal». Con buenos libros y buenas series,

Jaime Bayly: «Perdón por la terquedad»

Llevaba meses sin pasar por Lima. Era un viaje corto, de apenas dos días, para presentarme en la feria del libro, anunciando un libro de cuentos, «Yo soy una señora». Como se trataba de una visita fugaz, mi esposa declinó acompañarme.

Jaime Bayly: «La fuente de la felicidad»

Leo llegó hace poco más de un año. Yo no quería tener un perro en mi casa. Me oponía resueltamente. Temía que no me dejase dormir. Mi esposa no me hizo caso. Lo trajo de todos modos. Leo es ahora mi
Guayoyo en Letras