Max Roach: innovación y trascendencia

Uno de los bateristas que destacó por su gran aporte a la historia del jazz fue Max Roach. Pionero del bebop, combinó el estilo con góspel, elementos clásicos y de música afro-caribeña. Está considerado como uno de los bateristas más grandes de la historia debido a las innovaciones que realizó en el instrumento.

Su nombre real era Maxwell Lemuel Roach y nació en Carolina del Norte, Estados Unidos, el 10 de enero de 1924. Posteriormente, la familia se mudó a Nueva York cuando Max tenía solo cuatro años de edad. Su madre era una cantante de góspel, por lo cual el ambiente musical reinaba en la casa. Comenzó tocando el blugle, un instrumento de viento peculiar empleado  en las bandas marciales y en el ejército. Posteriormente empezó a estudiar batería y para cuando tenía 10 años ya acompañaba a varias bandas de góspel.

Cuando cumplió 18 años, fue llamado para tocar en el Paramount Theater con la Orquesta de Duke Ellington. Por la misma época también comenzó a tocar en diferentes clubs de jazz de Nueva York. Logra hacer su primera grabación profesional con Coleman Hawkins, un año después. Cabe destacar que a partir de este momento, fue invitado  a tocar con Kenny Clarke, Dizzi Gillespie, Miles Davis y otros músicos de altura. Dentro de sus grabaciones más importantes están las de Charlie Parker en 1945, así como aquellas con escobillas en tiempos rápidos, en la música de Bud Powell.

Cabe destacar que Max también estudió percusión clásica en la Manhatan School of Music, en donde se graduó con honores. En determinado momento de su vida, Max Roach viaja a Haiti para poder estudiar otro de sus intereses principales: la música afro-caribeña. Ya en sus años posteriores, Max Roach funda su propio sello discográfico, en donde graba un disco muy interesante llamado Percussion Discussion.

También se asocia con el trompetista Clifford Brown para armar un quinteto de hard bop. Uno de sus álbumes más importantes en este grupo fue Max Roach + 4, en donde se pueden escuchar improvisaciones en ritmos de Jazz a 3/4, así como variaciones en el acompañamiento del jazz.

Max Roach también tocó con cantantes famosas  como Dinah Washington y compuso álbumes completos para ensambles de percusión. Dio  clases en la Universidad de Massachussetts, en donde presentaba solos y clínicas, demostrando gran capacidad en el set. Realizó grabaciones a dueto y escribió piezas para teatro. Le encantaba armar ensambles de percusión poco convencionales, así como de  metales, en donde no había bajo, ni piano. Combinó también sus conocimientos de góspel y de percusión afro-caribeña junto con el jazz en sus creaciones.  

Dentro de las innovaciones y aportes que realizó Max Roach a la batería se encuentra la variación del acompañamiento, de manera que las improvisaciones de los solistas durante el jazz fueran mucho más libres y flexibles, sin perder la forma. En sus solos se pueden observar figuras con acentos en el redoblante y en los platillos, así como patrones melódicos únicos. La expresión que logró a través de los tambores era verdaderamente original, así como sus dinámicas. Lograba expresar colores tonales y combinar una frase con otra sin rudezas. También se destacaba por acentos que sorprendían en medio del discurso rítmico. En su álbum llamado Drums Unlimited, Max Roach trata a la batería como un instrumento solista y casi melódico.

Roach  murió de Alzheimer y demencia senil en el año de 2007. Ha sido la influencia de miles de bateristas a lo largo del mundo, incluyendo a los famosos Neil Peart y Steve Smith.  

Paola Sandoval
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